SANDOVAL ÍÑIGUEZ DEBE PAGAR CUENTAS EN VIDA

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En lo que podría ser la oportunidad ideal para que se pudiera hacer Justicia por los crímenes cometidos por el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, hoy retirado de los cargos de Obispo y Arzobispo de Guadalajara, en carácter de emérito, hay una noticia que genera la esperanza que empezará a sentirse la voluntad de la más alta Jerarquía de la Iglesia Católica que encabeza el Papa Francisco, en relación a que se sancione en base tanto en el derecho canónico como en el régimen legal ordinario, a quienes en México han cometido delitos graves, especialmente aquellos que tienen que ver con asuntos atentatorios contra la libertad y la salud e integridad sexual de seres humanos, más señaladamente afectando a personas menores de edad, incapaces y desprotegidas o desamparadas.

Ya se ha insistido en que es urgente se castigue severamente a clérigos y jerarcas eclesiales católicos que han sido denunciados por las organizaciones Conciencia Cívica y Fundación FIND, incoadas en la Fiscalía especializada para trata de personas, en las que se incrimina formalmente al Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, así como a los sacerdotes Luis Garza Medina y Álvaro Corcuera, quienes fungían como Vicario General y Director General de ‘Los Legionarios de Cristo’, por al menos 35 casos de pederastia de integrantes de esa comunidad clerical que fundo el defenestrado Marcial Maciel, debiendo recordarse que Juan Sandoval reconoció haber conocido de al menos una docena de casos de crímenes sexuales cometidos por clérigos y acepto que incumplió con lo que le obliga la ley y la Constitución de la República, dado que omitió deliberadamente detener y entregar a la Justicia a los sacerdotes incriminados a los que, confesó abiertamente ‘sólo haberles otorgado un castigo eclesiástico’ consistente en suspenderlos temporalmente de sus prerrogativas sacerdotales y cambiarlos de adscripción, y eso es un crimen por lo que Juan Sandoval es culpable de Pedofilia y Pederastia por negligencia y complicidad al propiciar impunidad de criminales, que siguen libres y quizá continúen cometiendo aberrantes acciones delictivas y hay sustento en cuanto a que Sandoval supo de acciones de esclavismo y apropiamiento doloso de bienes de jovencitas huérfanas entregadas por parientes a diversas órdenes religiosas y que además de quitarles sus bienes materiales fueron utilizadas en servicios forzados como empleadas en casas de familias adineradas y también para ser prostituidas.

Ante este tipo de aberraciones se hace necesario que se actúe con firmeza en nuestro país para ir en contra de estos monstruos que han cometido horrorosos crímenes principalmente atentando contra niños y niñas aprovechándose de su ingenuidad y la ausencia de maldad en su proceder.

Desgraciadamente para algunos ya es tarde de forma que, siendo responsables de la infamia paguen sus culpas en vida, pero  las autoridades deben de una vez por todas castigar con todo el peso de la ley a quienes también son culpables de acción, colusión, omisión, etc., y tratar de resarcir a las víctimas, además de velar porque ya nunca más suceda.

En este sentido se pronunciaron en días pasados  los obispos del país exigiendo a las autoridades eliminar la prescripción del delito en casos de abuso sexual.

Este llamado se dio después de que los Legionarios de Cristo retiraron del sacerdocio a Fernando Martínez, miembro de la Congregación y acusado de abuso de al menos ocho menores entre 1990 y 1993, y quien no enfrentará sanciones jurídicas porque prescribieron sus delitos.

Los presbíteros se han pronunciado porque se apliquen las sanciones correspondientes a los agresores, así como una reparación integral del daño, desde lo físico, lo psicológico y espiritual, sin un límite de prescripción.

“No basta que la Iglesia católica, a través de un proceso canónico, expulse a los culpables del clero, hay muchos asuntos que las víctimas esperan de esta situación”, planteó el Arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera.

El ex cardenal, Juan Sandoval.

Cabe recordar que, después de múltiples evidencias y señalamientos, recientemente la congregación católica Legionarios de Cristo reconoció que 175 menores de edad fueron víctimas de abusos sexuales desde su fundación en 1941 hasta mediados de diciembre de 2019.

De acuerdo a un informe elaborado por la organización los abusos fueron cometidos por 33 sacerdotes contra niños, en su mayoría de entre 11 y 16 años. De todos los casos se señala que al menos 60 violaciones fueron cometidas por el sacerdote Marcial Maciel, fundador de la congregación más conservadora y una de las más poderosas en el seno de la Iglesia católica.

Informa también que de los 33 sacerdotes que cometieron estos abusos sexuales, seis han fallecido sin ser juzgados, ocho abandonaron el sacerdocio, uno dejó la congregación y 18 se mantienen en el grupo. El número de abusadores representa el 2,44% de los 1.353 religiosos ordenados en 78 años, según la investigación.

Ojalá este asunto traiga como consecuencia que se activen las averiguaciones penales en contra de Juan Sandoval y otros sacerdotes que han incurrido en delitos como pederastia porque no se puede permitir que continúenprotegidos bajo un aura de inmunidad como si se tratase de seres inalcanzables o ajenos a la justicia terrenal.

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