DISYUNTIVA

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Boris Johnson es uno de los favoritos para suceder a Theresa May al frente del Partido Conservador y como Primer Ministro británico. El exalcalde de Londres y exministro de Relaciones Exteriores presentó su candidatura el pasado miércoles con un discurso en el que prometió cumplir con el Brexit -con o sin acuerdo con la Unión Europea- para el próximo 31 de octubre. En la primera votación, Johnson fue el que recibió más apoyos, sin embargo, todavía quedan siete candidatos al puesto.

En la carrera para suceder a la primera ministra británica, Theresa May, ya hay siete candidatos y durante estas semanas muchos de ellos han insistido en que es posible “renegociar” el acuerdo de salida firmado en noviembre de 2018 entre Reino Unido y la Unión Europea, y que ha sido rechazado en tres ocasiones en el Parlamento británico. Uno de los últimos en asegurarlo fue el favorito a suceder a May, el ex ministro de Relaciones Exteriores y ex alcalde de Londres, Boris Johnson. El 12 de junio, durante la presentación de su candidatura, abogó por un cambio del acuerdo porque “Reino Unido puede hacer mejor el actual pacto de salida”. Pocas horas antes, sin embargo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recordó: “No habrá renegociaciones en cuanto al contenido del acuerdo de salida”. En tanto, la postura de Alemania es la misma que la portavoz de Merkel recordó hace diez días, cuando aseguró que se puede hablar de la futura relación pero no del acuerdo.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, dijo el pasado 9 de junio tras una conversación con la canciller alemana Angela Merkel: “Estoy totalmente seguro de que si tomamos el enfoque correcto para esto, los europeos estarían dispuestos a negociar”. No obstante, la portavoz de la canciller recordó lo que ya dijo Merkel en la última reunión de jefes de Estado y de Gobierno, el 28 de mayo: “Hemos sido claros; que el acuerdo de salida se mantiene, que no cambiará, pero podemos hablar de la futura relación”.

El mismo día que habló Hunt, también lo hizo el actual ministro de Medio Ambiente, Michael Gove. Dijo que “el cambio de primer ministro lo cambia todo, podemos tener un acuerdo mejor”. El pasado 28 de mayo, sin embargo, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, dejó clara su postura ante una posible renegociación del acuerdo: “no, no, no, no, no”, zanjó. De hecho, “nadie en la cena intentó hablar” del Brexit, explicó posteriormente el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

La negativa ha sido repetida cada vez que un aspirante a primer ministro británico ha prometido mejorar el Brexit.

El día de las elecciones europeas, el pasado 26 de mayo, el secretario de Estado para el Brexit, Dominic Raab, que formó parte del equipo negociador británico, también insistió en que si es elegido primer ministro luchará “por un acuerdo más justo en Bruselas, con negociaciones” que cambien la solución sobre Irlanda del Norte. El negociador europeo, el francés Michel Barnier también lo ha repetido en reiteradas ocasiones; la última el pasado 9 de junio: “El acuerdo de salida es el único posible”. “El acuerdo de salida -y, repito— el acuerdo de salida no está abierto a la renegociación”, insistió también en enero Barnier tras el rechazo del pacto por segunda vez en el Parlamento británico.

Por su parte, el actual ministro del Interior, Sajid Javid, escribió una carta a principios de junio en la prensa británica: “Si no podemos tener un nuevo acuerdo; deberemos, lamentándolo mucho, salir sin él”. El eurodiputado Phillipe Lamberts, del grupo de los Verdes y miembro del grupo encargado del brexit en el Parlamento Europeo, recordó a finales de mayo, poco después de las elecciones: “Quienquiera que ocupe Downing Street tendrá exactamente los mismos problemas [para aprobar el pacto]. Dirá que quiere renegociar el acuerdo y eso está bien, pero no pasará”.

Varios de los seis candidatos al liderazgo del Partido Conservador británico cruzaron hoy acusaciones en los medios sobre sus respectivas propuestas para el Brexit, en vísperas de que esta semana se celebren las últimas votaciones internas para escoger a dos finalistas.

En diferentes entrevistas con los medios de comunicación, el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt; el de Desarrollo Internacional, Rory Stewart, y el extitular para la salida de la Unión Europea (UE) Dominic Raab defendieron sus preferencias bien por un “brexit” duro o una retirada pactada.

Estuvieron ausentes en esta ocasión el ministro del Interior, Sajid Javid; el de Medioambiente, Michael Gove, y el extitular de Exteriores Boris Johnson, favorito para hacerse con el liderazgo conservador y con la jefatura del Gobierno tras imponerse en la primera ronda de votaciones, el pasado jueves. 

En declaraciones, Hunt aseguró que, pese a su negativa hasta ahora, la UE estaría dispuesta a cambiar el pacto del “brexit” si el nuevo primer ministro británico ofrece “una alternativa” a la controvertida salvaguarda (“backstop”) para mantener abierta la frontera en la isla de Irlanda.

Como Hunt, Stewart, el candidato revelación en estas primarias por su estilo natural y de contacto directo con el público, rechazó comprometerse a salir de la UE en la fecha prevista del 31 de octubre, pero negó que Bruselas vaya a renegociar el tratado.

Propuso además celebrar asambleas ciudadanas para consensuar el camino a seguir y acusó a Johnson de no tener “un verdadero plan” para el “brexit”, pues, dijo, en cuanto se empieza a hurgar en sus argumentos, “se desmontan”.

Al igual que el favorito, Raab insiste en que el Reino Unido tiene que dejar la UE el 31 de octubre, pues de lo contrario los “tories” “están acabados”, y no descarta suspender la legislatura para evitar que los diputados bloqueen la salida.

