Los acuerdos traicioneros de Alfaro…

1042
0
Compartir

 “No se necesitan mesas de trabajo. Se necesita cumplir la palabra y tener pantalones: no inundar Temaca. Ese fue el compromiso”. Con este mensaje escrito en su cuenta de Twitter el 22 de abril de 2013, Enrique Alfaro Ramírez recriminaba al entonces gobernador Aristóteles Sandoval, su cambio de postura frente a la comunidad de Temacapulín, en riesgo de inundarse por la construcción de la presa El Zapotillo. Se necesita cumplir la palabra, le espetaba Alfaro a Sandoval Díaz, no traicionarla.

Las vueltas e ironías de la vida política hacen que ahora el que sea acusado de traicionar su palabra es el propio gobernador Enrique Alfaro.

Como él mismo dio a conocer en sus redes sociales, sostuvo un encuentro con el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez para llegar a un arreglo para el reparto de agua entre ambos estados. Enrique Alfaro lo calificó como un “acuerdo histórico” pues 76 por ciento del agua de la cuenca del río Verde sería para Jalisco y 24 por ciento para Guanajuato. Los acuerdos anteriores concedía más de dos tercios a los guanajuatenses y una tercera parte para Jalisco.

Alfaro presumió el acuerdo como histórico, pero en la información sobre la reunión no se explicó qué pasará con el megaproyecto hidráulico de El Zapotillo y el acueducto a León, que supone el desplazamiento de poblaciones y el riesgo de quedarse sin agua para miles de pobladores alteños, debido al trasvase de agua de la cuenca del río Verde para llevársela a León.

Como Pilatos, Alfaro se lavó las manos y dijo que todas esas obras son de carácter federal.

Y que por lo tanto corresponde al gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidir sobre esos aspectos “técnicos”.

Así se excusó Enrique Alfaro: “Queremos aclarar que los temas que han generado polémica, particularmente el de la presa El Zapotillo, es una obra que no hicimos nosotros, es una obra del gobierno federal y tendrá que ser el gobierno federal el que determine las características técnicas de este proyecto. Hoy lo que nosotros estamos garantizando es que las obras de infraestructura que se han hecho en la cuenca del río Verde tendrán un porcentaje de distribución permanente de 76 por ciento para Jalisco y 24 por ciento para Guanajuato y que las obras de infraestructura para que el agua llegue a las poblaciones pueden estar financiadas por el gobierno de la república como fue el compromiso de Andrés Manuel López Obrador. Estamos pues caminado con pasos firmes en ese sentido, como fue mi compromiso con los jaliscienses. Al final de mi sexenio el problema del abasto de agua de Los Altos y de Guadalajara estará resuelto, porque no le vamos a fallar a nuestro estado y porque no le vamos a fallar a su gente”.

Dice que no le va a fallar a su gente y sin embargo los pobladores de Temacapulín y representantes de organizaciones alteñas, consideran que el acuerdo sí es faltar a la palabra y hasta una traición.

El acuerdo con Guanajuato se da sin que antes se hubiera escuchado y entablado diálogo con los pobladores de Temaca y de las organizaciones alteñas. El arreglo con Guanajuato, por un lado, sigue representando un riesgo de inundación para Temacapulín, Acasico y Palmarejo; y de otro lado, el riesgo de déficit de agua para varios municipios alteños.

Además organismos como el Consejo Regional para el Desarrollo Sustentable (Conredes), han insistido en que todo el megaproyecto hidráulico de El Zapotillo-Acueducto a León está sustentado en datos falsos: no sobra sino que falta agua en la cuenca del río Verde.

Y por último, el empeño en seguir construyendo presas, en extraer agua de cuencas para llevarlas a las urbes para satisfacer distintas dinámicas de acumulación de capital (inmobiliario, comercial, industrial) es insistir en las viejas políticas desarrollistas que tanta devastación, despojo y desplazamiento forzado han causado.

Insistir en el megaproyecto El Zapotillo no es refundar nada, sino repetir las viejas políticas hidráulicas y de infraestructuras que sirven sólo a unos pocos constructores, corporaciones privadas y gobiernos que trabajan para esos intereses, no para la mayoría de la sociedad. Por todas estas razones estamos ante un acuerdo traicionero, pero que sin duda enfrentará la tenaz resistencia que los pueblos alteños ya han aprendido a hacer contra gobiernos y políticos que los traicionan.

Compartir

Dejar un comentario