De fifí a periodiquito…

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Enrique Alfaro y Andrés Manuel López Obrador inauguraron a su modo muy particular una relación con los medios de comunicación que, ahí sí para que vean, denota una transformación y refundación en cuanto al derecho de réplica, tan importante como la libre expresión de las ideas.

¿Tienen derecho Alfaro y el Peje a retobar cuando se da a conocer información sobre la que ellos no habían ofrecido luz pública? Por supuesto que lo tienen, con independencia de la legitimidad de su réplica o de su curriculum político personal, de si lo que digan les será creído o no pues.

El presidente tiene todo el derecho de calificar de medios fifí a quienes por sus frutos los conoceréis. No entiendo el alboroto. A mí me encanta que me identifiquen como reportero ligado a las izquierdas, me da orgullo aunque para algunos santones del periodismo el declarar esa tendencia sea ir contra la deontología de la profesión. Nada más falso, en periodismo todos enseñamos los calzones siempre, somos sujetos no objetos.

Los valores del periodismo no están en las simpatías políticas, en las creencias personales. Están en el producto, en que se hayan atendido las bases teóricas y prácticas de obtener la noticia novedosa, oculta, documentarla con todo rigor, cruzar fuentes informativas, escribir con técnicas narrativas que atiendan las nuevas tecnologías. En hacer una pieza que por su propia composición sea irrebatible, por más tendenciosa que sea la hipótesis de la que se partió y que, tras ser comprobada, hace irrelevante la motivación original.

Claro que el valor ético propio de la información que se presenta a las audiencias tiene un peso por sí mismo.

No es lo mismo demostrar que en efecto los judíos son la raza que acumula más bienes en el mundo, a tratar de justificar que por ello merecen ser extinguidos de la faz del planeta.

Es por ello que la réplica lopezobradorista contra la prensa fifí obtiene validez al señalar un hecho real. La prensa fifí existe, su relación y hasta pertenencia con los grupos económicos dominantes y favorecidos por los gobiernos anteriores existe, sus motivaciones periodísticas entonces seguramente están impregnadas por ese factor de origen y ya cada medio responderá por la validez y lo irrebatible periodísticamente de la información presentada.

En Jalisco también existe la prensa fifí, en demasía diría yo. Pero hay también islas donde domina el buen periodismo, donde la motivación nace no de “atacar” al poder per se, sino de ofrecer a las audiencias luz hacia los asuntos de interés público, esa razón de ser que distingue a un medio contra otro y que más valdría a cualquier magnate de la industria periodística valorar en su justa dimensión si es que intenta continuar en el juego.

El reciente trabajo de mi admirada amiga Sonia Serrano para el diario NTR tiene una solidez de búnker. Su trayectoria personal y el trabajo que ese periódico ha desarrollado desde su nacimiento hace pocos años, avalan además el origen de la hipótesis que comprobaron. No sólo la noticia como tal sino el seguimiento que le han dado, ha sido impecable.

¿Pero brindar al público una pieza periodística de tal envergadura obliga al señalado a quedarse callado y sin réplica? Por supuesto que no, sería absurdo pensar que si te tiran balazos a los pies no bailes para esquivarlos.

El problema viene cuando tu réplica es grotesca, con calificativos que cambian de un día a otro y van desde “mentirosos” hasta “periodiquitos”, cuando con semblante descompuesto encargas a tu contralora carnala que te investigue para obtener resultados que ya todos anticipamos, cuando en vez de argumentos para demostrar lo contrario prefieres la descalificación como tu escudo cotidiano, cuando haces señalamientos directísimos en un país que ocupa los primeros lugares mundiales en asesinatos de periodistas.

Más grotesca aún cuando Alfaro como señalado tiene un expediente de saltimbanqui partidista, de creador de adversarios según la temporada electoral y que luego se vuelven aliados, de hombre imperativo que gusta del lujo y los viajes, que gobierna a base de endeudar al ciudadano y realiza proyectos en los que -salvo presión- rara vez toma en cuenta a la sociedad civil.

Yo quiero ver cómo la contralora que tanto alaban algunos por su probidad podrá justificar el conflicto de interés tan claro y evidenciado que hay en la jugosísima licitación de renta de maquinaria, porque hasta ahora el caso pinta como uno de los más escandalosos de corrupción en la historia reciente de Jalisco. 

Lo mismo digo para el sistema estatal anticorrupción, que hasta ahora sólo ha demostrado ser una palanca más de la maquinaria gobernante.

Y quiero ver también que Alfaro promueva su cacareada política de renovación de mandato, que se ponga de pechito frente a la ciudadanía como tanto presumía, que otorgue el derecho de réplica a la sociedad que lo eligió, en vez de verlo apuntando con su dedo flamígero a periodistas serios, a información robusta, descalificando a todo lo que no sea “su proyecto”.

PARTIDIARIO

Desaparecidos.- 18 de cada 100 desaparecidos en el país son en Jalisco; entre enero y el 8 de marzo según números del propio gobierno estatal, se abrieron 516 nuevas carpetas de investigación, a un ritmo promedio diario de 7.7 desapariciones, contra la media del año pasado que fue de 4.8 reportes al día. Es decir, de continuar esta tendencia durante 2019 se llegaría a 2 mil 810 personas desaparecidas, contra el año pasado que impuso récord con mil 766 personas cuyo paradero aún se desconoce. Con mucho y entre tantos más, este es el problema más apremiante del estado y, pese a lo que se diga, invierta o anuncie, no se ve una respuesta acorde a la magnitud del desafío…

Y ya con esta.- La “nueva” UdeG con Ricardo Villanueva como rector debe acercar el discurso con los hechos. Cuando tomó posesión hace una semana, prometió “cero tolerancia” contra el acoso en la UdeG, pero mientras daba su discurso, a las afueras de la sede del acto estudiantes de Sociología se manifestaron pidiendo la presencia de Villanueva -lo que nunca ocurrió- para entregarle un pliego petitorio y exigir el despido del coordinador de seguridad universitaria, Montealberti Serrano Cervantes, ante lo que consideran acoso y exceso de fuerza de los guardias privados de seguridad contra alumnos. Los aproximadamente 50 estudiantes ingresaron a la fuerza a la explanada del Centro Cultural Universitario y aunque no lograron entrar al Conjunto de Artes Escénicas, sede del acto, se confrontaron con los guardias, quienes resguardaron la entrada y soportaron gritos, increpaciones y hasta el uso de aerosoles de pintura con que los estudiantes escribieron mensajes de repudio, algo que no habría sucedido si el joven y flamante rector hubiera salido efectivamente a calmar los ánimos y escuchar los reclamos, antes de preferir retirarse a solo-él-sabe-donde a festejar su coronación como delfín del padillismo…  

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