ENJUICIADO

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La base para realizar un juicio político o proceso de destitución de un presidente estadounidense está definida claramente en la Constitución de ese país. Allí, en el Artículo II, Sección 4, la Carta Magna dice sobre el impeachment: “El presidente, el vicepresidente, los secretarios del gabinete y otros funcionarios administrativos del gobierno, así como los jueces, pueden ser sometidos a un proceso de impeachment por la Cámara de Representantes y juzgados políticamente por el Senado”.

La Cámara de Representantes toma la decisión, con mayoría simple, sobre el inicio del proceso. Para emitir un veredicto de culpabilidad es necesaria una mayoría de dos tercios del Senado. Es decir, que se trata de un proceso en dos etapas, en el cual primero se decide sobre la culpabilidad, y luego sobre la destitución. En la historia de Estados Unidos se llevó a cabo el proceso de destitución contra dos presidentes. En ninguno de los dos casos se llegó a emitir un veredicto. Por eso, está por verse si el juicio político contra Trump podría desembocar en su destitución. 

Hace 20 años, se inició un proceso de destitución contra Bill Clinton. La razón: el expresidente se vio confrontado con acusaciones de perjurio y de obstrucción de la justicia en el marco del escándalo Lewinsky. En la mira estaba la declaración de Clinton, en la que había afirmado, bajo juramento, que no había mantenido una relación con la entonces becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky. Más tarde, se retractó y admitió que había sostenido una “relación inapropiada” con ella. Como consecuencia de su confesión, fue exonerado de la acusación de perjurio, por 55 votos contra 45, y de la de obstrucción de la justicia, por 50 contra 50. Todos los senadores del Partido Demócrata, del que era jefe, apoyaron a Clinton.

En 1974, se inició un proceso de destitución contra Richard Nixon por el caso Watergate. El motivo fue un gran escándalo político, debido a un robo de documentos en el complejo de oficinas Watergate, en Washington DC, sede del Comité del Partido Demócrata de EU, en 1972. Por este robo, la policía detuvo a cinco hombres, que habían tratado de instalar dispositivos de escucha y de fotografiar documentos. Habían sido reclutados por el comité de campaña de Richard Nixon. La presión sobre el recién reelecto presidente creció: en la Cámara de Representantes se formó una mayoría para llevar a cabo un juicio político en su contra. Se preveía que el Senado llegaría a los dos tercios necesarios. Pero Nixon se adelantó a esa posibilidad y renunció a la presidencia. Finalmente, no fue destituido, ni condenado jamás, ya que el proceso de destitución terminó con su renuncia. Su vicepresidente y sucesor, Gerald Ford, le concedió, pocas semanas más tarde, en septiembre de 1974, el perdón presidencial.

El tercer caso se produjo más de un siglo antes: en 1868, el presidente Andrew Johnson fue acusado de haber violado la Ley de Permanencia en el Cargo (Tenure of Office Act). Dicha ley restringía el poder del presidente de EU de remover a ciertos titulares de cargos sin la aprobación del Senado. Johnson quiso despedir al entonces ministro de Guerra, Edwin M. Stanton, por diferencias políticas, y nombró, sin la aprobación del Senado, a Lorenzo Thomas para ese cargo. La acusación de sus adversarios era que Johnson no respetó los derechos del Congreso. La Cámara de Representantes votó con una mayoría abrumadora a favor de la iniciación de un juicio político contra el presidente. Pero Andrew Johnson no fue destituido porque no se logró la necesaria mayoría de dos tercios de los senadores por un solo voto.

Regresando al presente, algunos observadores ven en la trama rusa del actual presidente estadounidense, Donald Trump, una especie de Watergate del siglo XXI. El caso gira en torno al presunto abuso de poder por parte de Trump, quien habría presionado a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, a garantizar el inicio de investigaciones por corrupción contra el precandidato presidencial demócrata Joe Biden y su hijo, Hunter Biden.

