CONTAMINACIÓN Y NEGLIGENCIA

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Ya todos estamos al tanto respecto a las graves condiciones de contaminación que se registraron en días recientes en el área metropolitana de la Ciudad de México, e incluso estados aledaños a la capital del país, que llevó a las autoridades a decretar –tardíamente, hay que apuntarlo-, acciones extremas para mitigar la polución que cubrió por días a la urbe y áreas circunvecinas.

La crisis provocó los anuncios de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) respecto a la activación de diversas fases de Contingencia Ambiental.

Pero más allá de las normas establecidas, donde varios coches dejaron de circular, hubo suspensión de clases y se fijaron otras medidas de contingencia, hay factores mucho más importantes a considerar y es que la contingencia ambiental no es un mal clima, y ya. Es un problema mucho más serio que nos concierne y peor aún, que causamos nosotros mismos. No estoy diciendo que sea problema exclusivo de quienes usan automóviles, también concierne al gobierno y las instituciones correspondientes. Tan sólo observar cómo ha habido un incremento descomunal de automóviles en la Ciudad de México en los últimos 10 años, es sumamente preocupante, según datos del INEGI, del 2005 al 2015 se duplicó el número de coches en la ciudad, pasando de 3.5 millones a 7 millones,  aumento que antes tardaba cerca de 25 años en notarse. El problema del gobierno es que no ha tomado las medidas correspondientes ya que se ha enfocado en crear mayores ejes viales y puentes en lugar de invertir en el transporte público, el cual si fuera más eficiente sería más factible que tener que usar un automóvil particular; además del inmenso ingreso diario de gente que vive en los estados vecinos de la capital.

Vale analizar poco a poco y a mayor detalle para que realmente se pueda tener una noción del grave problema que más allá de representar un peligro actualmente, augura algo mucho peor, si no se toman medidas necesarias habrá problemas mucho más severos que el dejar nuestro coche en casa.

La definición en concreto de contingencia es “situación de riesgo derivado de actividades humanas o fenómenos naturales que pueden poner en peligro la integridad de uno o varios ecosistemas”.

Ahora bien, en la CDMX declararon contingencia ambiental por ozono, lo cual es factor de una extrema inestabilidad atmosférica asociada a la alta presión en la región central del país, ahora si a ello le sumamos la radiación solar, pues es como si se estuviera en una olla hirviendo donde el vapor que está por encima de nosotros es puro ozono (O3). El ozono es vital para nosotros los humanos ya que nos protege de los rayos ultravioleta, pero en cantidades exorbitantes -como cuando se declara contingencia- son sumamente peligrosos para la salud.

Existen tres fases de contingencia, las cuales se establecen dependiendo el número de puntos con el cual se mide la contaminación del aire.

Pre contingencia Ambiental; se aplica regularmente cuando la calidad del aire es muy mala, debe superar los 160 puntos. En esta fase se suspenden las actividades al aire libre que expongan a niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. Se prohíbe la quema de materiales al aire libre y se restringen los servicios urbanos de pavimentación y bacheo.

Fase 1: se aplica cuando la calidad del aire ya está a punto de ser extremadamente mala. Es cuando los registros de O3 superan los 190 puntos. En esta fase se limitan las mismas actividades que la pre contingencia pero también se limitan y/o reducen las actividades industriales en la Ciudad.

Fase II; ésta es la última y más grave fase de contingencia. Es cuando la calidad del aire es extremadamente mala y supera los 240 puntos. Además de llevar las mismas medidas de seguridad que las demás fases, se suspenden todas las actividades en oficinas públicas, escuelas, instalaciones culturales y recreativas como museos, parques, eventos deportivos, ente otros. ¿Qué daños causa?; ¿recuerdan que respiramos?, pues ahora imagínense que en lugar de oxígeno respiramos puro ozono, lógicamente eso trae problemas a la salud. Las principales causas son irritación en garganta, tos, molestias en personas con problemas respiratorios, dolores de cabeza e irritación en los ojos. Estos son los síntomas frecuentes, pero hay unos de estos son relativamente inmediatos, si las contingencias fueran ordinarias -casi como China- la calidad de vida indudablemente disminuye y se abren puertas a un sin fin de enfermedades por el estado de salud tan ajetreado. Cuando se está en contingencia ambiental se recomiendan básicamente los siguientes puntos:

1.- Usar el transporte público y medios no motorizados como bicicletas o caminar.

