Visiten Los Altos de Jalisco, los están matando.

3780
0
Compartir

Visiten Los Altos de Jalisco. El clima es difícil, extremoso le llaman algunos: tal vez heladas por la madrugada, mucho frío por la mañana, calor que puede llegar a ser excesivo a medio día, viento fresco en la tarde, frío por la noche… poca lluvia. Paisajes áridos. Bosques de árboles bajos, poco ostentosos. Uno pensaría en la palabra inhóspito. O en la frase “poco acogedor” o “poco hospitalario”.

Sin embargo, la región y su clima son de una gran belleza. Una belleza del esfuerzo, podría ser. Esfuerzo de la semilla para penetrar la tierra, absorber la escasa agua, romper de nuevo la tierra y convertirse en alguna planta, o árbol. Por eso los mezquites y los huizaches tardan tanto en crecer. A veces parecen secos. Pero en sus ramas retorcidas, siempre hay vida. También es difícil para los animales. La comida en invierno, y quizás durante todo el año es escasa. Cada vez más. Los coyotes se alimentan de liebres, conejos, ratas y otros pequeños animales, pero cuando no los encuentran, invaden las granjas y roban algunos pollos. A veces así encuentran la muerte: hay quien pone cebos con venenos supuestamente prohibidos. Y después de comerlos, los coyotes salen corriendo intentando huir de una inevitable muerte entre dolores espantosos. Lo mismo sucede con la gran cantidad de aves, reptiles y mamíferos de todo tipo. Su espacio vital cada vez es más estrecho. La lucha por el territorio entre animales de la misma especie, ayuda a eliminarlos.

Visiten Los Altos de Jalisco. Su belleza no es la descrita por los programas turísticos. No tiene nada que ver con la falsa imagen de lo eternamente verde como único signo de la belleza de la vida. Vengan pronto porque esa belleza está siendo destruida. Los proyectos del gobierno del estado, la ambición de algunos alteños reciclados y la voracidad de las grandes empresas golondrinas, están terminando con ella.

Un día en ese paisaje hosco, aparecieron hombres con casco blanco y chalecos fosforescentes anaranjados. Los estrechos caminos rurales fueron insuficientes para sus decenas de camionetas, camiones de volteo capaces de transportar grandes toneladas de piedra, tepetate y grava. Las enormes maquinarias amarillas aparecieron también arrasando todo a su paso.

Entonces decidieron ampliar las humildes brechas sin importar el número de árboles que tendrían que derribar para ello. La mayoría de las brechas están limitadas por mezquites y huizaches, alineados como silenciosos guardianes del lento paso de las vacas y de una que otra camioneta de los lecheros.

Cientos de ellos están siendo derribados para dar paso al progreso.

Porque hay que señalar que ese inusual movimiento de personas, camionetas, camiones y máquinas, tiene como finalidad traer el progreso al Estado de Jalisco. Toda esa gran actividad arrasa grandes extensiones de bosques, expulsa de su hábitat natural a decenas de especies de animales y deteriora la vida comunitaria de quienes ahí habitan, para construir un enorme parque fotovoltaico, plantar miles de hectáreas de agave y construir enormes plantas procesadoras de alimentos. Todo para nuestro bienestar.

En poco tiempo tendremos energía limpia en nuestros hogares y oficinas, litros y litros de tequila para paliar nuestra depresión y el insomnio y disfrutaremos de toneladas de rica carne de cerdo madre in Los Altos.

Venga, en serio, la belleza natural de los Altos de Jalisco vale la pena. Y la están matando. 

Compartir

Dejar un comentario