Jaque a El Zapotillo

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Jaque a favor de la resistencia popular contra el megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo y el acueducto a la ciudad de León. La visita de Víctor Toledo, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a Temacapulín el pasado martes 30 de julio, puede constituir el punto de no retorno para este megaproyecto que es resistido por las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo y otras organizaciones alteñas, desde hace 14 años.

Por primera vez en tres lustros, un alto funcionario del gobierno federal que antes ha empujado este megaproyecto, ahora escucha los argumentos, razones y emociones de los pobladores de Temacapulín, Acasico, Palmarejo y de Los Altos de Jalisco que se verían perjudicados con el megaproyecto hidráulico El Zapotillo. Por vez primera, las comunidades que resisten este irracional plan de represar y trasvasar agua de Los Altos de Jalisco para transportarla a la ciudad de León, Guanajuato escuchó con atención y respeto a los representantes de miles de habitantes que se verían perjudicados con este plan.

Luego de escuchar con atención los argumentos de pobladores, académicos, y representantes de comunidades y organizaciones, el secretario de Semarnat dijo que el megaproyecto de El Zapotillo es inviable y puede ser desmantelado. Dijo también que es un mastodonte y que representa una tecnología hidráulica obsoleta.

En su discurso del pasado martes 30 de julio, el integrante del gobierno federal dio esperanzas a quienes han luchado por 14 años contra este megaproyecto perjudicial para los tres pueblos que corren el riesgo de inundarse (Temacapulín, Acasico y Palmarejo), y quince municipios alteños a los cuales se les privatizaría el suministro de agua. Víctor Toledo dijo que se revisaría este proyecto e incluso dejó abierta la puerta para su cancelación.

Sobran razones para cancelar este megaproyecto.

Se trata de un plan hidráulico que implica una irracional rotación del agua: represar agua del río Verde para trasvasarla a la ciudad de León, para que una vez que esta población al use, vertirla en el río Turbio que en su desembocadura del río Lerma, la llevaría al lago de Chapala.

Se trata de un megaproyecto de ingeniería del agua sumamente oneroso, que implica bombear 400 metros el agua de El Zapotillo hacia el acueducto que la llevaría el agua a León, las conexiones a quince municipios que pagarían el agua a una empresa por 25 años (prorrogables por otros 25 años) y cuyas aguas usadas, supuestamente tratadas, regresarían al lago de Chapala.

Es un megaproyecto hidráulico que a estas alturas costaría más de 70 mil millones de pesos terminarlo, a lo que se añadiría el altísimo costo de mantener el sistema de bombeo y regreso de las aguas.

En lugar de este irracional proyecto hidráulico que implica trasvasar aguas del rio Verde de Los Altos a León, y la devolución de esta cuenca hacia el lago de Chapala a través del río Turbio, los pobladores que resisten y luchan contra este megaproyecto hidráulico proponen algo más sensato y mucho menos costoso: que cada cuenca se haga cargo de sus aguas y empiecen a llevar a cabo una gestión integral del agua.

Es lo que llaman la Revolución del agua. 

Y por ves primera desde que luchan contra este megaproyecto hace 14 años un alto funcionario del gobierno federal los escucha con atención y toma en serio sus propuestas.

La declaración de Víctor Toledo de que la presa El Zapotillo es inviable y que la tecnología de las presas es obsoleta es un jaque a este megaproyecto.

Pero el jaque mate no depende de él, sino de la decisión que tome el presidente Andrés Manuel López Obrador y de los movimientos de los interesados en que El Zapotillo se concrete: los gobiernos de Jalisco, Guanajuato y los representantes empresariales que se beneficiarían de la privatización del agua que implica el megaproyecto El Zapotillo. En las semanas siguientes veremos si este jaque a El Zapotillo se convierte en un jaque mate.

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