2.- Compartir automóvil. Como se sabe en ocasiones es totalmente indispensable usar automóvil -y más si se habita el zonas retiradas de los centros escolares o laborales-. Hay que tratar de dejar el auto en algún punto intermedio y utilizar el transporte público, además de ahorrar gasolina se apoya en no seguir contaminando. Y sé que suena anticuado -y pocos lo hacen- pero realmente hay que comenzar a ser más conscientes y compartir automóvil ya sea con vecinos o familiares. Es curioso porque si ponemos atención en el tránsito regularmente vemos de 1 a 2 personas en un coche donde caben 5.

3.- Revisar continuamente sus automóviles. Hay que tener en cuenta que al fin y al cabo son máquinas, necesitan su mantenimiento y revisión continua para que más allá de que siga funcionando, también no comience a soltar mayor emisión de lo normal.

4.- Revisar fugas en hogar. Todo gas para combustión es precursor de ozono, así que se debe revisar bien las tuberías de casas o condominio -y más si son edificios viejos- para evitar las fugas de gas, que además de ser un foco de peligro por una explosión o su inhalación, con su mantenimiento se apoya al medio ambiente.

No debemos esperar a estar en contingencia ambiental para prestar atención a este grave problema. Hay que tener en cuenta que el principal factor somos nosotros mismos, y la solución la tenemos nosotros mismos. A veces estamos tan inmersos en nuestra vida cotidiana que pocas veces prestamos atención a estos factores, pero no hay que olvidar que todo lo que respiramos nuestro cuerpo lo asimila, a la larga indudablemente causará ciertos problemas -que de por si vivir en una Ciudad ya tiene sus desventajas en salud-.

La contaminación en el aire nos asfixia y cada vez se agrava más por la inestabilidad atmosférica. El resultado, contaminación severa que no significa tener mal clima, más bien, una mala calidad del aire por la contaminación, que en su mayoría genera la sociedad.

Este problema ambiental nos concierne a todos, pues entre los problemas que provoca está una mala salud en las personas.

Por otro lado, para controlar estos episodios se crea un plan de contingencia ambiental, que es un conjunto de medidas que se aplican cuando se presenta un episodio de contaminación severa, durante el cual, las concentraciones de ozono o de partículas suspendidas alcanzan niveles que ponen en riesgo la salud de la población, y en general, de los ecosistemas.

Hay tres factores principales para determinar que la contingencia ambiental que inició el martes de la semana anterior es histórica para la Ciudad de México CDMX y 18 municipios del Estado de México. La calidad del aire en el Valle de México pasa por una situación poco vista con anterioridad.

Desde la mañana del martes, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) activó contingencia ambiental extraordinaria en la Ciudad de México y 18 municipios del Estado de México debido a la presencia de partículas contaminantes menores a 2.5 micrómetros (PM 2.5). Horas después, también activó contingencia por ozono. La CAMe mantuvo la contingencia ambiental por PM 2.5 y por ozono.

¿Por qué es extraordinaria la contingencia de PM 2.5? Hay tres factores principales para determinar que la contingencia ambiental que inició el martes es histórica para la capital del país y el Estado de México, y además incluye una calidad del aire ‘extremadamente mala’.

1. Partículas ‘nuevas’; la contaminación en la CDMX no es algo nuevo. Las partículas que provocan mala calidad del aire han sido generadas durante mucho tiempo atrás.

Sin embargo, de forma oficial se empezaron a recabar datos sobre contingencias ambientales desde 1988.

