“Se matan entre ellos…”

1060
0
Compartir

Estamos viviendo en Jalisco y México una anomalía histórica, una guerra en la que quienes tienen el mando de la violencia organizada (fuerzas públicas o privadas) están asesinando y desapareciendo como nunca en la historia reciente del país. Cada día se asesina a casi 100 personas en México; probablemente están despareciendo al mismo número diariamente (las cifras oficiales son inconsistentes).

Es tan grave la situación de violencia organizada que se vive en Jalisco y en el país que, de acuerdo a parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Jalisco y México padecen una epidemia de asesinatos violentos, peor que la del dengue y que otras enfermedades.

Si uno compara las cifras y los métodos cualitativos de esos asesinatos y desapariciones que ocurren en Jalisco y en México, se encontrarán muy pocos casos semejantes en todo el mundo. México es el tercer país, después de Brasil e India, donde más homicidios intencionales ocurren en el mundo. Y con sus más de 2,000 asesinatos violentos al año que ocurren en Jalisco en los dos últimos años, son comparables a la violencia homicida de países como Kenia, Argentina, Egipto, Tailandia, Egipto e Irán.

Se cometen más asesinatos violentos al año en Jalisco que en otros 175 países.

A todas luces, la guerra que existe en Jalisco y en México es una anomalía.

Pero ante tal anomalía histórica, ante tal magnitud de la violencia organizada que vivimos, el gobernador de Jalisco se lava las manos y repite el repudiable discurso de que “se matan entre ellos”.

Él y sus integrantes del gabinete han repetido reiteradamente el argumento de que sí hay violencia en Jalisco, pero que la “explicación” por las elevadas cifras de asesinatos masivos y desapariciones obedece a una punga de cárteles y fracturas del crimen organizado que se disputan el territorio cuadra a cuadra en la zona metropolitana de Guadalajara y en otros municipios.

El gobernador de Jalisco reiteró este discurso criminalizador contra las víctimas, y que procura evadir su responsabilidad, en una entrevista con Carlos Loret de Mola el lunes 18 de noviembre.

En la entrevista el periodista le preguntó al gobernador sobre el tema de seguridad. Las respuestas del gobernante, en resumen, es que a pesar de la violencia los resultados contra la inseguridad eran positivos porque se están conteniendo los robos al patrimonio de las personas.

Así lo dijo: “Si tú mides la violencia en un estado solamente por ejecuciones, creo que te estás equivocando. Ese es un grave error. Nosotros estamos midiendo la violencia en un esquema integral. Los delitos contra el patrimonio de las personas: robo a personas, robo a casas habitación, robo a negocios, robo a vehículos, robo a motocicleta, esos llevan en el primer año de gobierno, 30 por ciento menos incidencia delictiva. Para mi es un gran avance. Ahora, el tema de homicidios, suena terrible, y nos les gusta, y les parece que es equivocado plantearlo así, pero ¡pero se están matando entre ellos!”.

Esta explicación de la autoridad de que los altos índices de violencia organizada, con asesinatos y desapariciones masivas, se debe a que se matan ente ellos es repudiable y falsa.

Es repudiable porque parece justiciar una violencia entre quienes se dedican a actividades criminales y exime al gobierno, y a la vez parece no importarle la muerte de estos sujetos. A la vez es falsa, porque se afirma que se “están matando entre ellos” cuando las autoridades de investigación y procuración de justicia en Jalisco son totalmente ineficientes. Más de nueve de diez asesinatos violentos quedan impunes. De los más de 9,000 desaparecidos que hay en Jalisco, apenas hay tres sentencias por este delito.

La impunidad para quien comete asesinatos violentos o desaparición de personas es casi absoluta. Si el mismo gobierno no investiga, no detiene, no enjuicia a quien comete estos delitos, ¿con qué cara se atreve a afirmar que se “matan entre ellos” como un discurso que justifica la violencia y pretende evadir su responsabilidad?

Con este discurso y postura queda clara una perspectiva y estrategia política del gobernador de Jalisco: más interesado en las propiedades de las personas que en sus vidas. Por lo que ha declaro, le parece más importante encontrar autos, esclarecer robos a casas y negocios que detener homicidios masivos y detener desapariciones.  

La sociedad jalisciense no debe comprar ni repetir el error del gobernador y del gobierno del estado. La premisa es que nadie debería ser asesinado o desaparecido como ocurre ahora. La defensa de la vida debe ser el objetivo político número uno en Jalisco y en el país, más allá de los lemas de refundación y Cuarta Transformación.

Compartir

Dejar un comentario