AMLO, ZAPATISMO Y CÁRTELES

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La presencia de la Guardia Nacional en las regiones fronterizas tiene propósitos que habría que analizar a detalle, en particular porque en el resto de México los resultados de lo que Andrés Manuel López Obrador confía sea una de las llaves que lleven a “serenar al país”, están muy lejos de ser halagadores pese al compromiso que el presidente reiteró en su informe de gobierno el domingo pasado.

En primer lugar los miles de “elementos” (ese eufemismo con el que gustan denominar a los uniformados) están ahí para evitar el paso de migrantes, para retenerlos, para impedir que crucen el país rumbo al norte o traten de incursionar en Estados Unidos donde el imperialismo yanqui, exacerbado por el demente millonario que conduce la Casa Blanca, ha producido desde fintas de aranceles hasta matanzas de supremacía blanca.

En segundo lugar tenemos que poner mucha atención en el conflicto que en cualquier momento podría detonar entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno lopezobradorista.

Hay una oposición férrea de los indígenas organizados en el Sureste al proyecto del tren maya, el cual busca convertir a la península yucateca en una Disneylandia con selva, ruinas arqueológicas y playas, un proyecto que el gobierno federal plantea como desarrollador pero que en los hechos tiene todas las características de despojo y menosprecio hacia las comunidades originarias, típico de las épocas neoliberales a las que AMLO dice detestar.

Por eso es en el sur de México donde la Guardia Nacional tiene el mayor despliegue, donde se pueden ver en remotas comunidades convoyes armados de soldados, miles de “elementos” del gobierno federal patrullando y sentando bases en un territorio donde si bien hay crimen organizado -en especial en los centros vacacionales más grandes como Cancún o Playa del Carmen-, no tiene las dimensiones ni la penetración que sí existe en estados como Guanajuato, Michoacán o Jalisco.

Yo sí creo que López Obrador está realizando un gobierno que en nueve meses ha mostrado una cara diferente a la de sus antecesores desde la época de Carlos Salinas, con nuevas formas de hacer política de forma austera y con un sentido social de distribución de la riqueza que era indispensable poner en marcha, no sólo por las injusticias económicas, la corrupción e impunidad imperantes producto de las administraciones prianistas y sus socios, sino porque sólo así y no exclusivamente con policías y soldados, podrían atenderse las causas de la inseguridad que hoy está en su peor punto histórico.

Pero creo que es demasiado sospechoso que López Obrador esté enviando a la Guardia Nacional a realizar labores que competen a instancias como el Instituto Nacional de Migración, descuidando como decía regiones que claramente están en poder de grupos criminales y sus asociados en gobiernos locales.

Porque entonces, cómo explicarse lo que ocurrió y sigue ocurriendo por ejemplo en Tepalcatepec, municipio michoacano colindante con el jalisciense Jilotlán de los Dolores, donde el 30 de agosto apenas y a pesar de que fue anunciado previamente, incursionaron sicarios del cártel que domina Jalisco en pos del líder de las autodefensas, Juan José Farías “El Abuelo”.

Cómo explicarse además que las fiscalías de ambos estados tengan números diferentes acerca del saldo de muertos, allá uno aquí cuatro, mientras el gobierno federal dice que fueron nueve. 

Cómo explicar que a pesar que fue alertado el Ejército, las policías estatales, las fiscalías y la Guardia Nacional, se pudiera desarrollar por varias horas un tiroteo que hasta ahora incluso no se sabe de qué lado del territorio interestatal ocurrió. 

Hay versiones extraoficiales que hablan de decenas de muertos, muchos más de las cifras contradictorias oficiales, de jaliscienses ligados al cártel que murieron y cuyos cuerpos fueron recogidos y traídos a su lugar de origen por sus compañeros, sobre todo en los municipios del sur del estado.

Cómo explicar que el sábado 31 de agosto, un día después del presunto enfrentamiento en Tepalcatepec, en Jalisco en tres municipios distintos pero todos en línea recta a lo largo de 260 kilómetros en los límites con Michoacán, ocurrieron asesinatos con arma de fuego de forma escalonada contra tres hombres.

Ese sábado autoridades de la Fiscalía de Jalisco reportaron que el primero ocurrió a las 16 horas, cuando sobre la carretera Vista Hermosa-Agua Zarca (kilómetro 21+100) en Tamazula, fue encontrado el cadáver de un hombre con dos heridas por disparos en el cuello.

A las 18.10 horas, en el interior de la clínica Montserrat en Tototlán, se reportó la muerte de “un masculino lesionado que presentaba heridas por arma de fuego en su economía corporal”, quien según las primeras indagatorias fue agredido a las afueras de su domicilio por varios sujetos a bordo de una camioneta tipo sedan.

Y a las 20:50 horas hubo un tercer reporte de un asesinato con uso de arma de fuego, ahora en la ranchería Agua Negra, en Arandas. La víctima presentaba heridas en abdomen y cara.

Los asesinatos ocurrieron además horas después que el 30 de agosto, a través de su página de FaceBook, la Policía Comunitaria Tepalcatepec advirtió que había rumores de que “están agarrando y asesinando a gente inocente en varias partes donde domina el cártel Jalisco, solo por ser de Michoacán, en especial de Tepalcatepec. Tomen sus precauciones”.

López Obrador reconoció que las cifras de inseguridad en el país son terribles, “malas” dijo, ante la evidencia incontrovertible de los miles de muertos que llenan fosas clandestinas, morgues y hogares en el país. Al menos no quiso tapar el sol con un dedo, como el gobernador jalisciense Enrique Alfaro que insiste que gracias a su ¿estrategia? la inseguridad ya está cediendo en el estado (mental de su refundición).

Pero una cosa es reconocer y otra actuar para impedir que siga esta sensación cotidiana de miedo y terror con la que vivimos todos, en particular cuando existen anuncios previos a un ataque. No se puede abrazar y ser feliz cuando se permite que la impunidad reine sobre el más preciado de todos los bienes: la vida.

PARTIDIARIO

Slim el izquierdoso: Ahora resulta que Carlos Slim y de ahí para abajo pero todos tasados en miles de millones de dólares, los grandes empresarios del país están comprometidos con la justicia social. Entiendo el discurso retórico que llevó al presidente a dedicar una parte de su informe a halagar a los que antes llamó machuchones, pero en los hechos el nulo crecimiento del país este año tiene mucho que ver con la falta de inversión de esta élite económica voraz. AMLO, más allá de las indispensables políticas sociales que ha puesto en marcha y que seguramente se irán depurando y perfeccionando conforme pasen los meses, está actuando con tanto apego al neoliberalismo económico que esa prudencia para evitar que el capital emigre me hace suponer que la separación del poder económico y político es apenas una fachada…

Y ya con esta: El que no se anda por las ramas como siempre es Alfaro. Sus políticas acerca de las villas panamericanas, de la presa El Zapotillo, de la policía metropolitana, del sobreendeudamiento público del estado, del favoritismo en las licitaciones más cuantiosas, de sus proyectos de obra pública y sus declaraciones contra todo lo que ose contradecir sus mandatos, nos lo deja pintado de cuerpo entero y ya casi nadie tiene dudas acerca de su verdadera naturaleza política. Ni dialéctica ni mayéutica, Sócrates nunca existió para el ingeniero convertido en capataz. Pero esa falta de tacto, de filosofía política, muestra a detalle donde tiene su talón de Aquiles, una ambición digna de la más vulgar política cuya rapacidad terminará por comerselo a él mismo…

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