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El G20 es una organización de ministros de Finanzas y de los Gobernadores de los bancos centrales de diecinueve naciones individuales y de la Unión Europea, que también involucra a los líderes de las consideradas 20 economías de las naciones más desarrolladas y emergentes del orbe.

A esta cumbre se dan cita: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, el Reino Unido y Turquía. En conjunto, estas naciones representan más del 80 por ciento del PIB mundial.

El G20 fue establecido en 1999 después de varias crisis globales provocadas por deficientes políticas públicas en materia de economía y busca unificar a los mandatarios del mundo en respuesta a los desafíos económicos, políticos y de salud. Surgió del más selecto Grupo de los 7, un bloque informal de democracias industrializadas (Francia, Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Japón, Italia, Canadá y la Unión Europea).

Quienes defienden la existencia del G20 argumentan que, conforme aumenta la globalización de las economías nacionales, es clave que haya un mecanismo para la colaboración de líderes financieros y políticos.

La cumbre anual del Grupo de los 20 busca fomentar la cooperación económica global. Sin embargo, como hay tantos funcionarios de alto nivel de varios países en un mismo lugar, usualmente también es un festín de actividad diplomática formal e informal.

La reunión de este año empezó este viernes 28 de junio en Osaka, Japón, y termina el sábado. En la agenda oficial hay temas de comercio, inteligencia artificial, el empoderamiento de las mujeres y el cambio climático. Si los integrantes del grupo logran un consenso en esos temas, emitirán una declaración conjunta cuando termine la cumbre.

Es posible que ese consenso sea difícil. Por ejemplo, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha amenazado con rehusarse a firmar cualquier declaración que no atienda apropiadamente el tema de cambio climático. Mientras que Donald Trump, antes de viajar a Osaka, criticó a Japón, Alemania y la India, países aliados de Estados Unidos.

Las reuniones anuales son un encuentro de ministros de Finanzas y de jefes de Estado que representan a los miembros del grupo. Las cumbres son presentadas como “el principal foro para la cooperación económica internacional”.

La cumbre anual es organizada por la nación que tenga la presidencia en turno del G20; este año es el turno de Japón y el pasado fue el de Argentina. Representantes de otras naciones que no pertenecen al G20, así como organismos globales, también estarán presentes; entre ellos, España, Vietnam, la Organización Internacional del Trabajo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Durante las reuniones, la nación sede se vuelve uno de los lugares con mayor seguridad del planeta. De acuerdo con los medios japoneses, habrá 32,000 oficiales de policía apostados en Osaka.

Los temas oficiales en Osaka son los riesgos económicos globales, las disputas comerciales, el crecimiento económico y la inversión. Japón ha hecho énfasis en hablar del problema de la basura plástica en los océanos.

Varias naciones también esperan que se discutan las acciones colectivas contra el cambio climático, un tema que puede ser controversial. Macron, el presidente francés, dijo a principios de la semana que si no se reafirman los principios del Acuerdo de París de 2015, eso sería una “línea roja” y él no firmaría ninguna declaración conjunta. Trump anunció el retiro de Estados Unidos del acuerdo desde hace años y ha dicho que el cambio climático es un invento.

La economía mundial enfrenta hoy una presión bajista cada vez mayor con una creciente incertidumbre, en tanto que el unilateralismo y el proteccionismo no dejan de alterar el orden económico internacional y el sistema comercial multilateral. Siendo el principal foro de la cooperación económica, el G20 constituye la plataforma primordial donde las economías desarrolladas y las emergentes se interactúan en pie de igualdad, en aras de una mejor gobernanza económica global basada en la cooperación.

¿Cuáles serán los frutos de la cumbre de Osaka? ¿Qué señales emitirá? Las respuestas impactarán el futuro del orden económico internacional y el sistema multilateral de comercio. Sean cuales fueren las perspectivas hacia el futuro, luminosas u oscuras, la cooperación mutuamente beneficiosa se erige como la única alternativa acertada, resultado tanto de la ley objetiva de la economía como de la lógica histórica del desarrollo humano.

