Aprender a padecer en silencio

186
0
Compartir

En los últimos días hay temas que han marcado la agenda de Jalisco. El primero de ellos fue el hallazgo de una fosa clandestina en un predio cercano al bosque La Primavera; otro es el número de casos de dengue y, en menor medida pero no menos importante, el retraso en la entrega de útiles escolares y uniformes para educación básica.Claro, me refiero a la agenda de interés para los ciudadanos, no a los cambios “históricos” que solo interesan a los políticos.

Es cierto que los jaliscienses nos acostumbramos cada vez más a convivir con la inseguridad y la violencia y que la mayor parte de delitos que se cometen nos sorprenden muy poco. Pero la historia de terror de las bolsas con restos de la fosa más reciente, así como el nivel de maldad que hubo en estos asesinatos, sin duda sale de la violencia normal que nos aqueja.

Y no es porque la violencia de cada día esté bien, sino que ante la imposibilidad de resolverla, nos vamos resignando a sobrevivir, a cambiar nuestros hábitos y a cuidarnos a nosotros mismos y entre los nuestros.

En cuanto al dengue, hay una situación similar. Los servicios de salud pública son, casi por regla, deficientes e insuficientes, y Jalisco ya muchos años hace que dejó de satisfacer esta necesidad de sus ciudadanos.

Pero de nuevo, los centros de salud y hospitales públicos abarrotados, la falta de medicamentos y médicos, y una autoridad que no atina a dar respuestas ante la crisis del dengue, dejan a la población en condiciones de vulnerabilidad.

Y, finalmente, el retraso en la entrega de útiles escolares y uniformes, sumados al desorden en los programas sociales federales, hacen enfrentar a las familias de menos ingresos a mayores dificultades económicas, pues contaban con ese apoyo de las autoridades.

Mientras esto pasa en Jalisco, el gobierno estatal se sube al ring con los adversarios políticos que se inventan cada día, resuelven asuntos históricos rezagados que solo importan a empresarios o grupos de poder, van a macro reformas de muy largo plazo y dudosa necesidad.

Eso sí, los ciudadanos deben enfrentar los golpes de la realidad sin hacer mucho ruido, pues quien se queja, se convierte de inmediato en el enemigo.

Compartir

Dejar un comentario