HOCICONADAS

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En una más de sus acostumbradas rabietas, Donald Trump, llamó a México a detener toda la inmigración no autorizada y al fijar una fecha límite para que esto cese, escaló una amenaza recurrente: Trump dijo que cerrará buena parte o casi toda la frontera de Estados Unidos con México tan pronto como sea posible si el gobierno mexicano no detiene “inmediatamente” a todos los migrantes indocumentados.

Horas después del exabrupto, Trump anunció el envío de soldados armados a la frontera con México luego de acusar un confuso incidente.

En ese sentido, el xenófobo magnate aseguró que militares mexicanos “apuntaron a soldados de la Guardia Nacional, probablemente como una táctica de desviación para los traficantes de droga en la frontera”.

Además, advirtió que “¡Más vale que no vuelva a ocurrir!, Ahora estamos enviado soldados armados a la frontera”.

Trump ya ha lanzado la amenaza de cerrar la frontera, sin cumplirla; sugirió hacerlo en diciembre, durante el cierre de la administración pública por falta de un acuerdo presupuestal, y también esta misma semana cuando acusó a los gobiernos de América Central de derrochar la asistencia financiera estadounidense. Pero hasta ahora nunca había especificado una fecha límite tan cercana para una medida así de drástica.

“Sería muy sencillo que México hiciera esto”, Trump aseguró en un hilo de publicaciones en Twitter. “Además, perdemos tanto dinero con ellos, sobre todo si se suma el narcotráfico, etc., que ¡cerrar la frontera sería algo bueno!”.

“Los demócratas nos  han dado las leyes migratorias más débiles del mundo. México tiene las más fuertes y ganan más de 100 mil millones al año de Estados Unidos. El Congreso debe cambiar nuestras débiles leyes migratorias ya y México debe detener el ingreso de ilegales a los Estados Unidos… a través de su país y nuestra frontera sur. México durante años ha hecho una fortuna con Estados Unidos”, tuiteó.

El magnate estadounidense lanzó esta ronda de amenazas acompañada de sus palabras más duras a la fecha contra las miles de personas que intentan huir de la violencia y la pobreza al encaminarse a Estados Unidos.

La noche anterior, dijo durante un mitin en Grand Rapids, Michigan, que el problema migratorio consiste de una “invasión” y se refirió a la situación que lleva a huir a los solicitantes de asilo de su país de origen como “una estafa gorda”.

Los comentarios de Trump coinciden con la reorientación de los esfuerzos de la Casa Blanca hacia la elección de 2020. El gobierno de Trump no ha dado planes específicos en temas como el sistema de salud, un tema decisivo para los votantes, pero la cuestión de la migración de personas indocumentadas siempre ha sido uno importante para los simpatizantes de Trump.

No queda claro qué partes de la frontera decidiría cerrar Trump si no queda satisfecho con las acciones del gobierno mexicano para atender el flujo migratorio.

Funcionarios de la Casa Blanca comentaron esta semana que la situación es insostenible: Kevin McAleenan, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), dijo en una conferencia de prensa en El Paso, Texas, que el influjo de migrantes estaba en el “punto de quiebre”.

En febrero hubo record mensual de cruces fronterizos, en comparación a los últimos once años y señal de que las políticas de mano dura de la administración de Trump no han disminuido el flujo de personas que buscan ingresar a Estados Unidos. A principios de la semana, las instalaciones de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos estaban por encima de su capacidad, por cerca de 3,000 personas, en la frontera sur, según un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

La agencia tiene capacidad para albergar y procesar a cerca de 9,000 personas, pero hasta el martes había más de 12,000 migrantes bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza en la frontera de EE.UU. con México.Los mayores problemas de hacinamiento se encuentran en la región de El Paso, donde la Patrulla Fronteriza no tiene las instalaciones para manejar la cantidad de migrantes que llegan a la frontera. En el sector, que cubre todo el estado de Nuevo México y los dos condados más occidentales de Texas, las instalaciones están 400% por encima de su capacidad.

