España celebra elecciones este domingo

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EL ÚLTIMO DEBATE FUE LARGO Y DESORDENADO

Roberto Partida Guerrero

Corresponsal

Madrid.- Este domingo hay repetición electoral en España. Tras la imposibilidad de generar acuerdos y conformar gobierno como fruto de las elecciones generales del 28-A, la repetición deja una fuerte lección en la arena política.

Como ha sido costumbre –aunque no en calidad de obligatorio– desde el primer debate televisivo entre José María Aznar y Felipe González en 1993, la dinámica visual se ha repetido en la incorporación de nuevas figuras y nuevos discursos.  

En esa tesitura, el debate del 4-N incorporó una nueva figura al set de televisión. Si bien la irrupción del partido de ultraderecha VOX en la vida política, se remonta a las elecciones del 28-A, en aquella ocasión su representante y candidato a la jefatura de gobierno Santiago Abascal no participó, hasta el pasado lunes donde hizo aparición.

La noche del debate se desarrolló en una larga jornada de casi tres horas, dividida en cinco bloques temáticos, donde la referencia a Cataluña fue la constante de cada uno de estos. 

Así pues, el abordaje se realizó sobre: 1) cohesión social, 2) economía, 3) igualdad y educación, 4) calidad democrática, y 5) política internacional. 

El primer minuto reservado a una breve presentación por parte de los cinco candidatos ventilaba los posicionamientos. Con base al sorteo de los turnos de palabra, Pablo Iglesias (PODEMOS) los inaugura saludando y agradeciendo a las personas que realizan trabajos “invisibles” y permiten la realización de esos ejercicios democráticos, recordando la necesidad de hacerlos obligatorios. 

Seguido por Albert Rivera (Ciudadanos), quien inicia su intervención recordando a la audiencia como él encabeza la oposición. A continuación, Santiago Abascal (VOX), dirigiéndose a los televidentes y las redes sociales se autoproclama la “alternativa patriótica”. 

Después, Pedro Sánchez (PSOE), como puntero de las encuestas y actual presidente en funciones, llama a romper el bloqueo y conjurando una propuesta al resto de candidatos a comprometerse a que en caso de no encontrarse un pacto de coalición, gobierne la lista más votada. 

Finalmente, Pablo Casado (PP), se pronuncia lamentando la violencia en Cataluña, ante la visita del Rey y su familia, con motivo de los premios de la Fundación Princesa de Girona.

La intervención inicial revela regularmente a quién le habla y a quiénes convoca el candidato, lo cual no fue una excepción.

Concretamente se observaron intervenciones dirigidas a los indecisos.

A lo largo de los cinco bloques, se observa un Sánchez desmarcado de su llamado socio natural –PODEMOS–, aprovechando en repetidas ocasiones para distanciarse de Iglesias, que a su vez, invitaba constantemente a generar acuerdos más allá de las diferencias, recordándole, en aprovechamiento de lo observado en el debate, cómo las derechas “discuten mucho entre ellos, pero luego se ponen de acuerdo. A ver si les aprendemos señor Sánchez”, aseveró. 

En cuanto a los candidatos ubicados del centro-derecha hasta la extrema derecha, lanzaban fuertes imputaciones contra el candidato del PSOE, con clara intención incendiaria. 

Los comentarios sobre Cataluña volvieron en cada bloque, y con la intención de generar certezas, Sánchez endureció su postura en este sentido, asegurando que entre sus medidas se pondrá fin penal a la celebración de referéndums ilegales, a lo que insistió en renombrar “crisis de convivencia catalana”, para empujar la palabra “independentismo” que ha servido para resumir el tema desde su estallido.  

Entre interrupciones y todo tipo de gadgets, destacando un trozo de adoquín que mostró Rivera, tratando de ejemplificar la crispación social en Barcelona, hecho que generó oleadas de burlas, más que un motivo gráfico. 

En esa misma dirección, sólo superado por el lapsus de Iglesias, que soltó entre su discurso la palabra “mamadas”, en un desliz discursivo. 

En resumen, un debate desordenado, en gran parte por el papel de los moderadores. Un debate que podrá recordarse como el momento más nítido de aparición de un discurso xenófobo, homofóbico, machista y racista del representante de VOX, débilmente interpelado por Iglesias y Sánchez. 

La experiencia se endurece al sumar la ausencia de mujeres como candidatas a la jefatura de gobierno, en tiempos donde los discursos de odio pretenden anular la pluralidad. 

 

Roberto Partida Guerrero. Estudia doctorado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, es maestro en Comunicación Estratégica en la Sociedad del Riesgo por la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.

@Roberttpa

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