‘DON GUILLERMO COSÍO VIDAURRI, UN HOMBRE QUE LEGÓ GRANDEZA A JALISCO

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Don Guillermo Cosío Vidaurri, Gobernador de esta entidad de 1989 a 1992, partió el pasado 13 de noviembre dejando un importante legado en obra y desarrollo para beneficio de los jaliscienses. Un hombre con altura de miras. Un visionario. Un hombre adelantado a su época que ha dejado una huella indeleble en la vida política y social de Jalisco, y que logró trascender exitosamente a la escena nacional. Se le reconoce y se le extraña.

Mucha de la grandeza que ahora disfrutamos los jaliscienses fue gracias a mi padre, quien dejó como mayor legado de su desempeño como funcionario público proyectos fundamentales que siguen siendo referentes en el desarrollo de nuestra entidad.

Entre las grandes obras que nos ha legado Don Guillermo Cosío está el haber conectado la región norte con la carretera Colotlán, la construcción del corredor Ameca-Talpa-Mascota, obras hídricas, carreteras, pistas aéreas, la Línea Uno del Tren Ligero, el inicio de la construcción de la Línea Dos y la proyección de la Línea Tres, así como el destacado impulso que brindó a la educación y el importante respaldo a la agro producción que marcaron una etapa fundamental en el desarrollo regional jalisciense que ha sido pilar para el progreso de las ciudades medias e intermedias de Jalisco.

Dio origen también al CODE, al Patronato de las Fiestas de Octubre, y expidió el decreto de lo que hoy conocemos como el parque Solidaridad.

Habrá de recordar que el problema del agua entre Jalisco y Guanajuato data de la época del gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, quien en 1987 impulsó el proyecto para aprovechar el caudal del Río Verde, con el complejo denominado “La Zurda Calderón”, que contemplaba la construcción de cuatro presas, pero apenas y se pudieron edificar dos; una en Cañadas de Obregón y la Elías González Chávez, toda vez que intereses mezquinos y políticos le impidieron ver la luz a las otras dos.

Don Guillermo fue objeto de la maldad de quien ostentaba el cargo de Presidente de México cuando ocurrió la tragedia del 22 de abril de 1992 en la calle Analco en el sector Reforma de Guadalajara, obligándolo a presentar su renuncia y dejándolo ante los ojos de la ciudadanía como responsable de un crimen que no cometió.

Desde hace años se sabe que algunos empleados de Petróleos Mexicanos (Pemex), fueron los culpables de las explosiones registradas aquella mañana y se habla así en abstracto porque aún está pendiente revisar las responsabilidades de los funcionarios y trabajadores de esa empresa que tuvieron incidencia con el tema, pero en sí, Pemex, es culpable de la tragedia ocurrida esa mañana en el centro de Guadalajara. Hoy sabemos que fue un tema de severa corrupción al seno de la ex paraestatal, en que los empleados y funcionarios corruptos advirtieron el inminente riesgo de verse descubiertos como ladrones de combustible por una auditoría sorpresa, al destacarse la existencia de combustible almacenado cuando lo habían reportado como pérdida y optaron por derramarlo al drenaje, es decir, ellos lo reportaban robado y lo vendían ilegalmente a trasmano, de ahí que se piense que decidieron deshacerse de él provocando la gran tragedia.

La historia se encargará de dejar en claro la perversa injusticia que se tramó en contra de mi padre para hacerlo a un lado de la escena política cuando incluso ya se le veía como un firme aspirante a la presidencia de la República.

Desde lo más alto del poder central se maquinó la estrategia para debilitarlo propiciando quedara inconclusa su gestión sexenal al frente de la administración pública jalisciense.

En su trayectoria destaca haber sido Delegado en más de una docena de entidades federativas del país, Presidente de la Comisión Nacional Coordinadora de Convenciones, Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional y dirigente del Comité Directivo del entonces Distrito Federal. También destacó su participación al seno de la otrora poderosa Confederación Nacional de Organizaciones Populares la CNOP. Fue Presidente Municipal de Guadalajara, Diputado Local y Diputado Federal, Secretario General de Gobierno en Jalisco y en el extinto Distrito Federal, Gobernador de Jalisco y Embajador de México en Guatemala. Asimismo, se desempeñó como Juez de Primera Instancia, Tesorero Municipal en Zapopan, Jefe del Departamento de Educación Pública del Estado Jalisco, Director General de Cuenta y Administración de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, Director del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México (Metro), Oficial Mayor y Subsecretario de la Secretaría de la Reforma Agraria, Subsecretario del Trabajo y Previsión Social.

El pasado 13 de noviembre cuando se dio a conocer la noticia de su deceso, de inmediato sus familiares recibimos las condolencias e innumerables muestras de respeto, dejando de manifiesto la admiración, pero también el cariño que se ganó mi padre de la gente que compartió alguno o muchos momentos con él, siendo un hombre que siempre contó con una enorme cantidad de amigos, de compadres, y de muchas generaciones de ahijados de las más diversas carreras profesionales que lo eligieron como padrino.

Asimismo, durante las ceremonias y homenajes póstumos que recibió, se le dedicaron halagos y palabras que seguimos agradecidos con quienes expresaron su sentir bien sea personalmente o a través de las diferentes vías de comunicación.

El gobernador Enrique Alfaro Ramirez, lo definió como un político referente de nuestro estado, y que marcó una época de la vida pública en el Occidente del país y a nivel nacional. Destacó la obra y el desarrollo que impulsó en la entidad y afirmó “es el legado de un hombre que trabajó por Jalisco, de un hombre que hizo bien su trabajo, de un buen hombre que la historia lo va a recordar como un buen gobernador, como un buen alcalde de Guadalajara y como un buen legislador. Dejó un ejemplo de trabajo, dedicación y congruencia y le dejó a Jalisco obras que marcaron el rumbo del estado”.

La diputada por MORENA, María Patricia Meza Núñez, presidenta de la Mesa Directiva del Congreso de Jalisco, recordó que fue un hombre libre de pensamiento, dijo que “siempre respetó a quien pensaba diferente a él, querido y apreciado por quienes lo conocieron, por sus colaboradores en el servicio público, por quienes tuvieron la dicha de ser sus discípulos, sus innumerables amigos y ahijados, testigos de su obra y su historia”. Subrayó su amplia trayectoria y lo definió como un servidor público que siempre miró por ser incluyente habiendo formando en el tiempo parte de una generación cuyas aportaciones resultaron fundamentales para el devenir político estatal.

El presidente municipal de la capital tapatía, Ismael del Toro, quien encabezó la ceremonia póstuma en el Ayuntamiento de Guadalajara, destacó la trayectoria política de Don Guillermo que dijo, trajo avances en materia de movilidad al recordarlo como un tapatío promotor y protagonista del desarrollo político y social de Guadalajara, como presidente municipal, y en Jalisco cuando fue gobernador.

Personajes de la vida política, social y económica de Jalisco y del país entero, le han reconocido su labor, su entrega, su honestidad, su lealtad.

Más allá de su firme convicción ideológica personal compartida con muchos jaliscienses y mexicanos, Don Guillermo era ante todo un hombre de Estado, un estadista, un demócrata que ejerció lo que el pueblo le otorgó para actuar con pleno respeto a las instituciones, al propio pueblo, con tolerancia, inclusión y respeto. Un hombre que hizo camino al andar y legó grandeza a Jalisco.

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