Siendo el manejo responsable del rumbo de la economía mundial una tarea que le incumbe al G20, este mecanismo, nacido justamente por la necesidad conjunta por la estabilidad financiera, ha venido jugando un papel de gran relevancia en la recuperación y el crecimiento del mundo.

Ahora que alguna potencia se empeña en desatar conflictos comerciales con el garrote arancelario, las principales economías necesitan aún más adherirse al espíritu de la apertura, la asociación, la innovación y la inclusividad para inyectar energía positiva a la economía mundial y aliviar los efectos de derrame negativos de las políticas macroeconómicas nacionales adoptadas por algunos gobiernos, con miras a instrumentar un círculo virtuoso de desarrollo conjunto.

A la expectativa de que la cumbre de Osaka continúe siendo la expresión de la cohesión y acción, es menester que las partes cumplan sus misiones y responsabilidades a fin de reforzar la unidad y la coordinación, salvaguardar conjuntamente el sistema comercial multilateral y mejorar aún más la gobernanza económica global, impulsando la economía mundial, avanzar en la órbita correcta e incentivando la confianza global en la economía y la colaboración multilateral, en pro de un crecimiento impetuoso, sostenible, equilibrado e inclusivo.

Los países del G20, menos Estados Unidos, han alcanzado un consenso sobre el clima en el texto de la declaración final de la cumbre anual que se celebra en Osaka, pero afortunadamente “no se han dado pasos atrás” en este asunto porque hay 19 países que tienen un consenso muy claro y solo la administración de Donald Trump insiste en no sumarse. Para las delegaciones que unieron fuerzas hasta el último minuto para forzar una declaración nítida en este asunto, aún a riesgo de que EEUU se quedara fuera, como sucedió finalmente, es muy importante que Trump no haya sido capaz de convencer a otros líderes de que se sumen a su escepticismo sobre el acuerdo de París.

Al margen de que la ausencia del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador en la cumbre G20 haya generado controversia entre seguidores y detractores, algo que debe reconocérsele al mandatario nacional es que no se equivocó al designar al frente de la delegación mexicana al Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, quien logró exitosamente interactuar con los líderes del mundo, incluido el xenófobo Donald Trump, con quien dialogó breves minutos a pesar de la rampante sangronería con que el estadounidense se maneja en este tipo de actos, donde se da el lujo de elegir a quien sí y a quien no saluda; como fue el triste caso del español Pedro Sánchez, a quien Trump vulgarmente ignoró.

Vale destacar la decorosa participación del Canciller mexicano que goza de la total confianza del mandatario Andrés Manuel López Obrador, quien como pez en el agua logró dar a conocer e impulsar algunas de las principales prioridades de la Cuarta Transformación.

La presencia de Ebrard en este selecto club deja claro que no se requiere necesariamente la asistencia del Presidente de México en esas pasarelas, quien atinadamente prefirió aguardar en el país para oficialmente encabezar el inicio de los trabajos de la Guardia Nacional, que tanta esperanza alberga de que con su trabajo  mengue la grave situación de inseguridad que padecemos.

Luego entonces desde esa óptica, se justifica ampliamente que el Presidente de México no ande de paseo mientras el país se sigue incendiando, lo más responsable –sin demerito de la importancia del G20, que por supuesto la tiene-, es primero poner orden en casa, y ya después, pensar en salir.

La Cumbre del G20 en Osaka, Japón, ratificó su compromiso con los Acuerdos de París contra el cambio climático, excepto EEUU, que fue uno de los dos temas difíciles abordados, junto con la confrontación comercial de Washington y Pekín.

“Hay una posición de 19 países (incluida la Unión Europea), entre ellos México, en favor de los Acuerdos de París del 2015, no solo de ratificarlos sino de avanzar mucho más allá en cuanto a la implementación por los países del G20″, dijo Ebrard en un balance de la reunión.

Los participantes esperaban una Cumbre “difícil” debido las diferencias, esencialmente en dos temas: cambio climático y comercio.

