¿Por qué no lo sacan?….

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¿Usted ya se arrepintió de su “estúpida esperanza”? ¿Se lamenta de haberle dado su voto bueno al malo? ¿Ahora comprende el insistente “te lo dije” de sus amigos?

Y usted que tuvo la visión y a pesar de ser minoría votó en contra del mal que acecha a México: ¿estaría dispuesto a recibir entre las orgullosas filas de quienes no se equivocaron a esos pobres arrepentidos? Recuerde que ellos al votar lo hicieron de buena fe. Como muchos otros, fueron engañados, pero eso no los convierte en malas personas.

Sin duda conoce a una madre privada de la estancia infantil en donde su hijo retozaba sano y alegre. O conoce al artista adolescente que esperaba verse favorecido con una beca como reconocimiento a su novel trabajo y ahora se ve frustrado y es presa fácil de las drogas gracias al despojo de su esperanza. Él como muchas otras jóvenes promesas y promesas maduras, por qué no, están dispuestos a recuperar su futuro. Y si acaso obtuvo una beca,  tampoco quiere ser exhibido en listas públicas como si ello fuera un acto criminal. No, para nada.

Y ni qué decir de la salud. Nuestros enfermos. En los hospitales públicos se ven cosas que no se habían visto nunca antes. Bueno, ni en tiempos de la revolución, y eso que ahí todos estaban ocupados matándose unos contra otros. Si no lo cree hable con cualquier médico. Él gustoso le narrará las terribles experiencias, inéditas, que se viven día a día en los hospitales. La Divina Comedia empequeñece al lado de estos relatos. ¿No lo cree? Hable con un enfermo, pregúntenle hasta cuándo le dieron cita en el Seguro, si le surtieron sus medicinas o le realizaron sus necesarios análisis. Ya las cosas no son como antes. El sistema de salud colapsa.

También los miles de físicos teóricos, matemáticos, biólogos y demás mujeres y hombres de ciencia, de esos que salen por miles de nuestras universidades, contemplan apesadumbrados cómo la ciencia en México se encuentra a punto de desaparecer. Sí, cuesta trabajo creerlo, pero esa enorme estructura científica, las miles y miles de patentes, las grandes aportaciones científicas que México ha dado al mundo, están a punto de derrumbarse.

El país se cae a pedazos ¿no lo ve?

Deje a los chairos con su insano optimismo y usted organícese, alce la voz, defienda lo poco que aún no se ha caído. Conviértase en el héroe contemporáneo que los libros de historia necesitan. Aún es tiempo de salvar a la patria.

Las condiciones están dadas, decían los revolucionarios en los años sesentas y setentas. Siga ese consejo. Cada día, el ogro, el dictador, el reyezuelo, el pequeño monarca, o como quiera llamarlo, se debilita. Lo debilitan sus propios actos ¿se imagina qué pasaría si a sus errores se sumaran los aciertos y las propuestas de la oposición? Otra vez: las condiciones están dadas, pero esto no garantiza la caída del tirano. Hace falta oposición, y esta deberá organizarse.

Organizarse no debe ser tan difícil. Ya hay camino andado. Los presidentes de los partidos políticos opositores ya dan conferencias de prensa conjuntas. Eso indica, que, haciendo a un lado sus diferencias, primero se reúnen y llegan a acuerdos que luego harán públicos. Antes, para que los presidentes de los partidos políticos se reunieran, hacía falta la invitación del presidente de la república. ¿Se acuerda del Pacto por México? Fue un pacto firmado por los partidos políticos, a excepción de ya saben quién, para que México saliera adelante en armonía. La unidad de los partidos al servicio de la patria, es posible.

Entonces el primer paso ya está dado: los partidos están unidos y dispuestos a trabajar juntos. Segundo: hay cuando menos tres expresidentes de la república que harían cualquier cosa para sacar de palacio al usurpador. Bastará un desayuno entre ellos para que comiencen a actuar juntos. Ahora están convertidos en guerrilleros de twits, pero si vieran que las cosas van en serio, inmediatamente pondrían sus conocimientos y a sus seguidores, que son muchos,  a trabajar por el restablecimiento de la democracia que ellos tan dignamente representaron y aún representan.

