La popularidad de AMLO y el atolladero de Alfaro

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El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, se encuentra en un atolladero político. Se enfrenta a un escenario muy distinto al que seguramente imaginaba al ganar la elección como titular del Poder Ejecutivo en julio de 2018.

En lugar de ser un referente opositor al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que lo proyectaran como probable candidato presidencial, el gobernante jalisciense está ubicado entre el montón de gobernadores con desempeño mediocre. De hecho, se ubica en la posición número 17 en la lista de aprobación a los gobernadores de todo el país que mes a mes publica Consulta Mitofsky, con una aprobación de 34 por ciento de los encuestados.

El mandatario de Jalisco se encuentra en esta posición tanto por la complejidad de los desafíos que enfrenta, como por errores propios. Solo enunciar los problemas que con los que tiene qué lidiar da idea de la magnitud de esta crisis social y política: en el pico más alto de los desaparecidos, masacres, fosas clandestinas, crisis sanitaria por el manejo de el dengue, licitación cuestionada del programa A toda máquina, cuestionado destino de la Villa Panamericana, megaproyecto hidráulico de El Zapotillo detenido, retraso en la terminación de la Línea 3 del Tren Ligero, conflictos abiertos con comunidades indígenas, decenas de conflictos sociales provocados por los desarrolladores inmobiliarios, bajo crecimiento económico, y otro párrafo más de etcéteras son el conjunto de problemas que enfrenta el actual gobierno de Movimiento Ciudadano.

Este conjunto de problemas explica la caída en la aprobación que tiene el gobernador y la caída en la intención de voto a favor de su partido Movimiento Ciudadano (MC).

Según la encuesta mensual de Mitofsky, además de tener una aprobación de apenas 34 por ciento, el gobierno de Enrique Alfaro está en los peores lugares (número 26 de 32 entidades federativas) en la percepción de inseguridad: prácticamente la mitad de la población tiene la percepción de que la inseguridad empeoró en septiembre comparado con el mes anterior.

En materia de economía, Jalisco se ubica a la mitad de la tabla, en el lugar 16 con un tercio de los encuestados que considera que la economía empeoró respecto al mes anterior. En nivel de percepción de la corrupción, el gobierno de Jalisco se única en el lugar 17 con 30 por ciento de encuestados que estima que este problema empeoró. En la percepción de si mejoró o empeoró la situación personal, Jalisco se encuentra en el lugar número 28.

La suma de las calificaciones negativas en la mayoría de estos rubros del estudio de opinión de Mitofsky es la que explica la caída en la tasa de aprobación popular hacia Enrique Alfaro y que permiten sostener su mediocre desempeño en el conjunto de mandatarios estatales del país.

Desde antes el periodo como gobernador electo, Enrique Alfaro intentó proyectarse como una figura política que podría ser referente opositor al recién asumido presidente López Obrador y su proyecto de la Cuarta Transformación del país.

Pero los mediocres resultados de Enrique Alfaro en diez meses de gobierno, lo han alejado de ese objetivo.

De hecho, Alfaro está lejos de las calificaciones aprobatorias que reciben los gobernadores de Yucatán, Sinaloa, Chiapas, Ciudad de México y Nayarit, colocados en las primeras cinco posiciones.

Para empeorar el panorama político de Enrique Alfaro, la popularidad de quien pretendía asumirse como adversario, el presidente López Obrador, se mantiene con tasas de aprobación de más de dos de terceras partes de los encuestados.

Según la encuesta de medición de desempeño y aprobación presidencial que mensualmente levanta y publica el diario El Financiero, López Obrador creció en nivel de “liderazgo y aprobación”.

López Obrador arrancó su gobierno en diciembre pasado con aprobaciones de 77 por ciento de los encuestados, cifra que aumentó hasta 83 por ciento en febrero de este año, luego de librar la crisis de desabasto de gasolinas en su combate al huachicol. Luego de marzo a junio su aprobación descendió hasta 66 por ciento. Pero de julio a septiembre volvió a crecer para llegar a aprobación de 68 por ciento.

En la encuesta de El Financiero se destaca no sólo la aprobación general sino el incremento en calificaciones positivas de atributos hacia López Obrador: 63 por ciento en honestidad, 60 por ciento en liderazgo, 48 por ciento en resultados, e incluso en aumento de la credibilidad del presidente y su gobierno.

Los índices de aprobación entre Alfaro y López Obrador son más que contrastantes. Y estos datos que pudieran ser mera competencia de egos, se convierte en un problema político, pues los altos índices de aprobación para el presidente se trasladan hacia su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Jalisco, a pesar de su cuestionada y mediocre dirigencia en la entidad.

La credibilidad de AMLO fortalece a Morena, en tanto que los mediocres resultados de Alfaro, debilitan a MC. Aritmética sencilla: a MC se le dificultará ganar las elecciones de 2021 como lo hizo en 2015 y 2018. Y en un escenario así, todo el proyecto de MC y de Alfaro se viene abajo. Ni habrá refundación, ni Alfaro será referente opositor a AMLO, ni mucho menos candidato presidencial.

Es el eterno juego de serpientes y escaleras que entretiene a los políticos profesionales pero en el que obligadamente se hace partícipe a la sociedad. Sólo que a la sociedad siempre le toca escalera.

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