Punto para Temaca

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Por supuesto que algo tan complejo como el conflicto social y político derivado de la imposición de el megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo y el pretendido trasvase de agua de Los Altos de Jalisco para servir a los intereses de León, Guanajuato no es una competencia deportiva. 

Pero si se quiere resumir el saldo de las reuniones que tuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador con gobernadores de Jalisco y Guanajuato y las comunidades y poblaciones afectadas el pasado lunes 12 de agosto en Palacio Nacional, se puede sostener que fue un punto para Temaca.

Las reuniones en Palacio Nacional de la Ciudad de México, convocadas por el presidente dejaron como resultado que el megaproyecto de la presa El Zapotillo (en Cañadas de Obregón) y el trasvase de agua hacia León, quedara suspendido por al menos lo que resta de este año y 2020. Y todavía abre la posibilidad que, mediante las negociaciones y acuerdos en una comisión tripartita, los opositores a El Zapotillo logren parar en definitiva un proyecto hidráulico tan costoso como irracional en términos sociales y ambientales. 

Es punto para Temaca, y todos los opositores a este megaproyecto, porque los gobernadores de Guanajuato y Jalisco, Diego Sinhue Rodríguez y Enrique Alfaro Ramírez, pretendían que tras su acuerdo del pasado 29 de junio, el gobierno federal reiniciaría de inmediato las obras de El Zapotillo y el acueducto a León. Pero en lugar de la reanudación de la obra, lo que resultó de las reuniones del pasado lunes 12 de agosto es que las obras siguen detenidas al menos hasta el año 2021. 

La paralización de las obras es un duro golpe para los intereses privados que representan los gobernadores de Jalisco y Nayarit. Los intereses de los constructores de la presa y el acueducto, los intereses de quienes tendrán la concesión por 25 años (prorrogables hasta 50 años) para el manejo privado del agua de la presa; los intereses de los sectores económicos que especulan con los volúmenes de agua que supuestamente tendrá El Zapotillo.

Todos estos intereses privados motivados por las ganancias privadas y la codicia de grandes negocios se ven afectados por la decisión presidencial de mantener las negociaciones, buscar los acuerdos entre todas las partes y detener hasta el año 2021 la obra de El Zapotillo. 

La apuesta por el diálogo entre las partes y la paralización de El Zapotillo, en cambio, favorece a los pueblos, comunidades, agroproductores, autoridades municipales, académicos, y organizaciones de Jalisco y de Guanajuato que se oponen a este megaproyecto hidráulico. 

Al continuar detenido El Zapotillo, los opositores tienen más tiempo de mostrar sus razones, sus argumentos y su propuesta alternativa al megaproyecto hidráulico.

Mientras más tiempo pasa, salen a la luz pública más motivos para oponerse a El Zapotillo. 

No es sólo la legítima y justificada negativa de los pobladores de Temacapulín, Acasico y Palmarejo a desaparecer como pueblos, no son sólo las razones contundentes de los productores agropecuarios de Los Altos que se verían seriamente dañadas sus actividades productivas por la falta de agua, no son sólo las razones de los gobiernos municipales que con esta obra tendrían qué pagar agua privada por un recurso que ahora es público. 

Además de todas estas objeciones, miles más de organizaciones y sujetos de las zonas metropolitanas de Guadalajara y León toman conciencia de que es irracional y absurdo despojar agua de una cuenca (del río Verde en Los Altos) para llevarla 140 kilómetros a León y que luego esta ciudad la regrese otros 300 kilómetros a través del río Turbio y el río Santiago al lago de Chapala.

Es un megaproyecto hidráulico plagado de irracionalidad y aberraciones. Por eso su postergación por decisión presidencial, y paralización por los recursos jurídicos de los opositores es un punto para Temaca. 

Temaca es el nombre corto de la población de Temacapulín, ubicada en el municipio de Cañadas de Obregón, en Los Altos de Jalisco, que junto con Acasico y Palmarejo corren el riesgo de desaparecer por inundación si sale adelante el megaproyecto hidráulico que empujan los gobernadores de Guanajuato y Jalisco, en representación de los intereses privado-empresariales que están detrás de El Zapotillo y el trasvase a León.

Aunque no son el único pueblo y comunidad que se opone al megaproyecto hidráulico de El Zapotillo, Temaca destaca entre todos los sujetos políticos que resisten esta imposición estatal-empresarial porque desde que se enteraron de este proyecto, allá por el año de 2005, se organizaron con determinación para defenderse.

Se organizaron y actuaron. Se informaron; se movilizaron; buscaron aliados locales, nacionales e internacionales; aprendieron; enseñaron; y se transformaron en un pueblo que tomó conciencia de la injusta decisión estatal-privada que pretendía inundarlos. Y a partir de esa conciencia tomaron la decisión de luchar y decir no. 

No, no nos van a inundar. No van a sepultar en agua nuestras casas, nuestros cuartos y camas, nuestros comedores, los patios, las calles, las plazas, la playa frente al río Verde y las comidas con pescado frito mientras se juega dominó a la sombra de los sauces. Nada de esto nos quitarán. 

Temaca es un pueblo que tomó conciencia del despojo que lo ponía en peligro. Y esa conciencia se transformó en un sujeto con una subjetividad política que impedirá con todos sus recursos que un proyecto hidráulico manchado de negocio privado, salga adelante. El punto para Temaca es un punto para la resistencia a este megaproyecto. 

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