De 1988 a la fecha, se han activado 71 contingencias ambientales: 8 por partículas menores a 10 micrómetros (PM 10), 62 por ozono y una más -la de este martes- por PM 2.5.

Las contingencias por ozono y por PM 10 se registran desde 1988 y 1998, respectivamente.

Pero las PM 2.5 son partículas relativamente nuevas para las estadísticas del Programa para Contingencias Ambientales Atmosféricas (PCAA).

“Históricamente las contingencias ambientales se establecen para las PM 10 y para el ozono. Para las otras, las pequeñitas -PM 2.5-, durante los últimos seis años no se generó ninguna”, dijo el lunes Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la de la CDMX.

De hecho, no solo es en los últimos seis años, como menciona la Jefa de Gobierno de la CDMX. Según datos de la Dirección de Monitoreo Atmosférico, nunca se había decretado contingencia ambiental por PM 2.5.

De acuerdo con la última actualización de la norma ambiental sobre la calidad del aire en la CDMX (NADF-009-AIRE-2017), desde el 1 de enero de 2019 entraron al reporte de calidad del aire las PM 2.5.

Aunque se especificaron los niveles de calidad del aire por PM 2.5, no se llevó a cabo un protocolo oficial de contingencia ambiental para actuar en esos casos.

2. Incendios forestales; Sheinbaum recalcó el lunes que, a pesar de que las PM 2.5 se miden desde 2004, nunca se había decretado una contingencia por este tipo de partículas porque no hay un protocolo oficial que determine las medidas que ayuden a reducir estos contaminantes.

La Jefa de Gobierno enfatizó además que “(las PM 2.5) son las que más dañan a la salud”.

¿Qué fue lo que causó esta ola de PM 2.5, al punto de decretar la primera contingencia de este tipo de partículas en la historia de la CDMX?

Tanto el Gobierno de la CDMX como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han coincidido en que los niveles altos de PM 2.5 fueron impulsados por la contaminación diaria del Valle de México, y por los incendios forestales en la capital y en los estados de la Zona Metropolitana.

La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y las áreas de protección civil de las entidades indicaron que, entre el 9 y 13 de mayo, se han registrado 130 incendios en el Estado de México, 66 en la Ciudad de México, más de 112 en Hidalgo y 87 en Morelos.

Además de los contaminantes liberados por vehículos, cualquier evento de combustión libera partículas menores de 2.5 micrómetros.

Los incendios, la poca presencia de viento y las altas temperaturas han provocado que las partículas contaminantes no se dispersen.

3. Calidad del aire ‘extremadamente mala’; al mismo tiempo de que las PM 2.5 entraron al reporte de calidad del aire el 1 de enero de 2019, la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX detalló los niveles de contaminación para el ozono, las PM 10 y por primera vez para las partículas menores a 2.5 micrómetros.

El Índice de Calidad del Aire -antes conocido como IMECA- señala en la norma que con partículas PM 2.5, arriba de los 150 puntos, la calidad del aire es extremadamente mala.

A partir de 250.4 puntos en partículas PM 2.5, la norma menciona que es el nivel más peligroso para la población, y en este caso, si se llegase a él, se suspenderían todas las actividades en exteriores.

Ricardo Torres, parte del grupo de investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, dijo en entrevista que, aunque la actual calidad del aire está cuatro veces por arriba de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para PM 2.5, no fueron los anteriores los días más contaminados para el Valle de México.

“Son niveles altos (de partículas menores de 2.5 micrómetros), pero de que sean los más altos de la historia no es así (…). Cada año los tenemos aunque sean dos días cortitos. El 25 de diciembre y el 1 de enero son días en que los niveles se nos disparan completamente y es producto de la quema de llantas, de leña y todo lo que se quema en las noches”, comentó el especialista de la UNAM.

Desde que se comenzó su medición en 2004, indicó el investigador, “la tendencia de los niveles de PM 2.5 se ha mantenido constante hasta la fecha”. Esto quiere decir que, sin contar los actuales altos niveles de partículas, no ha habido señales de una reducción en la generación de estos contaminantes en 15 años.

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