Se cierra cerco vs EPN

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A menos que sea cierto un acuerdo de protección o pacto de impunidad entre el ex presidente Enrique Peña Nieto y el actual mandatario Andrés Manuel López Obrador, el primero terminará pronto investigado por la justicia mexicana. Sería difícil que no sea así. Sería una desvergüenza que Peña Nieto no termine investigado y enjuiciado. Cada vez se acumulan más evidencias de su posible responsabilidad en tramas de corrupción que ocurrieron durante su sexenio.

El nombre del ex presidente Peña Nieto ha aparecido al menos en distintas ocasiones en las semanas recientes. Primero en la indagatoria que la Fiscalía General de la República (FGR) abrió en contra del ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, por la compra a sobreprecio de la planta de Agro Nitrogenados en 2014. Por este caso, Emilio Lozoya es ahora un prófugo mundial de la justicia, pero en su huida se ha dado tiempo para lanzar una advertencia de que si él cae, también caerá ex presidente Peña Nieto. Lo ha repetido varias veces el abogado de Emilio Lozoya, Javier Coello Trejo, de que ninguna de las cosas importantes del sexenio anterior se decidían sin el conocimiento del presidente de la república. Y la compra de Agro Nitrogenados a Altos Hornos de México a sobre precio, por parte de Pemex, era una de las ellas. El mismo Emilio Lozoya publicó en una carta donde advierte de su intención de dar detalles de cómo se tomaron las decisiones en su encargo como director de Pemex, sugiriendo que las decisiones relevantes fueron consultadas con el ex presidente.

Pero este asunto no es el único donde se involucra Peña Nieto. El diario El Universal dio a conocer el pasado martes que el ex presidente es investigado por autoridades de Estados Unidos por un presunto soborno en la compra-venta de la empresa Fertinal de Michoacán, realizada por Pemex en 2015. Es un caso sólido donde se reveló que la planta de Fertinal apenas valía 15 millones de dólares (mdd), según avalúo realizado por Ernst & Young, pero que el Consejo de Administración de Pemex autorizó pagar en 209 mdd, además de asumir una deuda de Fertinal de 426 mdd mdd.

A estos dos casos anteriores hay que añadir otras tramas de presunta corrupción que tocan de modo directo al ex presidente Peña Nieto.

Uno es el caso de Odebrecht en México donde hay testimonios de ex directivos de la constructora brasileña que afirman haber entregado al menos 10 mdd a Emilio Lozoya y cuyo dinero eventualmente entró a la campaña del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la república.

El financiamiento irregular o ilegal a la campaña presidencial de Peña Nieto también ha sido revelado en otras investigaciones periodísticas y ministeriales. En Chihuahua la fiscalía local indaga un desvío de 250 millones de pesos de fondos educativos para financiar la campaña de Peña Nieto. Esta semana la fiscalía de ese estado anunció que la Corte admitió que el estado tiene facultades para indagar a servidores públicos federales, como el es caso del ex presidente.

Hay otras indagatorias periodísticas que revelan participación de Peña Nieto en tramas de corrupción que lo involucran. Uno es la operación Safiro develado por los periodistas Raúl Olmos, Valeria Durán y Ricardo Alvarado en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) que comprobó un desvío de al menos 650 mdp de siete gobiernos estatales hacia la campaña presidencial de Peña Nieto.

A esto se suma otra indagatoria de empresas fantasmas de Veracruz, que también desviaron recursos a la campaña de Peña Nieto. 

En conjunto se acumulan al menos media docena de casos de tramas de corrupción donde aparece el ex presidente Peña Nieto. La mayoría son denuncias sólidas. Sería una tomadura de pelo si se le exonerara de cada una de ellas.

Por autoprotección, la clase política mexicana ha protegido a los ex presidentes con mantos de impunidad. Es hora de quitar este manto y desnudarlos como los corruptos que son.

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