Una vez que el grupo parlamentario haya elegido a dos finalistas, el próximo jueves, las bases escogerán entre ellos a su próximo líder y primer ministro, que debería estar en el cargo a finales de julio.

El mayor enemigo de Boris Johnson, aspirante a suceder a Theresa May como Primer Ministro de Gran Bretaña, tras la anticipada dimisión de esta por su fracaso frente al brexit, siempre han sido sus propias filas. Tal y como funcionan las reglas del Partido Conservador, al excéntrico político no le vale ser el más popular entre las bases si no consigue alcanzar el apoyo de los diputados primero. Sin embargo, tal y como se ha desarrollado la primera votación interna en las primarias con las que su formación elegirá nuevo líder -y a la vez primer ministro-, puede afirmarse que su equipo está realizando un gran trabajo de cabildeo.

Hoy por hoy, el controvertido político de melena albina aventaja abrumadoramente al resto de los contrincantes al haber obtenido un total de 114 apoyos de los 313 diputados en la votación secreta que se celebró este jueves. En los corrillos de Westminster se dice que tuvieron que retener los celulares a los parlamentarios porque los asesores de Johnson estaban pidiendo fotos de la papeleta a aquellos que le habían respaldado en público para certificar su voto.

El Reino Unido sigue atrapado en el mismo bucle infernal desde hace años, y nada indica que vaya a cambiar.

El candidato favorito en las primarias ‘tories‘ para reemplazar a Theresa May al frente del Gobierno británico, Boris Johnson, explicó este viernes su plan para el Brexit. El resumen es tan simple como alucinante: seguir haciendo exactamente lo mismo que May y esperar que, o bien la Unión Europea UE, o bien los diputados brexiters más recalcitrantes, cedan en algún momento.

Uno de los mayores miedos que desataba la candidatura del polémico ex alcalde de Londres es que decidiera aceptar la salida a cualquier precio el 31 de octubre, incluso si eso suponía una ruptura sin acuerdo. Pero ante las crecientes amenazas de rebelión parlamentaria ante esa posibilidad, e incluso de cisma dentro de su partido -varios diputados amenazaron con apoyar una moción de censura si se llegaba a ese punto-, Johnson decidió dar marcha atrás en los últimos días, y hoy refrendó su nueva posición durante una entrevista con la cadena pública británica.

Y su nuevo plan suena extraordinariamente idéntico al que defendió May hasta el último día. “No quiero una salida sin acuerdo. No quiero depender de la Organización Mundial del Comercio OMC”, afirmó, descartando la solución que proponen los radicales. “Mi objetivo es salir de la UE ordenadamente, con un acuerdo”, añadió, robando las palabras de la boca a la actual primera ministra en funciones.

Para ello, afirma, la mejor forma de negociar es “asegurar a nuestros socios que estamos preparados para salir sin acuerdo”, lo que parece algo complicado de lograr tras haber asegurado públicamente que no desea esa opción y después de que el Parlamento la rechazara repetidas veces durante marzo y abril.

Pero ni siquiera eso es una diferencia: durante las negociaciones May tomó la posición de que “estaba lista para una salida sin acuerdo” si la UE no cedía a sus peticiones, y su Gobierno mantuvo esa postura hasta cerrar el acuerdo de salida con la UE en noviembre pasado. Hasta llegó a movilizar al Ejército en caso de que fuera necesario para ayudar ante una salida caótica. Los brexiters, sin embargo, aseguran que las condiciones del acuerdo no son lo suficientemente ventajosas porque May no insistió lo suficiente en su amenaza, y para ese sector del partido, la creencia de que la UE hará más concesiones si vuelven a poner la posibilidad sobre la mesa se ha convertido en casi un dogma de fe. Y eso es lo más que está dispuesto a hacer Johnson.

¿Cuáles serían esas concesiones? Según el favorito, lo que querría es “eliminar la salvaguarda de Irlanda”, la exigencia del ala más euroescéptica que May ha intentado a hacer llegar, sin éxito, a Bruselas desde la primera derrota del acuerdo, en enero de este año. Johnson cree que a él sí le harán caso. “Acepto que la UE diga ‘no podemos hacer eso, no es posible’, pero encontraremos una forma. No sería sensible que hubiera una ruptura desordenada”, insistió.

Por si todo eso no fuera suficiente, volvió a garabatear un poco su insistencia en que la salida de la UE deberá ocurrir el 31 de octubre. En vez de descartar otra prórroga rotundamente, optó por afirmar que “sería completamente absurdo señalar en este momento que estamos dispuestos a levantar la bandera blanca de nuevo”. Es decir, que no descarta una nueva extensión, simplemente cree que no es aconsejable darlo como opción antes de que sea inevitable. Exactamente igual que May, que repitió infinidad de veces que el Brexit debía ocurrir el 28 de marzo hasta que no tuvo más remedio que aceptar la realidad.

Entonces, ¿para qué echar a May, si su sucesor más probable insiste en hacer exactamente lo mismo que ella? Un análisis sugería la posibilidad de que Johnson, solo por su imagen de brexiter, podría convencer a los diputados más radicales de aprobar el acuerdo de May con la promesa de que sería más duro en la siguiente fase de las negociaciones. Algo parecido a la forma en que Richard Nixon, precisamente por ser un anticomunista furibundo, fue el presidente de EEUU que convenció a los radicales de su bando para abrir relaciones con China.

Sin embargo, a estas alturas, nada hace sospechar que la UE vaya a ceder a Johnson lo que no le dio a May. Y, si no hay cambios en la postura, el ahora favorito puede acabar tan achicharrado como ella en cuestión de meses, en cuanto se vea obligado a pedir otra prórroga. Y, en ese caso, el escenario más probable sigue siendo el mismo: unas nuevas elecciones antes de final de año para desbloquear el Parlamento más ingobernable de la historia reciente británica.

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