LOS FUEGOS DE MACRON

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El sorpresivo incendio de la emblemática  catedral de Notre Dame en París, Francia, dejó atónitos a propios y a extraños, máxime porque en las calles, cada fin de semana seigue aun ardiendo el fuego de las demandas de los llamados “Chalecos Amarillos”. Estaba por terminar la última misa del lunes santo cuando sonó la primera alarma. Eran pasadas las dieciocho veinte horas en la capital parisina, veinticinco minutos antes de la hora programada para cerrar las puertas de madera a los visitantes. Turistas, fieles y el personal fueron evacuados del sitio y alguien subió a revisar la parte más vulnerable de la estructura: el ático, un entramado de vigas de madera apodado el Bosque, pero no vio ninguna flama, según el fiscal galo Rémy Heitz.

Doce minutos después sonó otra alarma. Apenas habían transcurrido veintitrés minutos, pero cuando alguien regresó a revisar el ático quedó claro que el problema era enorme: ya estaba en llamas. En poco tiempo buena parte del techo y la Aguja o capitel fueron engullidos por las flamas, atizadas por el viento.

Exactamente cómo fue que empezó el incendio es lo que las autoridades francesas ya están investigando; hasta ahora consideran que lo sucedido fue un accidente.

Aún falta mucho por determinar. Pero lo que ya está quedando claro es que Notre Dame, pese a ser irremplazable en la herencia cultural francesa, no tenía las salvaguardias fundamentales contra incendios que son requeridas en muchos edificios modernos y que ya han sido añadidas a otras catedrales antiguas en Europa.

Los investigadores de la policía de París creen que un corto circuito habría sido la causa más probable del incendio en la catedral de Notre Dame, que estaba en proceso de remodelación y restauración en algunas de sus áreas, informó a finales de esta semana un funcionario policial francés, mientras el país celebraba una jornada de homenaje a los bomberos que salvaron el inmueble reconocido a nivel mundial.

Horas antes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, presidió una ceremonia en el palacio del Elíseo para agradecer a los cientos de bomberos que lucharon durante nueve horas contra el incendio que comenzó la tarde del lunes. Las autoridades dijeron que Notre Dame, que data del siglo XII, estuvo en riesgo de calcinarse hasta los cimientos antes de que los equipos de emergencia evitaran que el fuego se extendiera a los campanarios.Los bomberos también rescataron muchas de las importantes reliquias y obras de arte en el interior de la catedral.

Mientras se desarrollaba la ceremonia, los investigadores seguían investigando qué provocó el incendio. La enorme catedral, incluida la aguja que fue consumida por las llamas y colapsó, estaba en las fases iniciales de una larga restauración.Hasta el momento, los investigadores creen que el incendio fue accidental e interrogan a empleados y trabajadores de la catedral sobre las renovaciones. Para el jueves, unas 40 personas habían sido interrogadas, según la fiscalía de París.

Expertos coinciden en que el edificio habría ardido hasta los cimientos en un “colapso de reacción en cadena” si los bomberos no hubieran actuado tan rápido como lo hicieron para combatir las llamas en todo el edificio.

Macron quiere reconstruir la catedral en cinco años, a tiempo para los Juegos Olímpicos de Verano que acogerá París en 2024, pero los expertos han puesto en duda que el plazo sea realista, dada la enormidad del trabajo por hacer. Uno de ellos informó que la reconstrucción podría tomar fácilmente unos 15 años. Al momento, se han ofrecido casi 1,000 millones de dólares para la restauración del templo.

Las campanas de las catedrales de toda Francia sonaron el miércoles en un homenaje a Notre Dame y a los bomberos.Los investigadores de la Policía francesa creen que el incendio comenzó justo debajo de la aguja del tejado, la primera parte del templo que sucumbió a las llamas, y están analizando los montacargas de las obras de reparación como posible origen del fuego.

Los investigadores han llegado a esta conclusión, en modo alguno definitiva, tras examinar los numerosos vídeos de los testigos, así como fotografías de los vecinos y transeúntes. De acuerdo con la información, como ya se apuntó, las llamas podrían haber comenzado debajo de la base de la aguja para acabar subiendo por la estructura, que prendió rápidamente. La caída de la aguja acabó acelerando el incendio.

