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La pesadilla de miles de migrantes que viven en Estados Unidos se convirtió en realidad este fin de semana, luego de que comenzara un masivo operativo que planeó lanzar el Servicio de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) para deportar a personas en situación irregular, que fue anunciado el mes pasado por el xenófobo Donald Trump.

Desde mitad de la semana pasada, trascendió que el ICE tiene a millones de nombres en su lista de personas susceptibles de deportación, pero que los operativos habían sido suspendidos unas semanas, sin embargo, no fue así y el fin de semana comenzaron las redadas.

La operación, que comenzó el domingo, está dirigida a 2000 personas en por lo menos 10 ciudades y podría incluir “deportaciones colaterales”, lo que significa que quienes estén en el lugar con los inmigrantes buscados también serán aprehendidos por los agentes. El Servicio de Deportación ya tiene las órdenes judiciales, lo que permite que el proceso de deportación sea expedito. Muchas de las personas en cuestión llevan décadas viviendo en Estados Unidos, donde han construido sus familias.

Ken Cuccinelli, el director interino de la Oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración en la Casa Blanca, dijo ayer que el organismo está autorizado a expulsar a cerca de un millón de personas, pero admitió que no hay recursos humanos ni capacidades logísticas para ejecutar todas estas operaciones.

“Van a ocurrir seguro. Hay aproximadamente un millón de personas en este país con órdenes de expulsión”, confirmó el funcionario, quien señaló que la cantidad de personas detenidas en la frontera cayó en junio con respecto a mayo, pero que Estados Unidos todavía se enfrenta a una “crisis humanitaria mayor”.

La prensa estadounidense reportó que durante la madrugada de este viernes 12 de julio un grupo de agentes del ICE, empezó a llegar al área de Inmmokalee, ubicada en el estado de Florida, una de las decenas de ciudades que están en la lista negra. Estos funcionarios habrían empezado a tocar las puertas de algunas casas.

Los residentes de este sector agrícola del estado confirmaron la presencia de los agentes, aunque no se conoce si hubo detenidos.

La noticia se conoció casi paralelamente a las declaraciones ofrecidas por Donald Trump en las que confirmó los rumores sobre redadas masivas para deportar indocumentados y dijo que estos operativos comenzarían a partir del domingo 14 de julio. El magnate justificó la autoridad del ICE y agregó que se concentrarán en los delincuentes para “enviarlos a prisión (en Estados Unidos) o a los países de donde proceden”. “Entraron ilegalmente, tienen que salir”, insistió Trump.

Para los legisladores demócratas, esta campaña es un intento por “intimidar a las comunidades de inmigrantes y latinos en todo el país”.

A mediados de junio Trump anunció que las redadas contra los migrantes indocumentados iniciarían a finales de ese mismo mes, pero pocos días después se echó para atrás y retrasó estos operativos durante dos semanas. Esto con el fin de darle un plazo a los congresistas demócratas y republicanos para que encontraran una solución frente a la crisis migratoria en la frontera sur del país.

Pero el magnate neoyorkino no solo dio un ultimátum a los legisladores. El mes pasado puso a México contra las cuerdas al amenazar con aplicar aranceles sus productos de exportación, si no tomaba medidas para frenar la migración que llega a su territorio procedente de otros países centroamericanos e intentan cruzar hacia Estados Unidos.

Por ello, nuestro país decidió desplegar miles de agentes de sus Fuerzas Armadas hacia su frontera sur y así evitar las medidas económicas de Washington.

Así que de acuerdo con información que ha trascendido, el principal objetivo es buscar a unos 2,000 inmigrantes que ya han recibido órdenes de deportación, algunos de los cuales no se han presentado ante los tribunales de inmigración.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, nació en 2003, y se le otorgó el poder de velar por la seguridad del país en respuesta a los ataques terroristas del 9/11 ocurridos casi dos años atrás.

Esta agencia pertenece al Departamento de Seguridad Nacional, y como su nombre lo indica, se encarga de vigilar las leyes migratorias de la nación, detener y deportar a los indocumentados, así como de investigar los actos delictivos de ciudadanos extranjeros que viven en el territorio nacional.

Durante el último año se ha visto envuelta en una serie de escándalos luego de que en 2018 se conociera de que miles de niños migrantes fueron separados de sus familias, enviadas a sus países de origen, y que además estos menores permanecían encerrados en precarias condiciones.

Y las cosas no parecen ir mejor, desde ya se dice que la agencia ICE, por razones de “seguridad” y “protección” del personal no ofrecerán “detalles específicos relacionados con las operaciones”, porque según ellos,  ICE “prioriza el arresto y la deportación de extranjeros que permanezcan ilegalmente (en el país) que representan una amenaza para la seguridad nacional, la seguridad pública y la seguridad fronteriza”.

También justifican que el 90 % de los extranjeros arrestados por la división de Aplicación y Expulsión de ICE durante el año fiscal 2018 (octubre 2017 – septiembre 2018) tenían al menos una condena o cargos criminales pendientes, eran fugitivos de esa agencia o reingresaron ilegalmente al país tras haber sido deportados.

Total, que la política vertebral de ICE es todas las personas que violen las leyes de inmigración pueden estar sujetas a arresto y expulsión de EE.UU. si se decide que deben ser deportadas.

