Deschamps: rostro e imagen

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Por el reciente desabasto de la gasolina en algunos estados de nuestro país, es imposible dejar de escuchar el nombre por doquier de Carlos Romero Deschamps. Analizando su imagen, percibo la fineza de sus trajes, sus corbatas de seda, el estilo de sus camisas con doble puño y finas mancuernillas. Sin embargo, este es un vivo ejemplo que la construcción de la imagen no solamente se refiere a las prendas que se visten o las marcas que usamos, sino que la construcción de una figura pública va más allá de la imagen física.

Cuando observamos su rostro nos transmite indiferencia, hasta pareciera que tiene cierta incomodidad, salvo en algunas de las imágenes donde aparece sonriendo, lo mismo puedo observar de su lenguaje corporal donde aparece con ciertos bloqueos y posturas de auto protección.

Los comentarios que se dicen de alguien cuando no está presente, es la percepción que se tiene realmente de esa persona y el resultado de la infinidad de mensajes que se envía a través de distintos medios.

En el caso concreto de Carlos Romero Deschamps, líder sindical por varias décadas, con todo lo que se dice él, las investigaciones publicadas en su contra ya sea por corrupción o desvío de fondos en su trayectoria; sea cierto o no, afecta no solo a él en su reputación, sino a la reputación de las siguientes generaciones de su descendencia como sus hijos, nietos, etc.

El sólo hecho de ser el líder sindical de Pemex y que el presidente aparezca junto con él, recibe descalificaciones.

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