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2020-01-24
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¿Qué esperar de Futuro, de Kumamoto?

QUIEREN CONSTRUIR COMUNIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA INCLUYENTE, FEMINISTA Y ECOLÓGICA Roberto Partida Guerrero* Corresponsal El próximo 31 de enero es la fecha límite para quienes pretenden constituir nuevos partidos políticos en Jalisco. Para ello es preciso haber cumplido con las 84 asambleas municipales y el apoyo del 0.26% del padrón electoral (15 mil 389 afiliaciones). ... Read More

Asamblea de Futuro.

QUIEREN CONSTRUIR COMUNIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA INCLUYENTE, FEMINISTA Y ECOLÓGICA

Roberto Partida Guerrero*

Corresponsal

El próximo 31 de enero es la fecha límite para quienes pretenden constituir nuevos partidos políticos en Jalisco. Para ello es preciso haber cumplido con las 84 asambleas municipales y el apoyo del 0.26% del padrón electoral (15 mil 389 afiliaciones). 

Una de las formaciones que pretenden conformar partido es: FUTURO, del grupo de Pedro Kumamoto (ex diputado del Distrito 10). Pero ¿qué esperar de la agrupación? 

De entrada, hay un requisito indiscutible para informarse sobre el partido en formación: un dispositivo con acceso a internet. Es cierto, vivimos en los tiempos que muchas películas de ciencia ficción calculaban para simular un Futuro,y tendemos a dar por hecho que hoy día todas las personas cuentan con esa posibilidadSin embargo, en ese cálculo muy democrático, se excluye a muchas otras. 

Al ser un partido en construcción, puede no ser justo el reproche tecnológico, vamos, hacen lo necesario con los medios a su disposición. De hecho, al seguir sus redes sociales se pueden constatar algunas de las rutas que emprendieron por todo Jalisco. Pero de eso no va la reflexión aquí. 

Acorde a sus cuentas de Twitter, la agrupación acaba de conseguir las 84 asambleas, aunque todavía no completan las afiliaciones. Al parecer están cerca y seguramente las consigan, dejando sólo pendiente la fecha para celebrar su asamblea general. Pero, pensemos que ya lo han conseguido.

Volvamos a la pregunta inicial ¿qué esperar?, específicamente tomando en cuenta su acción y presencia durante el 2019.  

En principio, se muestran cobijados por lo que parece una genuina preocupación por construir comunidad, desde una perspectiva incluyente, feminista y ecológica. Así lo repiten Susana De la Rosa (Coordinadora Política), Susana Ochoa (Vocera) y Pedro Kumamoto (Vocero).

No cabe duda que la agrupación ha intentado difuminar la figura de Pedro Kumamoto, con el propósito de convertir al proyecto en el protagonista. Eso sí, sin sacrificar la capacidad de convocatoria del ex Diputado.  

  • Indiscutiblemente, cuando entren al campo político serán criticados por abandonar lo que en su momento configuró un elemento potente en el relato de Kumamoto. Es decir, su distancia con los partidos tradicionales. Fue básicamente el emblema durante la campaña independiente y en su paso como  Diputado. 

Susana Ochoa y Pedro Kumamoto recorriendo las calles.

Ese relato fue muy efectivo, sobre todo en terreno de las candidaturas independientes, pero fundamentalmente marcaba una frontera clara, fácilmente distinguible con los otros -los partidos-. Hubo un éxito innegable al poner rostro a un diputado. Rara vez ocurre, en general se asume que hay, pero sin certeza de nada. 

Ahora, no habría que confundir: la propuesta del partido es interesante, es muy responsable, con causa, casi limpia. Pero desde ahí se torna difícil comprenderles en su acción política.  

Una constante entre las personas que conforman su equipo recae en la insistencia por construir sujetos políticos de manera pedagógica. De igual manera, pretenden construir ciudadanía sin definir el marco donde sus valores tienen lugar. Ese lugar es Jalisco, aunque ¿logran oponerse al gobierno en turno?

