RIESGO LATENTE

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Cada vez que tiembla en California, la pregunta se repite: ¿está más cerca el “Big One”?

Con el “Big One” se refieren a un terremoto catastrófico que, según los sismólogos, ya debió haber ocurrido.

Los temores volvieron a desatarse esta semana. Un terremoto de magnitud 7.1 sacudió la noche de este viernes la región sur de California.

Este sismo se registró tan solo un día después del de magnitud 6.4 en la misma zona. California es propensa a los terremotos, ya que se ubica sobre una serie de fallas, es decir, regiones donde las placas tectónicas se unen. La mayor de ellas -y la potencialmente más peligrosa- es la falla de San Andrés, que atraviesa el Estado de norte a sur y se extiende a lo largo de 1,300 kilómetros.

La falla delimita la placa norteamericana de la placa del Pacífico y es una de las más estudiadas del planeta, ya que en su práctica totalidad se encuentra sobre la superficie terrestre.

Sobre ella se asientan los enormes centros urbanos de Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada de EE.UU., y San Diego, y 38 millones de personas que viven en sus inmediaciones.

Así pues, un potente terremoto de magnitud 6.4 sacudió este jueves el sur de California y se dejó sentir con fuerza en la ciudad de Los Ángeles.

El Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) situó el epicentro del sismo, que se produjo a las 17:33 GMT (10:33 hora local), a unos 12 kilómetros al suroeste del valle de Searles y en la zona del desierto de Mojave, en California.

El temblor registró una profundidad de 8.7 kilómetros. Horas después del sismo, el gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el estado de emergencia debido al daño causado en edificios, vías y en servicios eléctricos, de gas y de agua, que ocasionaron incendios, además de las evacuaciones en el condado de Kern, el más cercano al epicentro.

Es el terremoto de mayor intensidad registrado en California desde 1999. Después del sismo, el terremoto de Ridgecrest tuvo una robusta serie de réplicas.

Hubo 6 eventos de más de magnitud 4 y 30 de al menos magnitud 3 en los primeros 90 minutos. El terremoto fue de una magnitud similar al mortal sismo de Northridge en 1994, de 6.7, que dejó más de 50 fallecidos y ocasionó destrozos en residencias y autopistas.

La diferencia, sin embargo, es que el epicentro de aquel terremoto fue en el valle de San Fernando, más cerca de centros urbanos, mientras que el de este jueves tuvo como epicentro el valle de Searles, una zona remota a unos 240 kilómetros de Los Ángeles. La ciudad más cercana al epicentro del sismo es Ridgecrest, de unos 29,000 habitantes. Poco después del sismo el departamento de bomberos del condado de Los Ángeles, declaró que no había daños ni heridos en la ciudad.

Sinólogos coinciden en que el temblor ocurrió lo suficientemente lejos de la temida falla de San Andrés, pero advirtieron que no reduce la posible ocurrencia del llamado Big One, el terremoto de gran magnitud que, según los científicos, con toda probabilidad golpeará California en los próximos 25 años. El temblor de este jueves sorprendió a miles de personas que celebraban el 4 de julio, Día de la Independencia en el vecino país del norte, en diferentes ciudades del sur de California.

Sin embargo cuando se pensaba que ya todo volvería a la calma, otro terremoto de magnitud 7.1 sacudió la noche de este viernes la región sur de California, en el oeste de Estados Unidos. Es el temblor más grande registrado en 20 años en la zona.

El (USGS) registró el sismo de este viernes a las 20:19 hora local (03:19 GMT), a una profundidad superficial de 0.9 km, y ubicó el epicentro cerca de Ridgecrest, a unos 200 km al noreste de la ciudad de Los Ángeles.

Este sismo se registró tan solo un día después del de magnitud 6.4 en la escala de Richter, y con una profundidad de 8.7 km, que afectó a la misma zona, en el valle Searles.Se trata de un sismo de igual magnitud al de 7.1 ocurrido en 1999, registrado como el más intenso en las últimas dos décadas.

El temblor se sintió con intensidad en Las Vegas, Nevada, así como en la ciudad mexicana de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos. Funcionarios dijeron que aún no estaba claro cuál era la magnitud de los daños ni cuántas personas habían resultado heridas en el estado. Por el momento hay reportes de incendios y cortes de energía.

