LA RAJA POLÍTICA DE LA FIL

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Más allá del intenso debate intelectual, literario y científico que se dio, la FIL cumplió también un rol anual que la ha convertido en un mosaico del momento que se vive en la ciudad, a su vez reflejo de lo que ocurre en el país y en un mundo globalizado.

Por tanto sirvió como ha servido de escenario para quienes buscan aprovechar la raja política que significa un foro de tales dimensiones, algunos con hilarantes consecuencias como le ocurrió a nuestro entonces morenito Enrique Peña Nieto.

El feminismo tomó con fuerza la pasarela, dentro y fuera de Expo Guadalajara, en la explanada y en el pasaje entre el área nacional e internacional, por los pasillos. Cantó y adaptó cánticos para señalar a las instituciones locales, al gobierno estatal, a la UdeG, al rector, a la FEU, de ser los machitos violadores, de promover por la composición de sus propias estructuras internas el estado patriarcal.

Quemaron libros en la explanada, a lo Torquemada, fue un grupo de mujeres de la diversidad sexual también vulnerado por quienes quieren regir su moral sobre los demás, como sucede a casi toda mujer por el simple hecho de tener vagina, más allá de su preferencia. 

Fueron libros, tengo los títulos que no daré a conocer para evitar promover esa basura, todos referentes a terapias de reconversión sexual. Ahí mis amables cinco lectores que decidan si el Fahrenheit 451 aplicado tuvo o no justificación.

Lo cierto es que la FIL reiteró su compromiso con las movilizaciones feministas y otorgó la seguridad necesaria para que no ocurriera algún percance entre manifestantes y asistentes, de hecho casi se les pasa la mano con un profesor de la preparatoria 13 al que acusaron primero de videograbar 20 minutos a una chica que se quejó en el módulo instalado en el interior de la feria a cargo de Dante Haro, y que ahora resulta que siempre no y que la acusadora no ha querido comparecer de nuevo.

Desde el día mismo de la inauguración, en sus discursos durante la ceremonia en la que también se entregó el premio FIL de Literatura en Lenguas Romance, cual dúo dinámico en misión de rescate nacional ante la amenaza pejista, Raúl Padilla López y Enrique Alfaro Ramírez sacaron sus sudados trajes de miembros del Frente Anti-Peje, creado y fallido el año pasado en apoyo de la campaña de Ricky Riquín Canallín.

Manifestación feminista en la FIL.

“Quienes rehuyen el cuestionamiento y el diálogo franco prefieren evitar asistir a actos como este (…) Vamos a hacer lo que nos toca para que el gobierno nacional corrija el rumbo en agendas fundamentales. No más silencio, no más cabezas agachadas. Eso no le sirve a México”, decretó in crescendo Alfaro ante el abucheo de algunos y los rabiosos aplausos de la mayoría de invitados al acto inaugural, bots del oficialismo hechos carne con palmas.

RPL, quien llevó la cartera cultural en la campaña de RRR, dijo en su turno al micrófono: “En cultura, al igual que en educación, creemos que es momento de redefinición de prioridades, tanto en las políticas como en el presupuesto”.

Y luego, hay tiro hay tiro, el Licenciado envió un upper a la quijada del director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, quien ya no quiere hacer aquellos coctelazos que hacía el FCE hasta el año pasado durante la FIL ni publicar a los cuates padillistas.

“Por encomiable que resulte la idea de llevar más libros a más lectores, la sola difusión de obras fundamentales de la literatura universal y mexicana sin la apertura de mayores espacios editoriales a nuevos talentos, pensadores o literatos, corre el riesgo de restringir la posibilidad de acceso a nuevas voces e ideas del público lector, estrechando con ello los beneficios de la lectura”.

Paco contraatacó, dos jabs y un cruzado de derecha con remate de izquierda al cuerpo, y me dijo en entrevista: “Nosotros no censuramos, digan lo que digan algunos que hablan por hocicones, nosotros no censuramos, seguimos publicando y reditando si los contratos están vivos”.

Quien mantuvo la boca cerrada a no ser por su espléndida faceta de escritor, de ensayista oral de la lengua, al disertar sobre literatura y el proceso de creación, fue Mario Vargas Llosa. Piquito de pollo. Claro, luego de su llegada al país y sus declaraciones en Ciudad de México antes de venir a Guadalajara, ya no quiso abundar y más bien se dedicó a contemplar el eco de sus críticas y la reacción de mínima de AMLO a las mismas.

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