15 49.0138 8.38624 arrow 0 bullet 1 6000 1 0 horizontal http://elrespetable.com 300 0 1
theme-sticky-logo-alt
Please assign a Header Menu.
2020-01-23
521 Views

PODER A MODO

La política rusa vivió durante la semana pasada momentos nunca antes vistos desde la era de Boris Yeltsin. El primer ministro, Dmitri Medvedev, y el resto del gobierno renunciaron de forma súbita horas después de que el presidente, Vladimir Putin, propusiera cambios constitucionales que podrían prolongar su permanencia en el poder. Aunque el resto del... Read More

La política rusa vivió durante la semana pasada momentos nunca antes vistos desde la era de Boris Yeltsin.

El primer ministro, Dmitri Medvedev, y el resto del gobierno renunciaron de forma súbita horas después de que el presidente, Vladimir Putin, propusiera cambios constitucionales que podrían prolongar su permanencia en el poder.

Aunque el resto del gabinete también presentó su renuncia, Putin pidió a los ministros que permanezcan en sus puestos hasta que se designe un nuevo gobierno y nombró a Medvedev jefe adjunto del Consejo de Seguridad del Kremlin, un poderoso organismo que incluye a funcionarios de defensa.

Poco después, el mandatario nombró como primer ministro a Mijaíl Mishustin, quien ocupaba la titularidad del Servicio Federal de impuestos desde 2010.

De inmediato, la Duma (la cámara baja del Parlamento), controlada por el partido gobernante, anunció reuniones con el nuevo jefe de Gobierno y se espera que después lo confirme en el puesto.

Horas antes de que se informara sobre la renuncia del gobierno, Putin, quien debería abandonar el poder en 2024, pidió durante su discurso anual en el Parlamento realizar cambios en la Constitución para expandir los poderes del legislativo y de un organismo llamado Consejo de Estado, que actualmente tiene poco peso.

En el anuncio de su renuncia, Medvedev dijo que esas medidas «introducirían cambios significativos» en «el equilibrio de poder» entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial, por lo que el gobierno renunciaba «en ese contexto». 

Las reformas constitucionales que anunció Putin durante su discurso incluyen otorgar a la Duma «mayor responsabilidad» en el nombramiento del primer ministro y el gabinete.

Actualmente, es el presidente quien nombra al primer ministro y los ministros del gobierno y la Cámara baja los ratifica.

El presidente también sugirió un mayor papel para el Consejo de Estado, que actualmente está presidido por Putin y compuesto por los jefes de las regiones federales de Rusia. Otras medidas incluyen:

Limitar la supremacía del derecho internacional, enmendar las reglas que limitan a los presidentes a dos períodos consecutivos y fortalecimiento de las leyes que prohíben a los candidatos presidenciales que hayan obtenido ciudadanía extranjera o permisos de residencia en el extranjero.

No está claro de inmediato si la renuncia indica una quiebre dentro de la jerarquía de Rusia o si formaban parte de un plan coordinado de Putin para conservar el poder y remodelar el sistema político.

En lo que hay consenso es que ni los analistas mas sesudos tiene clara cual es la razón por la cual Putin sacó a su primer ministro.

La oposición rusa, sin embargo, ha visto este movimiento como una estrategia del mandatario, que ya lleva 20 años en el poder, para mantenerse en el puesto.

Según Mikhail M. Kasyanov, un ex primer ministro que es crítico de Putin, el anuncio muestra la voluntad del inquilino del Kremlin para «ser presidente para siempre».

Medvedev se ha mantenido por años como una de las figuras más cercanas a Putin, con quien se ha alternado el poder en dos ocasiones, aunque incluso cuando fue primer ministro, Putin era ampliamente visto como el poder detrás del presidente.

La Constitución de Rusia solo permite a los presidentes servir dos mandatos consecutivos.

Los cambios constitucionales propuestos por Putin, de materializarse, serían la primera reforma importante del sistema político de Rusia desde 1993.

Ese año, el primer presidente ruso elegido democráticamente, Boris Yeltsin, envió tanques al centro de Moscú para someter a la Duma, cuya legislatura le era rebelde en ese momento, y luego ordenó un referéndum para respaldar una nueva Constitución.