“Tenemos incendios, tenemos fugas de gas, tenemos lesiones, tenemos personas sin electricidad”, dijo la alcaldesa de Ridgecrest, Peggy Breeden. “Estamos lidiando con ello lo mejor que podemos”.

El Departamento de Bomberos del condado de Kern, David Witt, dijo que aproximadamente 1,800 personas no tenían electricidad después del terremoto, pero agregó que “no hubo más que heridas menores… como cortes y moretones”. Por su parte, el Departamento de Bomberos del condado de San Bernardino dijo que los informes sugerían que “los daños son más significativos que el terremoto de ayer”, y dijeron que estaban combatiendo incendios y fugas de gas. El Departamento de Bomberos de Los Ángeles informó, sin embargo, que no había reportes de muertos o heridos.

“Tenemos informes de cables caídos y cortes de energía localizados en varios vecindarios de la Ciudad de Los Ángeles, además de un puñado de problemas aparentemente pequeños. No se han identificado daños mayores a la infraestructura”, informó el Departamento de Bomberos de la ciudad.

Newsom, el gobernador de California, ya había declarado el jueves estado de emergencia debido al daño causado en edificios, vías y en servicios eléctricos, de gas y de agua, que ocasionaron incendios, además de las evacuaciones en el condado de Kern, el más cercano al epicentro de ese día.

Las cámaras en el estadio de béisbol de Los Ángeles Dodgers también se sacudieron mientras ocurría el temblor de este viernes.

“Las réplicas son terremotos que siguen al impacto más grande de una secuencia de terremotos. Continuarán ocurriendo durante las próximas semanas”, expuso el servicio de alerta temprana de sismos SkyAlert con un gráfico.

Expertos han concluido que el sismo ocurrido la noche de este viernes se registró en “la misma falla que ha estado produciendo la secuencia del valle Searles. Esto es parte de la misma secuencia”.

Señalaron el jueves que la probabilidad de que una réplica sea más intensa que el sismo previo es de 1 entre 20, pero después del viernes, aseguraron que “Este es ese 1 de 20”.

 Los dos terremotos tuvieron una magnitud similar al sismo de 6.7 de Northridge en 1994, el cual dejó más de 50 fallecidos y ocasionó destrozos en residencias y autopistas. La diferencia, sin embargo, es que el epicentro de aquel terremoto fue en el valle de San Fernando, más cerca de centros urbanos, mientras que los del valle de Searles se dieron en una zona remota al noreste de Los Ángeles. Además, ocurrió lo suficientemente lejos de la temida falla de San Andrés. Habrá que estar pendientes.

Los residentes del sur de California están en alerta máxima luego de un sismo de magnitud 7.1 que sacudió el viernes las comunidades cercanas al desierto de Mojave, solo un día después de otro sismo de magnitud 6.4 en la misma área.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que otro terremoto de magnitud similar podría ocurrir la próxima semana, mientras que las réplicas han ocurrido, en promedio, una vez por minuto desde la noche del viernes. Las comunidades en el sur de California acababan de comenzar las reparaciones tras el sismo que se produjo en la mañana del 4 de julio, cuando un sismo aún mayor sacudió el área.

El segundo sismo de magnitud 7.1 sacudió la misma zona el viernes por la noche, cimbrando edificios y dejando grietas en las calles.

Fue 11 veces más potente que el primer temblor, según el (USGS). El sismo del viernes no solo fue 11 veces más potente que el del jueves, sino que también fue cinco veces más grande.

“Cinco veces más grande” se refiere a la medida científica del sismo. En el sismógrafo, el sismo del viernes es cinco veces el tamaño del sismo del jueves.

“Once veces más fuerte” se refiere a la intensidad del terremoto. El sismo del viernes liberó 11 veces la cantidad de energía que el del jueves.

Pero la fuerza, no el tamaño, es la cifra más importante. La energía liberada en un terremoto es lo que provoca el daño. Realmente es la energía o la fuerza lo que derriba los edificios.

Aunque esos sismos ocurrieron a lo largo de una falla cerca de Ridgecrest, California, el evento ha recordado el peligro inminente de otro gran terremoto a lo largo de la imponente falla de San Andrés, más al oeste, lo que podría causar un daño significativamente mayor.

A la luz de los sismos, los investigadores del USGS reiteran que hay un 70% de probabilidad de que un sismo de magnitud 6.7 o superior afecte el área de la Bahía de San Francisco a lo largo de la zona de falla de San Andrés antes de 2030. Las fallas ocurren cuando las rocas en ambos lados se empujan o se deslizan una sobre la otra, desplazando la corteza terrestre.