A principios de este mes el Centro de Procesamiento Central de la Patrulla Fronteriza en McAllen, Texas, estaba casi 50% por encima de su capacidad. La bodega remodelada para esta función, ubicada en el Valle del Río Grande, una de las instalaciones de procesamiento de migrantes más grandes del país, se diseñó a raíz de la crisis de menores no acompañados de 2014 para albergar a 1,500 personas. No hace más de 15 días, esas instalaciones estaban atestadas de 2,200 migrantes detenidos en la frontera. Eso es casi el doble del número de personas que estuvieron allí el verano pasado.

Kevin McAleenan, comisionado del Servicio Aduanas y Protección de Fronteras de EE.UU (CBP, por sus siglas en inglés), tenía previsto declarar en el Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes sobre el presupuesto de su agencia este miércoles, pero, en lugar de eso, realizará una conferencia de prensa en El Paso.

A principios de este mes, McAleenan dijo que Estados Unidos enfrenta una crisis humanitaria y de seguridad en la frontera, y dijo que su “sistema está muy por encima de su capacidad y sigue en el punto crítico”.

En ese momento, los funcionarios de CBP dijeron que más de 76,000 personas fueron detenidas cruzando ilegalmente o declaradas inadmisibles en febrero, el mayor número de “enfrentamientos” de cualquier febrero de los últimos 12 años. Ese número incluye a más de 40,000 miembros de familia y más de 7,000 niños no acompañados. El número de migrantes que llegan a la frontera ha aumentado desde que el comisionado hizo esas observaciones, de acuerdo con los datos del DHS.

La semana pasada, la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande de Texas comenzó a liberar a las personas directamente de su custodia con un aviso para comparecer ante el tribunal, algo que no se había hecho desde 1998, según un funcionario del DHS. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas también ha estado liberando a las familias migrantes de su custodia por problemas de capacidad y falta de autoridad para retener a las personas por un período prolongado de tiempo.

Hace meses que el lenguaraz Donald Trump, inquilino de la Casa Blanca en los Estados Unidos de América, amenaza con cerrar la frontera con México. Las advertencias en contra arrecian. Las pérdidas económicas serían masivas.

En noviembre del pasado año, vimos un adelanto: cerca de 650 empresas del lado estadounidense del cruce fronterizo entre San Diego y Tijuana perdieron, según cifras de la Cámara de Comercio local, un total de casi cinco millones dólares en un día. Poco antes, los oficiales de seguridad estadounidenses habían lanzado gases lacrimógenos contra los centroamericanos que intentaban romper la cerca entre México y Estados Unidos. La frontera permaneció cerrada durante varias horas.

Las pérdidas económicas fueron causadas por el cierre de un solo paso fronterizo, en un solo día. En total, la frontera entre México y Estados Unidos tiene más de 3,100 kilómetros de largo y cuenta con 48 pasos fronterizos, entre la costa del Pacífico y el Golfo de México.

Donald Trump quiere cerrar todos estos cruces. Ha amenazado con esto varias veces. Pero ha dicho que podría suceder en cualquier momento.

En esencia, Donald Trump, está preocupado por la migración desde Centroamérica. «Nuestras instalaciones de recepción están copadas y no aceptaremos más ilegales, por lo que el siguiente paso es cerrar la frontera», tuiteó no hace mucho.

El número de arrestos en la frontera entre Estados Unidos y México ha aumentado en los últimos meses. En enero fueron 58,000 personas. Un mes después, la cifra aumentó a 76,000 y al final de abril, podría ser aún más alto. Pero, mientras la Casa Blanca practica su escalada verbal, los alcaldes de las ciudades fronterizas están horrorizados. Dee Margo, el alcalde republicano de la ciudad fronteriza de El Paso, por ejemplo, ha dicho que tiembla de solo pensar en el cierre: «Sería extremadamente perjudicial para nuestra economía».