Cierto, todavía se están inventando. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de empezar a marcar su presencia en la arena política local. Se estancan en lo ideal, en lo que debe ser, eso está bien para las convicciones personales, pero de poco sirve si no genera efectos en las personas.

Algo similar ocurre en España con la nueva formación política de Iñigo Errejón, quien salido de las filas de PODEMOS, montó su propio partido. El personaje de discursos brillantes y una avasalladora capacidad política, no cuaja en movimiento. A pesar de eso, ejerce una presencia importante en el campo político de España, especialmente en Madrid. 

Ahora bien, ¿qué implica esto?

Ernesto Laclau, en su libro Nuevas revoluciones de nuestro tiempo, habla de la imposibilidad de una sociedad reconciliada, debido a que el poder es condición para lo social. El poder es también condición de toda identidad, la desaparición radical de éste sería equivalente a la disolución del tejido social. Hay por tanto, una primacía de lo político respecto de lo social. 

No se pretende aquí exponer un pesimismo pseudo-intelectual, al cual resulta muy sencillo inscribirse, del tipo: copa de vino en el sofá. Tampoco es que sea imposible la disrupción de ciertos valores. Lo que importa acá es señalar la ineficacia política de las intenciones del partido FUTURO. 

 ¿A quién le hablan sus preocupaciones? Dialogan con la sociedad, pero no hacen -todavía- política. Eso es un problema para un partido, y más para uno en construcción. Eso puede funcionar en una organización de la sociedad civil –la cual podría convertirse en partido político -pero la disputa por el sentido que tratan de organizar no pone nada en juego. 

“Es de chocolate” dirían los amigos de la infancia, mientras un añadido trataba de patear el balón para rara vez conseguir algo. En la cancha, jugando sin disputar nada. 

Esa cancha, es terreno de un Estado violento, feminicida, con el mayor número de denuncias ambientales.

Las integrantes del partido lo saben bien, pero enumerar causas por estar inevitablemente en el lugar, no los convierte instantáneamente en figuras de una oposición. 

Tienen que inventar algo, y rápido, su irrelevancia política no quiere decir que no sean una de las mejores propuestas para la política local. Construir un optimismo radical, no es posible, pero tampoco imposible. Aunque ello parezca un contrasentido.

Se muestran conciliadores, con una propuesta que pretende absorber todo desacuerdo y eliminar todo rastro malicioso de la arena política. No obstante, encarnar esa postura sin reconocer el conflicto, no lo elimina.

Es una mirada de la política como pura administración, sin pasar por la creación de sentido. No servirá de nada apelar a la experiencia de Kumamoto en el Congreso, debido a que ese momento se fundó a partir de la critica a los partidos. Al menos no de inicio. 

Apostar por la administración como plataforma de construcción de un momento político, tiene, en todo caso, más cercanía con aquello que pretenden combatir. Está más cercano a las lógicas tecnócratas, que a la construcción de comunidad y diversidad que pretenden. Esto parecen ignorarlo. 

No representan ninguna batalla por el sentido político local. Hay en cambio, muchas buenas intenciones de administrar. Pero desde ahí es difícil encarnar nuevas ideas. La buena intención –en política- no se corresponde directamente con un efecto positivo, puede, en cambio, llevar a todo lo contrario, eso ya lo mostró Max Weber. 

Sus anhelos toman la forma de un “más allá de” -izquierda y derecha-, donde la aspiración bien intencionada, contrario a lo que podría pensarse, se aleja de la posibilidad de construir desde la política.

Una especie de “Futuro” cosmopolita donde se ignora el componente antagónico. Está visión pospolítica, con pretensiones de universalización, apela a un diálogo que ignora el conflicto como elemento vital de la política. 

 

@Roberttpa

*Es maestro en Ciencia Política por la UdeG y doctorante en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid.
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