Putin está llegando al mismo punto que al final de su segundo mandato, cuando Medvedev lo sustituyó. Pero esta vez el presidente no va a pretender que se aparta de la jefatura del Estado y ejerce de primer ministro, ahora parece que el cuarto mandato presidencial de Putin va a ser el inminente.

En apariencia, lo que propone Putin son más poderes para el Parlamento: elegir al primer ministro y aprobar los miembros del gobierno, para empezar.

Pero eso no va a pasar todavía. El presidente eligió él mismo al sucesor de Medvedev y el Parlamento tiene que ratificarlo.

Lo que sugiere Putin es una votación pública para cambiar la Constitución, algo que ocurrió en 1993.Una de las propuestas más destacadas es hacer el Consejo de Estado una agencia gubernamental formalmente contemplada por la Constitución.

De momento, es un cuerpo de asesores con 85 gobernadores regionales y otros funcionarios, incluidos líderes políticos.

Pero Putin claramente está diseñando su propio futuro. Una teoría es que podría convertirse en el nuevo y poderoso líder del Consejo de Estado.

Putin.

Las reglas para enmendar la Constitución, incluidas en ese mismo documento, obligan a convocar una Asamblea Constituyente para modificar el contenido de varios capítulos, entre ellos el que se refiere a los órganos de poder estatal y a la primacía de los tratados internacionales sobre la ley nacional.

Los dirigentes rusos evitan referirse a la Asamblea Constituyente, que no ha sido creada hasta ahora. Varios proyectos de ley presentados a la Duma a lo largo de los años —el último, de 2017— no fueron debatidos por los legisladores y en el aire quedó el llamamiento de Dmitri Medvédev, en 2012, siendo aún presidente de Rusia, para que su Administración comenzara a elaborar esa ley.

En este contexto, el calendario es de vértigo y, según las etapas previstas, el proceso concluirá en mayo, tras la aprobación de las enmiendas constitucionales entre febrero y marzo. El colofón será una votación popular “voluntaria” que, sin embargo, no es el referéndum previsto para modificar los capítulos blindados.

La prisa del Kremlin se evidencia en la precipitada formación de un comité de trabajo de 75 miembros —de ellos muchos personajes de la cultura, el deporte y de organizaciones no gubernamentales afines al Kremlin—. En cuanto al exjefe del Gobierno Dmitri Medvédev, para el que Putin ha creado el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad, los politólogos rusos discrepan sobre si se trata de un estadista amortizado o si podría desempeñar de nuevo el cargo de presidente. Esté donde esté en el nuevo diseño de las estructuras de poder, Medvédev es una más de las piezas que Putin va colocando en el tablero para seguir mandando en Rusia.

Con la maniobra, Putin visibiliza que no tiene intención de dejar de influir en el país, lo que en cierta forma acaba —o al menos congela— con las guerras internas por la sucesión. Tiene, además, cuatro años para dejar atada la transición. Si es que decide esperar tanto.

Porque como ha demostrado, y como resaltaban algunos analistas cercanos al Kremlin, Putin cree que para ser efectiva, la revolución debe ser rápida. El grupo de expertos —nombrado precipitadamente— ya ha tenido su primera reunión. Aunque los observadores dudan de que, con su variedad de perfiles —aunque muy desigual ya que menos de un tercio son mujeres—, vayan a tener gran capacidad de decisión y apuestan más bien porque atenderán “sugerencias” que les lleguen desde el entorno del Kremlin. Pero la realidad es que muchos perfiles del equipo, copresidido por Andrei Klishas, uno de los artífices de leyes tan polémicas como la que crea un Internet soberano para Rusia o la que designa a medios de comunicación como “agentes extranjeros”, han dejado atónitos a parte de la sociedad rusa. Como la designación de la saltadora con pértiga Isinbayeva o del actor Alexander Kalyagin, que ya habían apoyado a Putin en su campaña electoral. Aunque también hay otros miembros valorados o con cierta fama, como Leo Bokeria, uno de los cirujanos más reputados del país o la académica de las ciencias Tatyana Jabrieva. Habrá que ver, porque a esta historia le hacen muchos capítulos que contar.

Doctor en Derecho y Notario; Analista y Columnista Sociopolítico; Consultor en Admon. y Políticas Publicas; Pdte. de Conciencia Cívica, A.C. y JALISCOenPLENO, A.C.
0 Comment

Leave a Reply