Hágase el sistema anticorrupción en los bueyes de mi compadre

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En los últimos años los políticos han llenado sus discursos de lo que dicen es el sistema anticorrupción que se ha ido construyendo en Jalisco y en el país. Aluden a él como si con las palabras más tarde se llegara en automático a los hechos.

Un ejemplo claro de esto es la actitud del gobernador Enrique Alfaro hacia la revisión que se hizo del proceso de licitación del programa A Toda Máquina. En primer lugar, el mandatario aseguró que ordenó una investigación del proceso de licitación del contrato más cuantioso que se ha firmado en su gobierno: 3 mil 634 millones de pesos para el arrendamiento de maquinaria pesada para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

En realidad, el caso empezó a revisarse por las denuncias que se presentaron ante las irregularidades encontradas en la asignación de este millonario contrato a la empresa Operadora de Servicios Mega.

Lo que más llama la atención es que el gobernador nunca ha dicho que dará libertad a las instancias del sistema anticorrupción para que hagan su trabajo. Si revisamos su discurso, siempre se refiere a este caso ordenándoles que revisen para demostrar que no hay irregularidades. ¿Qué quiere decir con esto?

Durante la semana pasada, Enrique Alfaro regresó a las entrevistas en los medios de comunicación. El tema fue abordado de manera inevitable. En sus declaraciones, aún sabiendo que el caso ya había llegado al Tribunal de Justicia Administrativa, insistió en que no hallarán irregularidades. En una de las entrevistas, por primera vez, dejó entrever que dejará que la investigación siga su curso y aceptó, de manera ligera, que su asistencia a un partido de basquetbol con el empresario que ganó la millonaria licitación fue una “lección aprendida”.

Pero el tema de fondo es otro. Los procesos de licitación tienen sus reglas y violarlas es violar la ley. El sistema anticorrupción debe señalar estas claras violaciones a los procedimientos y determinar las consecuencias.

De lo contrario, hablar de un sistema anticorrupción en Jalisco seguirá siendo un tema de discurso y no de acciones. O, simplemente, un “hágase el sistema anticorrupción en los bueyes de mi compadre”.

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