Dos guardias de seguridad de la catedral explicaron a la Policía durante los primeros interrogatorios que solo se dieron cuenta del incendio cuando las llamas alcanzaban los tres metros de altura. La primera alarma había saltado media hora antes pero los guardias que visitaron la zona indicada por la alerta no vieron nada fuera de lo normal. Ambos descubrieron el incendio en una zona cercana, pero fuera del radio de acción de la sirena.

De las cuatro compañías contratadas para realizar renovaciones en Notre Dame, sólo dos empresas, la firma de andamios Europe Echafaudage y la conservacionista de arte Socra, tenían trabajos en curso allí en el momento del incendio. Ninguna de las compañías tenía trabajadores en el lugar cuando se desató el incendio.

Mientras, las autoridades están colocando una gran lona en la parte superior de Notre Dame a modo de paraguas y proteja la bóveda -la parte más afectada- de la acción de la lluvia y otras inclemencias. 

Las lluvias que se prevé que caigan la próxima semana en París podrían causar mayores desperfectos en la catedral, gravemente afectada por el incendio registrado el 15 de abril que, entre otros daños, provocó el derrumbe de la aguja y dejó completamente calcinado el techo de madera de la bóveda de la nave central y el crucero.Antes del incendio se estaban realizando trabajos de restauración y buena parte del edificio tenía andamiaje, que aún estaban levantando. Julien Le Bras, el director ejecutivo de la empresa Le Bras Frères, encargada de los andamios, les comentó a reporteros en el sitio que había doce empleados trabajando ahí, pero que no estaban presentes cuando empezó el incendio.

Los expertos indican que la remodelación, que frecuentemente involucra herramientas eléctricas y químicos comburentes, representa un peligro constante de fuego, al igual que el cableado eléctrico.

El proyecto de restauración se había enfocado en reforzar el capitel y en reparar parte de las vigas del ático, según Olivier de Chalus, ingeniero de construcción y guía voluntario de la catedral. Describió la estructura debajo del techo como “la joya de la catedral, la verdadera obra de arte que no era accesible para muchos”. VOLANTIN

La catedral de Notre Dame quedó envuelta en llamas hace una semana. La aguja en la cima de la icónica catedral se derrumbó en medio de un devastador incendio en la catedral de París. Pero la fachada y las torres principales siguen en pie. El incendio lo controlaron en la madrugada del martes pasado. Un bombero resultó herido. Las imágenes mostraron llamas y densas columnas de humo que se alzaban alrededor de la aguja, que está rodeada de andamios. En medio del fuego, la aguja en llamas se inclinó hacia un lado y luego se desplomó sobre el techo en llamas.

El fuego se extendió rápidamente y se apoderó de la catedral cuando los espectadores se apresuraron a ver la destrucción, incluso a pesar de que el hollín y la ceniza caen sobre ellos.

Los bomberos sobre las grúas rociaron agua sobre la iglesia en un intento por calmar las llamas, y el olor a humo emanaba en el aire. El Ministerio del Interior francés dijo que centenas de bomberos habían sido movilizados para enfrentar el incendio.

La catedral tiene más de 850 años. La catedral, famosa por ser el escenario de la novela “Nuestra Señora de París” de Victor Hugo, se remonta al siglo 12 y atrae a millones de turistas cada año.

Afortunadamente, la estructura de la icónica catedral de Notre Dame de París, que este lunes 15 de abril se vio afectada por un devastador incendio.

En su momento, los bomberos habían expresado sus dudas sobre la posibilidad de sofocar o detener el devastador incendio registrado por la tarde. “No estamos seguros de poder detener la propagación del fuego hacia el campanario del norte, y pueden imaginar el daño si se derrumba”, afirmó un portavoz.

Por la noche, los bomberos, que se concentraron en evitar el derrumbe la torre norte de la catedral, indicaron que el fuego había bajado su intensidad, y aunque persisten focos en la catedral parisina, la estructura fue declarada a salvo.