Los demócratas están analizando en la Cámara de Representantes si la conducta de Trump justifica la apertura de un juicio político.

Según las acusaciones, Donald Trump habría actuado de este modo para obtener una ventaja en las elecciones presidenciales de 2020. En el foco de atención está una llamada telefónica de julio de 2019 entre Trump y Zelenski, que fue dada a conocer públicamente después de que un empleado de la CIA presentara una queja de servicio. Dado que, ya antes de la llamada telefónica entre Zelenski y Trump, se retiraron 400 millones de dólares de ayuda económica a Ucrania, ahora también se investiga si esa decisión fue parte de una estrategia para que Zelenski llevara a cabo las investigaciones contra Biden.

Los demócratas en la Cámara de Representantes están redactando los cargos para un juicio político contra Donald Trump, y el Comité Judicial podría votarlos esta semana. 

El panel está considerando artículos de juicio político que acusarían a Trump de abuso de poder en sus tratos con Ucrania y obstrucción al Congreso por negarse a cooperar con la investigación.

Los demócratas deben resolver la cuestión de si redactar un tercer artículo sobre la obstrucción de la justicia basado en el informe del ex fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EEUU aprobó el informe de juicio político contra Donald Trump.

El documento, que acusa a Trump de haber solicitado la interferencia de Ucrania para beneficiar sus posibilidades de reelección en 2020, fue aprobado con 13 votos a favor y 9 en contra. La aprobación del informe abre una nueva fase en el juicio político al xenófobo inquilino de la Casa Blanca, en la que el Comité Judicial debe formular acusaciones concretas contra él a partir de ese documento.

Por su parte, el ex vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, afirmó que no tiene la intención de testificar contra Donald Trump, en caso de que el impeachment llegue al Senado. Todo parece indicar que los demócratas quieren, en la antesala de la fase activa de las elecciones políticas, recurrir a la táctica de eliminar a un candidato de la carrera presidencial. Pero este mecanismo quizá no prospere y lo más probable es que el Senado justifique a Trump. Lo cierto es que Europa y Asia tendrán mucho que analizar, siendo Ucrania un país fronterizo y estratégico entre los dos continentes. 

En tanto, no le fue bien a Trump en la cumbre de la OTAN. Estas presiones en la investigación del juicio político pueden ser un punto fundamental en la caída del magnate ante su búsqueda por la reelección. 

EEUU y Trump están de nuevo en las noticias mundiales. Estos juicios ahora son concretos y ejecutables. Mientras tanto, la decisión de la OTAN de aumentar drásticamente el presupuesto manifiesta su deseo de dominar no solo en Europa, sino también en el Oriente Medio.

“Las conclusiones del Comité Judicial, apuntan a que las acciones del presidente han violado gravemente la Constitución. Nuestra democracia está en juego. El presidente no nos deja otra opción que actuar”, expresó Nancy Pelosi en un discurso televisado el pasado jueves. 

“Hoy le pido a nuestro presidente que proceda con los artículos de juicio político”, añadió la demócrata de mayor rango del país en referencia al titular del Comité Judicial, Jerry Nadler.

Ese grupo parlamentario es el encargado de elaborar el documento en el cual deberán enumerarse los cargos que se le imputan al jefe de la Casa Blanca en busca de su destitución.

Para acusar formalmente a Trump, el pleno de la Cámara Baja, controlada por los demócratas desde enero pasado, deberá aprobar cada uno de los artículos por separado, algo que podría ocurrir antes de Navidad, según reportes de prensa. 

Si, como se espera, la mayoría demócrata de ese órgano legislativo avala las imputaciones contra el jefe de Estado, entonces el presidente de la Corte Suprema encabezará un juicio político en el Senado, cuyos miembros tendrán el papel de jurado.

En esa instancia será donde las cosas se compliquen para los demócratas y se tornen más fáciles para Trump, pues en la Cámara Alta, donde los republicanos tienen superioridad (53 escaños a 47), se necesitan dos tercios de votos favorables para remover al mandatario de su cargo.