El G20 reúne a los países que tienen mayor peso en el calentamiento global, pero EEUU reiteró, incluso desde antes de la cumbre, que mantenía su posición de abandonar los Acuerdos de París, este era un tema con expectativa de gran dificultad.

Los líderes de las economías desarrolladas y emergentes llegaron a un acuerdo, que deja claramente establecido el compromiso de los 19 países de ir más adelante del Acuerdo de París, así quedó establecido en la declaración oficial.

Y para quien dude que el cambio climático es una invención o distracción, vale reflexionar lo que sucedió la madrugada de este domingo en parte del área metropolitana de Guadalajara, específicamente en las confluencias de los municipios de Guadalajara y Tlaquepaque, donde se registró una inusual tormenta eléctrica que devino en una tremenda granizada sin precedentes históricos que en cuestión de minutos alcanzó más de metro y medio de altura, dejando escenas asombrosas que más bien semejaban a las de una gran nevada, pero no, las dantescas imágenes que ya circulan por todos lados son de gran acumulación de hielo, lo que provocó cuantiosos daños económicos y un asombro difícil de olvidar para propios y extraños en esa zona de la capital jalisciense. Afortunadamente al parecer no se reportaron vidas perdidas.

Pero regresando al tema del G20, en otro de los asuntos escabrosos acerca de las disputas entre China y EEUU mediante la imposición de aranceles a sus intercambios, cuando menos aplazan, o dan un término mayor al diferendo comercial entre ambos países, y es que esa postergación de nuevas acciones es una buena noticia, porque quiere decir que las negociaciones continúan y que no habrá más medidas drásticas en las próximas semanas.

Los representantes mexicanos “contribuimos y pudimos participar, en la medida de nuestras posibilidades, para que se tuviese un desenlace positivo”, dijo Ebrard.Hay que recordar que México ha sido objeto de amenazas de parte del estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de productos mexicanos a EEUU, si nuestro país no adopta medidas para contener la masiva migración que atraviesa su territorio, hacia su frontera norte con la potencia vecina.

La participación de México estuvo centrada en explicar la estrategia gubernamental del Presidente López Obrador, sus objetivos principales y cómo pretende lograrlos.

Las prioridades mexicanas  presentadas a los líderes mundiales fueron “erradicar la corrupción de la vida pública, reducir la desigualdad, acelerar el crecimiento económico y establecer un nuevo modelo de seguridad en el país”. México copreside con Japón el grupo anticorrupción del G20, que tiene que presentar reportes, informes y avances en lo que resta del año en curso y preparar los contenidos en la materia para la próxima Cumbre de 2020.

El otro tema destacado que la delegación mexicana presentó a la cumbre fue su enfoque para “atender las causas que originan la migración que llamamos forzada por la pobreza o por la inseguridad”.

Ebrard se reunió con el presidente de China, Xi Jinping y con el canciller chino Wang Yi, con vistas a la visita oficial que realizará el 1 y 2 de julio a ese país.

Las propuestas de México sobre migración, contenidas en una carta dirigida por el presidente Andrés Manuel López Obrador a los líderes del G20, fueron retomadas en el documento final de la Cumbre de Osaka, Japón.

La delegación mexicana también presentó el Plan de Desarrollo Integral para el sureste de México y el Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) diseñado con asesoría de la Comisión Económica para América Latina.

El punto 42 de la declaración se debe en buena media al esfuerzo de la delegación mexicana, que establece la corresponsabilidad para atender las causas de la migración y garantizar el trato humanitario respetuoso en todo el mundo. Esa formulación del tema migratorio “tuvo el respaldo de todos los países, incluyendo EEUU”, afirmó Ebrard.

Vale precisar que el plan para atender las causas de la migración en la región norte centroamericana y el sureste mexicano, es la única respuesta que hay a nivel internacional frente a un flujo migratorio forzado por pobreza e inseguridad, que puede tener un fruto inmediato. Así pues, la cumbre G20, fue un escaparate para el Canciller Marcelo Ebrard, quien no defraudó la confianza que le brindó el Presidente López Obrador al haberlo enviado como su representante.

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