ALFARO NO APRENDE DE LAS LECCIONES

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Lección no aprendida, lección repetida”, reza una conocida frase de la sabiduría popular, que embona a la perfección en lo que le ocurre al Gobernador Enrique Alfaro Ramírez, quien una y otra vez vuelve a caer en los mismos errores sin claramente aprender las lecciones. Y me refiero concretamente a los suicidios políticos que ha enfrentado por lo menos en tres ocasiones en que siendo gobernante ha decidido ausentarse de la entidad acarreando con ello fuertes críticas ya sea por la opacidad con la que se conduce o la irresponsabilidad en que incurre.

El asunto no es si está bien o mal que se realicen viajes oficiales con posibles buenos objetivos y presumibles adecuados logros ni tampoco el tema es si resulta correcto y oportuno o no que el mandatario quiera buscar “equilibrios” con la familia, el asunto tiene que ver con la falta de transparencia para comunicarlo, sin soslayar que los momentos que elige para ello resultan ser los menos propicios.

En apenas cuatro meses de administración, el Gobernador ha tenido dos cuestionables ausencias de la entidad que se han convertido en pesadillas para su Gobierno; aquel polémico pasaje lúdico suscitado dentro de la gira que realizó con varios funcionarios de su gabinete y legisladores locales de Jalisco por ciudades de California en el vecino país del norte en medio del grave problema de inseguridad que vive la entidad, pero que resultó ser pecata minuta en cuanto a lo que le esperaba, tras ser visto en televisión sentado en la mejor zona del Staples Center, durante un partido del equipo de basquetbol Lakers de Los Ángeles (el área identificada como sección 101, en la primera fila (A) justo la más relevante situada en la zona de cancha atrás de la banca donde se ubican los jugadores del equipo local, un espacio privilegiado y bastante costoso además de complicado de adquirir y que es utilizado por personalidades del ámbito empresarial y artístico de mayor connotación internacional, donde los boletos alcanzan hasta los 14 mil dólares.

En ese momento nos preguntamos cuánto habría pagado por ubicarse en ese sitio, pero en una inocente declaración la diputada Mirza Flores aseguró que un empresario tequilero les habría regalado los boletos y entonces lo que se veía mal siguió peor, pues el empresario, que después se conoció era Guillermo Romo Romero, resultó ser quien había ganado una licitación multimillonaria (6 mil 700 millones de pesos) otorgada por el Gobierno de Jalisco, desencadenado una serie de presuntas ilegalidades que ya han dado paso a la presentación de tres denuncias sobre dicha adjudicación.

De poco le sirvió a la diputada intentar cambiar su dicho aduciendo que se trató de una broma y a Alfaro mostrar su ticket de ingreso al juego que aseguró haber pagado de su bolsillo.

El segundo traspié para el titular del Poder Ejecutivo se dio la semana pasada en torno a los devastadores incendios suscitados en el Bosque de La Primavera.

El viernes 12 abril, mientras miles de personas se organizaban a través de las redes sociales para ayudar de alguna manera a los brigadistas a combatir el incendio ofreciendo el agua de las albercas de sus cotos o casas ubicadas en la parte alta aledaña al bosque y otros huían de sus viviendas ante la cercanía del fuego dejando a merced sus patrimonios, el Gobernador, -que no es descabellado pensar ya no se encontraba en la cuidad para hacer acto de presencia en el lugar-, apenas si pudo escribir un texto en sus redes sociales para intentar cubrir su ausencia.

“Los equilibrios son importantes en la vida. Hoy me toca estar con mis hijas. Semana Santa y Pascua son días de mucho trabajo y estaré concentrado en ello, por eso estaré este fin de semana fuera con mi familia. El martes de regreso a seguir la chamba”, fue el mensaje que subió el Ejecutivo estatal a twitter, Facebook e Instagram en punto de las 15:00 horas del viernes, provocando el enojo y amplias críticas hacia su persona por lo que consideraron una irresponsabilidad de su parte al abandonar al estado literalmente en llamas.

Este par de episodios traen a la memoria aquel otro desafortunado viaje, cuando siendo presidente municipal de Tlajomulco, Alfaro Ramírez se trasladó a Cuba con un grupo de amigos para, presuntamente, invitar al canta autor Silvio Rodríguez a tener una presentación en el municipio que gobernaba, y el cual por cierto nunca se dio.

En esa ocasión, siendo 26 de marzo de 2011, Enrique Alfaro viajó en un Lear Jet 25 con el entonces responsable del Instituto Electoral de Participación Ciudadana, Tomás Figueroa Padilla, el consejero electoral Víctor Hugo Bernal y su hermano Omar Bernal, director administrativo de Tlajomulco. Los acompañó Salvador Zamora, director municipal de Ecología, así como el director del Instituto de Cultura y Deporte, Willy Saavedra, y su hermano, el pintor Waldo Saavedra.

Alfaro subió el 28 de marzo a sus cuentas una foto en la que departía con Rodríguez en un restaurante de La Habana, y la imagen hizo arder las redes sociales.

Días después, el diario Mural, publicó en su portada que Alfaro voló sin permiso del cabildo siendo que debió pedir autorización a los regidores, porque su ausencia sobrepasaba las 72 horas.

Además, sus enemigos políticos adujeron que el viaje implicaba tráfico de influencias y conflicto de intereses, dado que pretendía ser Gobernador en 2012 pero en tanto paseaba con quienes serían árbitro y protagonistas de la contienda electoral.

Una vez más, Alfaro respondió ante la prensa que pagó el viaje con su propio dinero, y que no implicaba dilemas éticos porque era amigo de Figueroa y Bernal desde la preparatoria. Según él, su ausencia no pasó de 72 horas y por eso no solicitó permiso, aunque más tarde se comprobó que no fue así.

El 7 de abril, el diario Público difundió que fue Antonio Fonseca Vaca, socio de la empresa de software CGI Consulting, quien le prestó el jet a Alfaro y compañía, pero que en los registros oficiales la matrícula XB-MBW aparece como propiedad de Elida Gabriela Rodríguez Beltrán.

Pero el caso dio otro giro. Mural publicó el 13 de abril que pilotó el Lear Jet Francisco Jaime Madrid Sánchez (licencia 200110328), quien en 2002 fue sentenciado por delitos contra la salud y purgó una condena por ello.

El tema es que ni antes ni ahora, Enrique Alfaro ha dimensionado los impactos de sus ausencias, ha soslayado el tema mediático, ha sido víctima de sus propios yerros y en ello ha llevado la penitencia de ser objeto de severas críticas y escarnio de sus detractores.

Sin embargo, es lo deseable que ahora sí, estos pasajes, estas desagradables y polémicas experiencias le hayan dejado un aprendizaje para que, finalmente, la vida no le tenga que repetir la lección.

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