Hasta ahora ningún senador del partido republicano apoya el proceso contra Trump, a pesar de que los demócratas, medios de prensa, analistas y varios expertos consideran que existe evidencia de que el jefe de Estado presionó a un país extranjero para que interfiriera en las elecciones norteamericanas con el fin de beneficiarse políticamente. 

La investigación de juicio político lanzada en su contra a finales de septiembre se centra en los llamados que Trump realizó a Ucrania para que esa nación abriera una pesquisa sobre el exvicemandatario y candidato presidencial demócrata Joe Biden y otra sobre las elecciones norteamericanas de 2016.

Los testimonios de funcionarios de la administración que declararon ante comités de la Cámara Baja a puerta cerrada y en audiencias públicas indicaron que Trump condicionó la entrega de ayuda militar a Ucrania y un encuentro con su homólogo Volodymyr Zelensky, a que Kiev anunciara públicamente las indagaciones demandadas por Washington.

Hace escasos días, en una audiencia del Comité Judicial, tres profesores de Derecho llevados como testigos por los demócratas coincidieron en que el jefe de la Casa Blanca abusó del poder de su oficina en las interacciones con Ucrania.

Pamela Karlan, de la Universidad de Stanford, manifestó que la mera idea de que un gobernante pudiera buscar ayuda de un gobierno extranjero para su campaña de reelección habría horrorizado a los padres fundadores. ‘Pero a la vista de sucedido, eso es lo que Trump ha hecho’.

El contraste con ese criterio de ella y otros dos expertos, llegó del testigo llevado por los republicanos, el profesor Jonathan Turley, de la Universidad de George Washington, quien consideró insuficientes los argumentos usados contra Trump.

Desde su punto de vista, el caso no se ha investigado a fondo, y avanzar con una acusación formal sin una información completa ‘expondría a todos los futuros presidentes al mismo tiempo de juicio político incipiente’.

El Comité de Inteligencia de la Cámara Baja de Estados Unidos reveló este martes en 300 páginas los argumentos del posible juicio político contra Donald Trump, al que señala por haber antepuesto sus “intereses personales y políticos” a los de la nación. El documento relata cómo Trump condicionó presuntamente la entrega de asistencia militar a Ucrania a la apertura de pesquisas por parte de Kiev sobre el ex vicepresidente demócrata Joe Biden y su hijo Hunter, por presunta corrupción en el país europeo, lo que beneficiaría la campaña del mandatario para la reelección y desembocó en la indagación del Congreso en su contra. Como resultado de la investigación legislativa, los demócratas de la Cámara de Representantes consideran que Trump abusó de su poder, obstruyó las pesquisas del Congreso y comprometió la seguridad nacional, todos ellos motivos suficientes para destituirlo, según los liberales.

Este informe servirá de base al Comité Judicial de la Cámara Baja, que ahora tendrá que redactar los llamados “artículos de juicio político”, es decir, los cargos contra el presidente en caso de abrirse un proceso de destitución contra él.

El Comité Judicial celebrará el lunes otra audiencia sobre las pruebas reunidas durante la investigación, en la cual, como ocurrió el miércoles, la Casa Blanca tampoco tendrá presencia. 

Mediante una carta enviada ayer a Jarry Nadler, presidente de ese grupo parlamentario, el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, manifestó que la indagación contra el gobernante ‘es completamente infundada y ha violado los principios básicos del debido proceso y la justicia fundamental’, y llamó a ponerle fin. 

Pero los demócratas están decididos a seguir adelante con el proceso, y algunas organizaciones periodísticas prevén que los artículos de acusación se presentarán la próxima semana. 

De acuerdo con lo visto en los últimos días, los demócratas están valorando tres cargos fundamentales contra Trump: abuso de poder y soborno; obstrucción del Congreso; y obstrucción de la justicia.

 

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