PSOE Y UP, EL NECESARIO ENTENDIMIENTO CONTRA LA DERECHA ESPAÑOLA

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Los líderes de PSOE y UP.

Roberto Partida Guerrero

Corresponsal

Madrid.- La repetición electoral en España ha dejado un escenario más complicado que en los resultados del 28-A, confrontando intensamente los datos arrojados por las últimas encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), que funciona como instituto demoscópico.

El barómetro publicado por última vez el 28 de octubre, pronosticaba una amplia victoria para el PSOE, con un rango de 133 a 150 escaños.

La evaluación CIS, tampoco vaticinó el ascenso de VOX, ni la estrepitosa caída de Ciudadanos. Sin duda, no hay factor único ante este escenario, pero antes veamos los números en comparación con los comicios de hace poco más de seis meses: 

Partido

Escaños

(+/-)

PSOE

120

-3

PP

88

+22

VOX

52

+28

UP

35

-7

ERC

13

-2

Cs

10

-47

JxCAT

8

+1

PNV

7

+1

BILDU

5

+1

+PAÍS

3

+2

CUP

2

+2

CCa-NC

2

0

Na+

2

0

BNG

1

+1

PRC

1

0

TERUEL E.

1

+1

De los 350 asientos a ocupar en la cámara de diputados, los 176 votos requeridos para conformar mayoría, tendrán que ser en coalición con diversos grupos parlamentarios, obligando así a Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos) a conseguir los votos –o abstenciones– necesarias para investir a Sánchez como presidente y así tener un gobierno progresista.

A pesar del complejo escenario precedido por meses de negociación fallidos, las primeras reacciones han contrastado rápidamente las recientes confrontaciones y desconfianza entre los líderes de PSOE y UP. La pérdida de escaños de ambos no los aleja sino que los acerca más.

En dicho tenor, el lunes 12 de noviembre, se ha generado un preacuerdo entre ambas formaciones, excluyendo cualquier tipo de veto –como el que impuso Sánchez a Iglesias– y con el compromiso de priorizar el diálogo con Cataluña en busca de soluciones constitucionales.

El encuentro se realizó de manera discreta e inesperada, cerrándose en 48 horas, donde constan las firmas de sus representantes.

Ante las presiones que supone el nuevo mapa político, ambos grupos se han volcado para desbloquear y disminuir la escalada de la extrema derecha, que ya no sólo habita en el congreso, sino que alcanzó los números para tener mayores competencias, tales como obtener representantes en la mesa del congreso, introducir su agenda –antinmigración, antifeminista y centralista–, e incluso presentar una moción de censura, la cual requiere de la décima parte del pleno –35 diputados– que antes no tenía.

Al mirar la fotografía completa, se asoman algunas reflexiones sobre los cambios más acentuados de ciertas formaciones.

Por una parte, el barómetro de CIS, que funcionó casi como justificación política del PSOE y de Sánchez, ha quedado lejos de prever. Aunque sí desnuda al electorado que vota(ba) a Ciudadanos y VOX, retratándolo en torno a la indecisión, haciéndolo escurridizo ante cualquier medición de intención de voto, fundamentalmente un votante creciente, pero infiel. Un PSOE que sin duda movió su electorado fiel y finalmente un UP pisando lo que podría ser su suelo, o bien, mostrando un electorado ya más consolidado.

Por otra parte, el papel preponderante del debate televisivo y las consecuencias de encarar débilmente los discursos de odio son elementos que no pueden pasar desapercibidos. Actos que no sólo competen a las izquierdas, sino al PP que corre el peligro de ver arrebatado su papel opositor y su posición ideológica.

Ante los recientes eventos, la política no es reductible a los números –que aunque necesarios–, no captan su carácter fluido y contingente.

@Roberttpa

Es maestro en Ciencia Política por la UdeG y doctorante en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid

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