“PENALES MARCADOS POR CORRUPCIÓN”

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Un relato de quien ha trabajado como custodio por más de 24 años en la penitenciaria  de Santa Martha Acatitla y el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, aunado a la aseveración del Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del Gobierno Federal, Alfonso Durazo, quien ha aceptado que la mitad del crimen organizado se planea desde el interior de los penales del país debido a la corrupción en el sistema carcelario mexicano, han permitido ratificar  mi posicionamiento en cuanto a la urgencia de diseccionar a los presos en centros penitenciarios de acuerdo al nivel de peligrosidad y presunta capacidad de reinserción que manejan. 

Desde hace más de un año cuando me involucré como candidato a la gubernatura del estado de Jalisco he venido insistiendo en el tema; intenté visibilizarlo y quedó plasmado como cierto y de urgente atención; incluso en alguna oportunidad presenté  lo que era mi propuesta de Reinserción, Justicia y Derechos Humanos”, mientras urgía a las autoridades en turno del Estado a trasladar a reos de alta peligrosidad que se encuentran en diferentes cárceles de la entidad para concentrarlos en el reclusorio metropolitano de alta peligrosidad como lo establece la ley, además, me pronuncié por la construcción de un centro penitenciario para sentenciados de baja peligrosidad y la construcción del “Hospital Psiquiátrico Penitenciario”. Se lo pedí al anterior gobernador, Aristoteles Sandoval Díaz y presenté estudios y proyectos para llevarlo a cabo sin que las autoridades tomaran alguna acción al respecto.    

El tema es que no se pide nada extraordinario, al contrario es algo que está en la Constitución donde establece que los reos de delitos graves, de delincuencia organizada deben estar en un reclusorio de alta especialización, de alta seguridad, y actualmente están en reclusorios de Puerto Vallarta, de Ciudad Guzmán y el reclusorio preventivo aquí, cuando hay un reclusorio metropolitano de alta peligrosidad que está sub-utilizado y todos los reos de esta categoría que están en Guzmán, Vallarta y en el preventivo, deberían de pasarse de inmediato a este reclusorio metropolitano de alta seguridad. 

Se está incumpliendo con esta medida constitucional del artículo 18 de la Carta Magna, no entiendo por qué no lo hacen, no hay una causa para no hacerlo y sí hay un motivo de ilegalidad, además esto genera el hacinamiento que tenemos en los reclusorios y la mezcla de los tres niveles de reos; la ley obliga a que los reos de alta peligrosidad, los vinculados al crimen organizado o a delitos graves de delincuencia organizada deban estar recluidos en establecimientos carcelarios de acuerdo a su condición, separados de los internos que son reinsertables a la sociedad o de mediana o baja peligrosidad y más aún separados de los inimputables. 

En Jalisco se permite que las cárceles sean gobernadas por el famoso autogobierno, por los reos más importantes, con más poder económico y de fuerza y que desde ahí, los grupos, los capos, y las mafias armen, establezcan, proyecten y operen los asuntos que provocan desestabilización social por delincuencia.

“Lamentablemente los penales del país están marcados por la corrupción y esos altos índices de corrupción se traducen en que hoy, penosamente, 50 por ciento del crimen organizado se administre desde dentro de las instalaciones de los penales. Esto es un ejemplo del reto que tenemos enfrente”, reconoció el integrante del gabinete federal, tras aceptar que el gobierno no puede continuar ligado estructuralmente a la combinación entre corrupción e impunidad, porque a diferencia del pasado ahora existe voluntad política para erradicarlas. “Hay un trinomio inseparable: corrupción que deriva en impunidad e inevitablemente después viene la inseguridad”.

El señor Concepción, custodio en Santa Martha, aseguró que son los presos quienes verdaderamente tienen el control en los penales.

En entrevista con El Sol de México, calificó su trabajo de peligroso, pesado y que el miedo lo acompaña al salir de su centro de labores, pero eso incluye también a personal administrativo.

Aseguró que lo más terrible de ser custodio es no contar con el apoyo de los mandos en los reclusorios, aunque tengan la razón, “ellos, los mandos, siempre le dan la razón a los presos”. Con este panorama se le preguntó: ¿Quiénes son más presos, ustedes o los internos? Y respondió sin dudar: “De hecho somos nosotros, porque en un dormitorio existen muchos teléfonos celulares y en cambio a uno, como personal de custodia, no le dan permiso de meter su teléfono móvil por alguna necesidad o urgencia familiar, por órdenes de los mandos”.

Aceptó que una cárcel es el hotel más caro del mundo, porque los mandos exigen rentas para todo a ellos y a los presos. 

Contó que los presos jóvenes son los más difíciles de controlar, porque siempre quieren hacer lo que ellos digan, mientras que los internos viejos son más respetuosos con los celadores.

Entonces, recuerda cuando empezó a trabajar como celador de Santa Martha, en la década de los noventas, cuando la población penitenciaria era de cinco mil 700 presos aproximadamente a cargo de 140 custodios, entonces había más respeto, pero hoy los presos insultan a los carceleros, los sobajan y cuando se avisa a los mandos, nunca imponen medidas disciplinarias.

Según datos de los mismos custodios, actualmente uno de ellos tiene que cuidar de 600 a 800 internos, porque no hay personal suficiente y es que nada más en el Reclusorio Oriente hay ocho mil 600 presos, a pesar de que su capacidad es de tres mil personas.

De las drogas, no negó que circulen en las cárceles y que las visitas las meten. Al finalizar la entrevista y con todo lo que ha vivido Concepción rechazó que las cárceles sirvan para rehabilitar a los presos.

“Nuestras autoridades son hipócritas, porque nunca hay una rehabilitación para el interno” y, como ejemplo, mencionó que en el Reclusorio Oriente tienen internos a muchos criminales y secuestradores y se supone que es un reclusorio preventivo”.

El problema, evidentemente no es exclusivo de Jalisco, lo más preocupante es que no se ven acciones encaminadas a buscar soluciones; todo sigue igual, salvo que el número de víctimas a causa de la violencia, la inseguridad y la delincuencia incrementa de manera alarmante cada día, irremediablemente.  

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