Golpe histórico

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Tomar decisiones como ha sucedido en los últimos gobiernos en torno al transporte público no es histórico. Autorizar aumentos con la promesa de mejoras es una historia que los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara ya conocemos y el resultado ha sido el mismo: un transporte público deficiente, que no cubre las necesidades de la ciudad y que lleva a sus habitantes a refugiarse en el automóvil.

Por eso el gobernador Enrique Alfaro tendría que entender la molestia que hay entre los ciudadanos al anunciar el incremento en la tarifa. Incluso en el caso de las redes operadas por el Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) que, si bien son las mejor evaluadas, tienen el gran defecto de ser insuficientes, especialmente en las  “horas pico”.

Para justificar el incremento en el Tren Ligero, el Macrobús y el SiTren, el gobernador usó dos referencias: el mal manejo del gobierno anterior y las mejoras que se consiguieron en la Línea 1 del tren, incluido el aumento de vagones; esto último, por cierto, ocurrió en la administración pasada y no en la suya. 

El problema es que el Siteur era desde el gobierno anterior una caja opaca, situación que empeoró con el gobierno actual.

La información financiera del organismo no ha sido publicada en esta administración, pero el incremento de 55 millones de pesos en el gasto en nómina es una mala señal, pues hubo incrementos salariales para los primeros niveles, lo que a su vez parece indicar que la autoridad espera que sea el ciudadano quien deba apretarse el cinturón.

El incremento, que en el caso de estas redes de transporte equivale a 35 por ciento es, sobre todo, un duro golpe a las familias de la ZMG, especialmente para quienes tienen menos ingresos. Por si fuera poco, el subsidio se deja en manos de los patrones, lo que es verdaderamente incierto, pues aún con buena voluntad, representaría un incremento no oficial al salario equivalente a 10 por ciento.

Del resto de las líneas de transporte, no es la primera vez que un gobernador cede un incremento a cambio de promesas de mejoras, que en ocasiones anteriores han terminado en simulación y mentiras.

Las decisiones tomadas por el gobernador no tienen nada de históricas, salvo por el daño al bolsillo de los ciudadanos.

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