Según el argumento de Trump, un cierre de la frontera tendría un efecto positivo en el déficit comercial de Estados Unidos, porque el país exporta significativamente menos bienes a México de los que importa de allí. Trump ya ha acusado repetidamente a países que exportan más bienes a Estados Unidos de los que importan, de ser culpables del déficit comercial estadounidense.

Pero la cuenta no es tan simple. Según cifras oficiales del propio Gobierno estadounidense, México, como tercer socio comercial, es también extremadamente importante para Estados Unidos. El año pasado, ambos países intercambiaron bienes y servicios por valor de unos 612 mil millones de dólares. Esto es: casi 1,700 millones de dólares por día.

Después de China, México es el segundo consumidor más importante de productos estadounidenses. Lo que Trump planea ahora es «absurdo», dicen especialistas en el vecino país del norte; economistas de allá y de acá coinciden en que, «Cerrar la frontera sur sería una catástrofe».

Los precios de las frutas y verduras podrían subir repentinamente en Estados Unidos. Más del 80 por ciento de los tomates que se venden en Estados Unidos provienen de México. Lo mismo pasa con los aguacates, tan populares en Estados Unidos.

Sin embargo, el golpe más fuerte podría ser para los fabricantes de automóviles, pues muchas piezas se fabrican en México y luego se procesan en EU. Y como las cadenas de suministro están estrechamente coordinadas, las línea de producción podrían quedar detenidas tras un cierre de frontera.

Tampoco llegarían al otro lado los muchos viajeros que trabajan en Estados Unidos. Las regiones fronterizas están estrechamente entrelazadas en muchos sentidos. El paso entre San Diego y Tijuana contabiliza un promedio de 90,000 pasajeros transfronterizos por día. De ellos, 70,000 viajan en el coche; el resto, a pie. A El Paso, llegan cada día 23,000 habitantes de Ciudad Juárez, a trabajar. 

Hay un solo punto, en el que el plan de Donald Trump podría tener un efecto positivo temporal: los grandes cárteles de la droga tienen aviones y una red de túneles; sin embargo, la mayoría de las drogas pasan de contrabando a través de los puestos fronterizos.

Una y otra vez, las autoridades confiscan grandes cantidades de drogas en camiones o automóviles.

Sin embargo, sería ingenuo suponer que un cierre de la frontera podría cambiar cualquier cosa en el poder de los cárteles. Porque los miles de millones del negocio de las drogas les permiten a los cárteles moverse rápidamente por rutas alternativas.

Ahora bien, ¿podría Trump, en efecto, limitar con éxito la migración? En el pasado, se ha demostrado que reforzar la frontera lleva a los migrantes a usar también otras rutas con la ayuda de traficantes de personas.

Estados Unidos es el mayor socio comercial agrícola de nuestro país: compra 78% de las exportaciones mexicanas y suministra 69% de las importaciones, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Un cierre de la frontera también afectaría a los granjeros estadounidenses de maíz, soya y productos lácteos, si no pueden enviar sus productos a México.

Los fabricantes mexicanos también están altamente integrados en las cadenas de suministro de Estados Unidos y el cierre podría interrumpir el negocio para una variedad de empresas estadounidenses. Las categorías de importación más importantes de México son automóviles y camiones, maquinaria, instrumentos médicos y combustibles fósiles.

Un economista predijo esta semana que toda la industria automotriz del vecino país del norte, se cerraría en una semana si Trump cierra la frontera, porque cada planta automotriz de Estados Unidos depende de las piezas fabricadas en México.

Trump amenazó con cerrar la frontera esta semana en medio de una creciente crisis de solicitantes de asilo e inmigrantes indocumentados.

Además, si Trump realmente cierra la frontera, contrariando las opiniones de muchos expertos, eso también afectará a la economía mexicana. Y «cualquier cosa que conduzca a una mayor pobreza en México también aumentará la presión migratoria». Así que el tiro de Trump podría salirle por la culata.

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