Aunque el movimiento generalmente es imperceptible, las rocas continúan empujando pero se atascan en los bordes de la otra. La presión se acumula hasta que la tensión supera la fricción, creando una liberación repentina de energía que envía ondas sísmicas a través del suelo, llamadas terremotos.

La zona de la falla de San Andrés es un límite de casi 1,300 kilómetros entre la placa tectónica del Pacífico hacia el oeste y la placa norteamericana hacia el este. Aquí, las placas se oprimen unas sobre otras horizontalmente a un ritmo de aproximadamente 5.1 centímetros por año, y el ligero movimiento puede causar algunos temblores más leves. La zona de falla no es una sola línea, sino un sistema de fallas que serpentea a lo largo de California, incluyendo áreas densamente pobladas como los condados de Los Ángeles y San Bernardino.

El último gran terremoto que se produjo a lo largo de la zona de la falla de San Andrés fue en 1906, cuando un terremoto de magnitud 7.9 y un incendio subsiguiente arrasaron partes de San Francisco y mataron a 3,000 personas, siendo el más mortal en la historia de Estados Unidos.

Pero pasar más de 100 años sin una actividad sísmica importante a lo largo de la zona de falla es una anomalía, dicen los geólogos, y podría presagiar un gran terremoto a lo largo de la falla.

De acuerdo a especialistas, no es probable que los sismos de esta semana activen el gran terremoto que los geólogos predicen: en su punto más cercano, la falla de San Andreas está a más de 300 kilómetros  de distancia del desierto de Mojave.

Aunque es difícil predecir el momento exacto en que ocurrirán los terremotos o cuál será su magnitud, los investigadores urgen a residentes y funcionarios locales a prepararse ahora y adaptar las estructuras para resistir la fuerza sísmica antes del próximo sismo importante — o del gran terremoto.

Otro caso significativo y reciente se dio en 2010, cuando un sismo de magnitud 6.0 se sintió en el territorio de Napa, al sur de California, y el lugar en donde se presentaron la mayor cantidad de daños fue en Mexicali, Baja California, en México.

Los expertos son conscientes de que el área en la que se encuentran es una zona sísmica. De hecho, miles de pequeños sismos ocurren en California cada año, lo que proporciona a los científicos indicaciones sobre los lugares donde las fallas cortan la corteza terrestre. Una explicación al sistema de fallas de San Andrés explica que éste es el resultado de que la placa del Pacífico se mueva hacia el noroeste a la par de la placa de Norteamérica. Además, la mayoría de las fallas del sur de California son de deslizamiento, por lo que se mueven paralelas entre sí en dirección opuesta.

La mayor preocupación que supone la falla de San Andrés se encuentra en su extremo sur, ya que se tienen registros de su actividad sísmica cada 150 años. Pero actualmente han pasado 300 años sin que esta parte haya tenido un movimiento realmente fuerte, por lo que la acumulación de energía podría ocasionar uno de los terremotos más devastadores de la historia.

En Estados Unidos lo llaman “Big One”, el cual es un terremoto hipotético de magnitud mayor a 7.5 y el cual ocurriría a lo largo de la propia falla de San Andrés y afectaría a ciudades como Los Ángeles, Palm Springs y San Francisco. El estado de California se encuentra en la intersección de dos de las placas más importantes del mundo: la del Pacífico y la de Norteamérica y este punto de encuentro corre por la costa occidental de Estados Unidos hasta Alaska.

Entonces, el movimiento de la falla de San Andrés que impacta sobre este estado es resultado del desplazamiento opuesto entre este par de placas tectónicas masivas.

Según los especialistas, este fenómeno continuará arrastrando partes de California hacia el norte, más específicamente aquellas que estén en la costa occidental. Además, eventualmente, la placa de Juan de Fuca desaparecerá debajo de la norteamericana, mientras que el tramo de la costa oeste será en donde se extienda la placa del Pacífico. Si bien la posibilidad de un terremoto con consecuencias devastadoras se mantiene latente, ya que sólo es cuestión de que se libere la energía acumulada, resalta el hecho de que en la actualidad el movimiento de la falla de San Andrés aún no tendría consecuencias tan grandes sobre la masa continental.

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