Alfaro y sus aliados del viejo PRI

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No deja de ser contradictorio, hasta chocante, que el gobernador que está proponiendo una refundación de las relaciones políticas del estado, en lugar de cambios de fondo, recupere prácticas y actores que fueron pilares de viejo régimen político.

Así lo parecen dos actos recientes del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez: su asistencia a una reunión con la Confederación Nacional Campesina (CNC) o Liga de Comunidades Agrarias, que fue uno de los tres pilares que dieron sustento y permanencia al viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI). El otro episodio que abona a la reconstrucción más que a la refundación de un régimen político, fue su asistencia al XI Encuentro de la Unidad Obrero Empresarial 2019 convocado por la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), organización perteneciente al sector obrero, otro de los puntales del viejo PRI.

No fueron meras visitas de cortesía: esos actos en la agenda del gobernador Alfaro tuvieron un importante significado político. Por ejemplo, en la reunión con los cenecistas celebrada en su sede, que es a su vez la sede del viejo PRI, Alfaro dijo: “No voy a impulsar la creación de una nueva organización campesina, ese no es mi propósito;  voy a ayudar a la CNC a fortalecerse”, señaló el mandatario postulado por el partido Movimiento Ciudadano, el 12 de marzo.

En tanto, en el encuentro con la CROC el 22 de marzo, Alfaro jugó al papel que jugaban los gobernadores durante el largo periodo del autoritarismo priista: ser el fiel de la balanza entre los “factores de la producción”, entre obreros y empresarios que, por definición en una sociedad capitalista, son polos y clases antagónicas.

Tratando de recuperar las épocas de la supuesta “pax laboral” (supuesta, porque implicó siempre altas cuotas de represión sindical), el gobernador de Jalisco se animó a aventurar que el estado tendrá una estabilidad como en los viejos tiempos del charrismo sindical y autoritarismo priista.

Así lo dijo: “Ya lo primeros avisos de los riesgos que corre la nación con oportunistas y vividores que quieren hacer el tema sindical un negocio disfrazado de causa, hemos visto ya casos concretos en estados de la República que están padeciendo una circunstancia muy difícil por esta situación, que deben de servirnos a todos aquí en Jalisco para reflexionar sobre lo que se debe de hacer. Yo creo que más allá del debate nacional nuestro estado debe de ser un ejemplo nacional de cómo cerrar filas entre trabajadores y empresarios, y por supuesto gobierno, para que Jalisco tenga estabilidad y paz laboral con un cimiento sólido para seguir creciendo económicamente”, dijo.

Sin mencionarlo por su nombre, Alfaro se refería al poderoso movimiento obrero que nació en la industria maquiladora de Matamoros, Tamaulipas bajo las consignas de 20/32, es decir, 20 por ciento de aumento salarial y 32 mil pesos de bono para resarcir pérdida salarial.

En su discurso ante la CROC, Alfaro dijo que ese estado padece una situación muy difícil.

Le faltó decir para quién, porque claramente ha sido un movimiento extremadamente exitoso que ha conseguido sus demandas prácticamente en la mayoría de las empresas emplazadas a huelga. Hoy la clase obrera de Matamoros, tiene un mejor nivel de vida gracias justamente a su huelga y lucha sindical, no por concesiones de los patrones o del gobierno.

La paz laboral a la que alude Alfaro, es el control de los trabajadores que beneficiaba a los dueños del capital. Y apostar por este modelo de “pax laboral”  no implica para nada refundar las relaciones políticas en Jalisco, sino reproducir mecanismos y fórmulas que apuntalaron al viejo régimen.

Y de paso le está dando bocanadas de aire a organizaciones charras como la CNC y CROC que en una supuesta refundación de las relaciones políticas no deberían existir.

La verdadera refundación implicaría el respeto por las auténticas organizaciones de campesinos y obreros, no tuteladas por partidos o gobiernos, y que en forma autogestiva y democrática decidieran su organización, sus relaciones internas y sus formas de luchas antagónicas con quienes los oprimen y explotan. No hay nada semejante a esto en Jalisco. Más que refundación, tenemos reproducción del viejo sistema, aunque de naranja se pinte.

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