Hablándoles de agua al oído

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Resolver el problema de abasto de agua para la Zona Metropolitana se ha convertido en uno de los puntos abordados en las últimas cinco administraciones estatales, y la actual no es la excepción. El problema es que todos han apuntado hacia lo mismo: la infraestructura hidráulica con costos millonarios, pero sobre todo planeada desde un escritorio, sustentada en intereses extraños y sin tomar en cuenta el daño que se causa a comunidades, a zonas productivas y al medio ambiente. Tampoco existe una visión integral  para atender el tema.

En su participación en un foro en el Iteso, el gobernador Enrique Alfaro, como hicieron sus antecesores, habló de su política en materia de agua refiriéndose otra vez a la infraestructura. Es decir las presas El Purgatorio y Zapotillo y el acuaférico. En los señalamientos del gobernador no hubo precisiones sobre qué habría diferente en cada uno de estos proyectos para, ahora sí, hacerlos viables.

El acuaférico podría ser el proyecto que menos dificultades enfrente. Se supone que no significa una mayor extracción de agua del lago de Chapala, ya que su función sería convertirse en una alternativa de distribución del mismo líquido al que ya tiene derecho la zona metropolitana. Sin embargo, cada vez que se ha intentado retomar este proyecto han surgido las protestas por la desconfianza ante la posibilidad de un mayor impacto en el lago.

En el caso de la presa el Zapotillo el gobernador ha señalado que se buscaría retomar el proyecto con una cortina a 80 metros de altura y con agua exclusivamente para Jalisco. Pero una cortina a 80 metros también significaría inundar al menos a dos poblados, Acasico y Palmarejo; únicamente se salvaría Temacapulín.

Lo anterior, sin contar que la presa está detenida, no por voluntad de las autoridades, sino por la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que paró en 80 metros la cortina, y tres suspensiones en juicios de amparo promovidos por habitantes de la zona.

Además, Guanajuato no ha mostrado ni la más mínima intención de retirarse

Sigue reclamando su derecho al agua, a pesar que recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación admitió la controversia constitucional sobre la entrega de derechos de vía para la construcción del acueducto que iría de la presa a esa entidad. El tema va para largo.

Y está la presa El Purgatorio, con su pasado en Arcediano y sus malos manejos, desvío de recursos y años de obras que no terminan. La presa derivadora fue la alternativa que se decidió tras el fracaso de Arcediano. Es el proyecto directo de abasto, para el que se contrató deuda por casi dos mil millones de pesos que ya se gastaron en otros asuntos.

En resumen, la falta de imaginación prevalece y quienes han hecho de la infraestructura hidráulica una vía para obtener millonarios dividendos, sin importar el color del partido en el gobierno, siguen ahí, hablando al oído de las autoridades.

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