Bobbio y el diputado Álvarez Máynez

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De no haber sido escrito hace ya algunos años, se podría pensar que el filósofo Norberto Bobbio se inspiró en el mensaje vía Twitter del diputado Álvarez Máynez al presidente municipal de Zapopan, Pablo Lemus, para escribir los artículos de su libro “Democracia y Secreto”.

La tesis compartida por Bobbio-Álvarez es muy simple: detrás de todo gobierno visible, democrático, actúa otro en la sombra, invisible, en secreto, contrario a la democracia pero vital para los grupos de poder.

La única diferencia entre el filósofo y el político es ética: para uno, el filósofo,  la mentira como instrumento de gobierno es, siguiendo a Kant, una forma de injusticia, para el otro, la simulación y la mentira son instrumentos lícitos de gobierno.

“…¿qué político podría erigir en una máxima pública (..) el apropiarse del dinero del erario?” Se pregunta Bobbio para ilustrar cómo un acto de corrupción solo puede realizarse en secreto y sin la participación pública ni el beneplácito, público también, de los gobernantes.

Por eso el Diputado, de acuerdo a su ética, tiene razón al escandalizarse porque otro político, de su mismo grupo, hace público, sin ser esto necesario un claro acto de corrupción en donde los dos eran partícipes:

Por eso se siente con el derecho de reclamarle a su cómplice, el haber develado un secreto hasta ahora muy bien guardado

“¿En qué consiste el escándalo si no es en hacer del dominio público un acto que hasta ese momento era mantenido en secreto, al considerar que una vez abierto al público no podría realizarse y que, por tanto, tenía a la secrecía como condición necesaria para su cumplimiento?, vuelve a preguntarse Norberto Bobbio al analizar con detenimiento el mensaje enviado vía Twitter por el Diputado al Presidente Municipal, su cómplice, y convertido en un documento básico para el estudio de la relación entre ética y política.

Para el político, el ciudadano no tiene derecho a saber cómo se cocina la política de altura.

En nuestra frágil democracia, el ciudadano común y corriente continúa siendo un súbdito ajeno por completo a la toma de decisiones del poder político. Sobre todo, si este poder está organizado como se organizan las mafias, las sectas secretas o los partidos políticos.

Cuando el Diputado se alarma porque su cómplice el Presidente Municipal evidencia a “una comunidad”, no “una empresa”  que “ha sido fundamental en nuestro crecimiento”, en realidad expresa su preocupación porque esa “comunidad”, no partido político, quede expuesta a la mirada de los súbditos y entorpezca así, la continuidad de ese “crecimiento”.

Sin embargo, el Diputado no está descubriendo nada nuevo, para los poderosos, la mirada, la presencia de los súbditos en los grandes asuntos del estado, siempre ha sido una innecesaria molestia, “…la mayoría se enteró hasta que lo informas…” le dice indignado el Diputado a su cómplice. ¿Qué necesidad hay de meter a la mayoría en los altos asuntos del Estado”.

“El secreto, dice Bobbio, es motivado por la desconfianza en la capacidad del pueblo de entender el interés colectivo, el bonum común e, por la convicción de que el vulgo persigue sus intereses particulares y no puede ver los móviles del Estado, la “razón de Estado”.”

En Jalisco, vivimos una época caracterizada por la falta de ética de los gobernantes, la cual los convierte en un gobierno ilegítimo:

Según Norberto Bobbio, “…el mantener en secreto un propósito, o un pacto, o si fuese posible cualquier disposición pública, es ya de por sí una muestra de su ilegitimidad”.

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