HISTORIAS DEL CRIOLLISMO

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Si usted teclea entre comillas “Noé Aguilar Rojas” en san Google podrá encontrar unos 2 mil 460 resultados. Un número respetable de menciones para un indígena y comunero de San Lorenzo Azqueltán, donde se aglutinan nueve localidades tepecanas (tepehuanas) y wixaritari (huicholas).

Seguro se debe a que Noé el año pasado fue privado de su libertad y el 3 de noviembre semana fue golpeado casi hasta matarlo por sujetos presuntamente enviados por caciques del municipio de Villa Guerrero, al norte de Jalisco, plenamente identificados por los comuneros, denunciados desde hace tiempo, pero que actúan con total impunidad ante la falta de acción de las autoridades estatales y por lo menos la indiferencia del presidente municipal panista -reelecto el año pasado- Aldo Gamboa Gutiérrez.

Lo increíble de tantos resultados en internet es que muy pocos – me sobran dedos de una mano- provienen de la prensa jalisciense.

Y casi todo lo que encontré de los medios locales se refiere a la postura oficial del gobierno estatal, que se ha conducido una mentira tras otra en el tema para tratar de justificar su bárbara omisión para brindar seguridad o acompañamiento a los lesionados, quienes el domingo 3 de noviembre recibieron golpizas que los enviaron al hospital.

Ningún medio de Jalisco ha informado por ejemplo que Noé Aguilar Rojas, presidente de bienes comunales de San Lorenzo Azqueltán, fue dado de alta el viernes 9 de noviembre por la tarde del hospital de Zoquipan, menos de 24 horas después de una cirugía de cabeza, donde recibió fracturas al igual que en las costillas durante la agresión.

Tampoco que esa decisión médica provocó que Noé recayera la noche del mismo viernes y al día siguiente regresara al hospital sumamente débil, de nuevo sin tener resguardo policial como amerita quien aparte de ser una autoridad comunal ya ha sido víctima de dos agresiones en poco más de un año.

Rubén Martín, amigo y colaborador del Informador, es quien en ese medio detalla lo ocurrido el 3 de noviembre, como también lo hace en su programa radiofónico aprovechando esa sí la innegable pluralidad -salvo el tema jeque RPL- de los medios de comunicación electrónicos de la Universidad de Guadalajara.

En el casi desmantelado diario NTR, tras la salida de excelentes periodistas entre ellos el docto y siempre cercano a las comunidades indígenas Agustín del Castillo, tampoco se ha abordado el caso, seguramente como consecuencia del recorte en el que ya me las imagino se las está viendo de cuadritos mi querida compañera Sonia Serrano.

Y por supuesto usted no verá una nota en Milenio Jalisco, Mural, en La Crónica Jalisco, El Occidental, Televisa, TV Azteca y los demás etcéteras que cualquiera de mis cinco lectores desee agregar. 

Los huicholitos son folclore pues, son los que visten al niño meón de Bruselas para representar nuestra identidad en las europas.

No son los que se autodenominan autónomos y defienden su tierra en Tribunales. 

Aunque paguen con su sangre tamaña osadía.

Si algún medio en Jalisco ha tocado el tema, por lo general ha sido para repetir las mentiras del secretario de Gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, quien aseguró que se había enviado seguridad para resguardo de los comuneros, pero que en los hechos fue -hasta el sábado 9- pura y vil demagogia como informaron los indígenas y comprobó la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pues quien llegó al sitio y hasta el jueves 7 fue una partida de la Guardia Nacional que se quedó tal como solicitaban los comuneros. 

La prensa de cobertura nacional en cambio en dos de los diarios más importantes del país ha informado sobre el tema, en particular La Jornada, pero también El Universal y además otros periódicos de entidades federativas como La Voz de Michoacán, El Diario de Yucatán, sumándose un sinfín de portales de organizaciones sociales pendientes y replicantes de los abusos contra los pueblos indígenas, sus luchas y el desprecio de las autoridades de todo nivel hacia sus problemas ancestrales.

Más allá de las mentiras y omisiones del gobierno, escribo esto no sólo para recordar el olvido y la soberbia oficial e informativa que hay hacia los pueblos originarios en Jalisco desde siempre, sino para comprobar cómo poco a poco el gobernador Enrique Alfaro se adueñó vía presupuesto público de las voluntades de los dueños y directivos de los medios de comunicación en la entidad. 

La crisis que vive el periodismo en medios impresos y electrónicos los ha hecho más vulnerables al humor del irascible gobernador jalisciense, quien como ya lo hizo con el Congreso del Estado, como lo está intentando hacer con el Poder Judicial, como sucede con los ayuntamientos metropolitanos y con todas las dependencias estatales -incluidas entidades supuestamente autónomas-, dicta lo que puede o no puede hacerse para complacer o contrariar su voluntad.

Yo no estoy aquí para ser juez ni mucho menos, cada medio sabe lo que publica y lo que censura y cada medio sabe que en el pecado y las omisiones lleva la penitencia, pero esta agresión en Azqueltán, que podríamos titular crónica de un ataque anunciado, ha desnudado las obscenidades del gobierno estatal y de sus portavoces, la revictimización a cargo de las autoridades y el desprecio hacia causas que suponen, por su aislamiento geográfico, no tendrán el eco suficiente para evidenciarlos.

Sin conciencia social, sin humanismo, sin solidaridad ni defensa a los vulnerables, sin una actuación apegada a la ley para impedir revictimizar a quienes ya de por sí sufren las consecuencias de la inseguridad, un gobierno no tiene razón de ser, es un administrador innecesario y para colmo beneficiario del dinero de todos nosotros.

PARTIDIARIO

NTR.- Una verdadera pena lo sucedido en el Diario NTR que se ha convertido en un medio emblemático del periodismo libre en Jalisco y, en la batalla por la supervivencia que se acentúa en particular contra los medios que tienen una línea independiente, salió perdiendo a varios de los mejores reporteros del estado. No pago para que me peguen, repite con sus acciones el lopezportillista Alfaro, feliz de escuchar el aplauso del cotarro al que beneficia con publicidad…

Y ya con esta.- Hace un año un querido sobrino desapareció en Tecolotlán. Todo indica que fue entregado a los jefes de plaza por policías municipales. La denuncia se presentó en tiempo y forma en la Fiscalía de Desaparecidos. La queja en Derechos Humanos. Mi sobrina y hermana del desaparecido se convirtió desde entonces en investigadora mientras la madre ha caído en un severo estado de depresión. Pruebas han sobrado, acción en la Fiscalía ha faltado. Desde aquí como miles de voces en Jalisco lo hacen cada una por los suyos y por todos, pido su regreso vivo, con su hija que lo espera y desespera por no saber de él…

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