Las deportaciones masivas fueron nuevamente criticadas por la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, quien en junio pasado había abogado por suspender las redadas “sin corazón”. “Estas acciones brutales van a aterrorizar a niños y a muchas familias (…) Las familias deben permanecer unidas; todos en nuestro país tienen derechos. Oramos para que el presidente cambie de opinión”, afirmó Pelosi.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) reveló el miércoles que en junio fueron detenidos 94,897 migrantes en la frontera con México frente a las 132,887 personas arrestados en mayo, cifra que para esa agencia dan un “cierto alivio” pero no suponen el cese de la “crisis humanitaria” en la zona, en la que, por cierto, los grandes afectados son en su gran mayoría los migrantes centroamericanos.

Según trascendió, los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzaron la noche del sábado “en varias jurisdicciones”. Por su parte, el director en funciones de la agencia, Matthew Albence, defendió las medidas evitando dar detalles sobre su desarrollo. “No hablaré específicamente de nada de lo que está pasando desde el punto de vista de las operaciones”, indicó.

Los centros urbanos apuntados son Nueva York, Miami (Florida), Houston, Los Ángeles y San Francisco (California), Chicago (Illinois), Atlanta (Georgia), Baltimore (Maryland) y Denver (Colorado). Nueva Orleans también estaba en la lista, pero finalmente fue retirada por la llegada del huracán Barry.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, confirmó el desarrollo de las redadas y dijo haber recibido reportes de operativos “no exitosos” de agentes en las zonas de Sunset Park y Harlem.

Además, resaltó que activistas están ayudando a los residentes con la entrega de recursos e información.

La Embajada de México en Estados Unidos y los cónsules de Los Ángeles, Chicago, Houston, Dallas, Nueva York, Atlanta, informaron que no se han presentado redadas debido a que las autoridades locales anunciaron que no participarían en el anuncio hecho por el gobierno federal. La embajadora de nuestro país en Washington comentó qué hay mil 807 mexicanos detenidos actualmente que ya tienen una orden de deportación

El canciller Marcelo Ebrard explicó en conferencia de prensa que el viernes sólo se registraron detenciones en Miami y San Diego, pero el resto del fin de semana no ha habido operativos en contra de los connacionales. Gran parte de las detenciones se hacen a partir de una lista de personas que buscan y para las que ya cuentan con órdenes específicas de arresto. Regularmente las autoridades acuden directamente a los domicilios, lugares de trabajo o alrededores de la vivienda de estas personas.

Si en las investigaciones previas se recabó información ampliada también es posible que tengan información sobre sus familiares o personas cercanas a las que también pueden acudir para cuestionar sobre la persona que buscan. Los detenidos por las autoridades en condición de migrantes irregulares deberán seguir el proceso legal adicional antes de la deportación.

Dependiendo la situación de los migrantes algunos no tendrán opción más que ser devueltos a sus países una vez se concluya el proceso institucional de detención. Algunos podrán solicitar la apertura de su caso o solicitud de asilo si en sus países de origen hay condiciones deterioradas.

Grupos de activistas han estado entrenando a los inmigrantes indocumentados sobre sus derechos, incluyendo instrucciones para no responder si los agentes llaman a la puerta a menos de que se muestre una orden firmada por un juez.

En contraste con el embate emprendido por Trump, la rebelión de las “ciudades santuario” estalló ayer en Chicago y Nueva York, donde miles de personas protestaron contra las redadas de indocumentados ordenadas desde la Casa Blanca.

Aproximadamente 10 mil personas colmaron ayer la Plaza Daley, en el centro de Chicago, para manifestar su rechazo a las redadas.

Artemio Arreola, de la Coalición de Illinois para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), declaró que la concentración realizada frente a la alcaldía podría superar la estimación inicial de los organizadores de reunir a unas 10 mil personas.

Los manifestantes, que planeaban marchar desde la plaza hasta las oficinas de Inmigración ubicadas a pocas cuadras de distancia, desplegaron carteles donde se leía “cierren los campos de concentración”, en referencia a las instalaciones donde son recluidos inmigrantes en la frontera, los niños  en particular.

“Detengan las deportaciones” y “Fin de las detenciones, bienvenidos los inmigrantes”, se leía en dos carteles colgados del edificio del Daley Center, donde funcionan las cortes del Condado de Cook.

“Debemos decirle a este presidente racista que tiene que parar con la criminalización de los desesperados, dijo en la plaza y ante los manifestantes el congresista demócrata Jesús “Chuy” García.

Cientos de activistas realizaron ayer una vigilia en Manhattan en protesta por los planes del gobierno de Trump de lanzar una ofensiva para atrapar a inmigrantes que tienen órdenes de deportación.

Los activistas se manifestaron en la zona de Foley Square, exigiendo que el gobierno clausure los centros de detención donde hay migrantes viviendo en condiciones hacinadas e insalubres.

El alcalde de Nueva York Bill de Blasio advirtió que la ciudad no cooperará con el ICE. Y el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, llamó a los inmigrantes necesitados a contactar una línea telefónica establecida para ayudarlos.

En tanto, alcaldes de las nueve ciudades donde se anunció que iniciarían los operativos (Nueva York, Miami, Houston, Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Atlanta, Baltimore y Denver) efectuaron acciones para defender a los migrantes.

Los alcaldes crearon líneas de asesoría legal y apoyo para los migrantes, y aseguraron que sus departamentos de policía no participarán en los operativos.

En los Ángeles, el alcalde activó el 311 para atender emergencias y dudas sobre los fondos de ayuda migratoria, mientras que líderes sociales crearon “comités de resistencia” para que los indocumentados no enfrenten solos a ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

Grupos de activistas se movilizan en estas ciudades para difundir información y mapas de los templos erigidos como refugio. Seguramente en próximos días y horas estaremos conociendo mayores acciones de contención frente a la xenófoba decisión de Donald Trump.

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