El comandante de bomberos de París, el general Jean-Claude Gallet, aseguró que las obras más valiosas de la catedral estaban protegidas, y que el fuego afectó dos tercios del techo de Notre Dame. Un gran logro de cientos de bomberos fue impedir que las llamas se extendieran al campanario de la torre norte, dijo Gallet.

En tanto, el secretario de Estado del Interior francés, Laurent Nuñez, había expresado su escepticismo, a pesar de la movilización de los cientos de bomberos con decenas dee  mangueras, al igual que el ministro del Interior de Francia, Christophe Castaner, quien también dijo que “no era seguro” que se pudiera salvar la catedral.

Las labores se complicaban por la dificultad de utilizar aviones cargados con toneladas de agua para bañar el monumento, pues según expertos, el edificio podría hundirse y la estructura derrumbarse, ya que la roca absorbería demasiada humedad y aumentaría su peso. 

Así pues, una vez contenido el inclemente incendio, lejos de aplacar su ira, la tragedia en la Catedral de Notre Dame elevó la furia del movimiento francés de los “chalecos amarillos”, que durante el fin de semana generaron varios incendios durante una marcha por la capital francesa para repudiar a un gobierno que, según ellos, le da mayor prioridad a la reconstrucción del templo que a la situación de los pobres.

“Gracias por acordarse de Notre Dame, pero no se olviden de Los Miserables”, se leía en una irónica pancarta que recordaba una de las más célebres obras de Victor Hugo.

Según las cifras del Ministerio del Interior, la movilización reunió a unas 28,000 personas en toda Francia, incluidas 9000 en París, en la edición número 23 del movimiento contra la inequidad social y el liderazgo del presidente Emmanuel Macron.

En la capital, la policía disparó cañones de agua y roció gas lacrimógeno para tratar de controlar a los manifestantes radicales que destruyeron lo que encontraban a su paso, al margen de otros que marcharon en forma pacífica.

Aunque la mayoría de los manifestantes, como el resto de los franceses, están conmovidos por el incendio de la catedral, muchos están furiosos por la rapidez con que los magnates del país reunieron donaciones por casi 1000 millones de dólares, mientras sus demandas sociales siguen sin respuesta y ellos deben recurrir a tareas mal pagas para sobrevivir, según denuncian.

Varios manifestantes enmascarados lanzaron adoquines y bengalas contra la policía antidisturbios, que intentaba contener a la multitud. Un auto, varias motos y múltiples barricadas ardieron  en las calles del este de la capital francesa.

Los violentos manifestantes también saquearon diversos negocios.

Los bomberos de París apagaron múltiples incendios pequeños alrededor de la Plaza de la República. Los gases lacrimógenos, mezclados con humo negro, generaron complicaciones para respirar en la zona.

La jefatura de policía de París dijo que las autoridades detuvieron a más de 200 personas en las primeras horas de la tarde y que hicieron inspecciones aleatorias a más de 20,000 personas que trataban de entrar en la capital para participar en las protestas.

Macron tiene previsto anunciar el próximo jueves las nuevas medidas adoptadas por el gobierno para responder a las demandas de los “chalecos amarillos”. Luego de haber anulado el lunes pasado el discurso por el incendio en Notre Dame, lo hará en una conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo. 

Aunque el ambiente en el este de la capital francesa era tenso, en general las acciones de este fin de semana con los chalecos amarillos fueron pacíficas.

Muchos manifestantes se sienten frustrados porque la campaña internacional para ayudar a Notre Dame ha eclipsado el movimiento de cinco meses de antigüedad contra la desigualdad de la riqueza.

La demanda en esta ocasión, fue clara: muchos manifestantes están profundamente entristecidos por el incendio sufrido por el monumento nacional, pero muchos están furiosos por las donaciones de mil millones de dólares para Notre Dame hechas por magnates mientras sus demandas sociales siguen sin respuesta y ellos pasan trabajos para sobrevivir. Así que lo que Macron pueda declarar en los siguientes días en torno tanto a la reconstrucción de Notre Dame, como a los manifestantes conocidos como “Chalecos Amarillos”, será vital en los grandes frentes que arden a la par y que socialmente enfrenta el Presidente Francés.

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