Tercero, la intelectualidad y los periodistas de la patria podrían hacer lo mismo. Si con justa razón se sienten molestos, engañados, humillados ¿por qué los camines, krauces, castañedas, marines, callos de hachas, loretes, dresers y tantas y tantos otros sentipensantes sin dejar sus escritorios, negocios y cubículos, se suman y conforman un gran frente opositor contra el tirano? Como sempiternos formadores de conciencias libres, podrían hacer un llamado a toda la intelectualidad preocupada por la salud del país y organizar comités de luchas de artistas, poetas, escritores e intelectuales democráticos,  y contagiar ese espíritu  entre las madres, los padres, los trabajadores, los patrones, los empleados, los campesinos y los profesionistas.

¿Se imaginan un gran frente nacional conformado por madres sin estancias infantiles, médicos sin hospitales, pacientes sin atención ni medicinas, científicos sin laboratorios, artistas y escritores sin Fonca, expresidentes, periodistas, intelectuales junto a tantos otros grupos sociales agredidos por las ocurrencias del reyezuelo?

Para marzo o diciembre, en realidad el mes no importa mucho, del 2021, toda esa gran organización, todo ese gran frente, podría dar resultados: al dictador le sería arrebatado su mandato. Por las urnas llegó, por las urnas saldrá, podría ser un buen lema de batalla. Faltan dos años; para una sociedad crispada es tiempo suficiente.

Hay confusión por los tiempos de la pretendida revocación de mandato. No debería ser así. Los partidos políticos no quieren que sea en marzo ni en julio porque aún no se cumplirían tres años de gobierno y el dictador aparecería en las boletas de las elecciones intermedias. Si es así, dicen, su nombre en las boletas sería un apoyo a los candidatos de su partido. Esto es un contrasentido: nadie que llegue tan desprestigiado a una revocación de mandato, puede por él mismo, darle prestigio a otro.

Si leemos bien a los agudos analistas y críticos del dictador, veremos como el desprestigio de éste crece y como perdió el apoyo de la clase media. Si eso ocurrió en los primeros seis meses, en plena luna de miel, imaginen al nivel que llegaría su desprestigio y su pérdida de apoyo aún entre quienes le dieron su voto, en los próximos años. En marzo o diciembre, la situación será la misma: el dictador estará desprestigiado.

En este punto conviene hacerse una pregunta: ¿cuál es la fuente de su desprestigio?

¿Por qué pierde tan rápidamente el apoyo de la clase media? La respuesta es muy simple: ante la falta de acciones concretas de parte de la oposición, la fuente de su desprestigio es él mismo, sus propios errores, sus ocurrencias, su forma de gobernar.

Por ejemplo: hay quien se opone a sus conferencias mañaneras. En efecto, a pesar de que ninguna estación está obligada a pasarlas a nivel nacional, hartan, molestan, aturden, enfadan. Pero ahí es en donde el dictador comete más errores. Se contradice, lo contradicen, regaña, lo regañan, se equivoca y se vuelve a equivocar. Las mañaneras son su mayor fuente de desprestigio ¿o no? Entonces, la oposición debería aprovechar esa enorme fuente de desprestigio y hacerla actuar en beneficio del ya mencionado frente único.

Debe dejarlo hacer y ser, y dedicar su esfuerzo a organizarse para dar la batalla en las urnas. Con seguridad, el INE estará de parte del frente. ¿Cuándo el INE ha estado en contra del bien de la nación?

Solo es cuestión de organizarse, comiencen ya, el tiempo apremia.

En lo personal, desde el otro lado de la cancha, yo ofrecería a este gran frente opositor hacer todo lo que esté de mi parte para que las elecciones sean limpias y mantenerme vigilante para que ninguno de sus derechos sea violentado por el tirano o sus huestes.

Confían en el INE y su transparencia en la organización electoral. Cuentan con la estructura de todos los partidos que les permitirá tener presencia en todas las casillas y representantes en cada comité electoral. Tienen de su lado a una prensa vigorosa, crítica, libre que no actuará como vocero del dictador. Y sobre todo, cuentan con el hartazgo de todos los sectores de la sociedad.

Organícense. Borren sus diferencias que no son muchas. Entren a la historia patria.

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