¿Alfaro es bombero?

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Ésa fue la pregunta que me hizo en redes un ex reportero de Televisa como respuesta a una foto que publicamos en El Respetable, donde se ve al Gobernador Enrique Alfaro disfrutando un juego de futbol entre los Leones Negros y Los Dorados, mientras se quemaban 25 hectáreas del Bosque de la Primavera…

Y también es la pregunta que me ha rondado estos días por la cabeza. ¿Alfaro es bombero? ¿Él debe abrirle a la manguera para apagar el fuego? Bueno, no es bombero, ¡pero es Gobernador! ¿O cuántos hectáreas de bosque deben quemarse para que sean más importantes que estar chacoteando en un juego de fútbol? ¿25 hectáreas de bosque no son suficientes?

Si nada tiene que ver porque no es bombero, entonces nada tiene que ver con los robos a casa-habitación porque no es policía; nada tiene que ver con el robo de automóviles o con la insufrible violencia que vive el Estado porque no es policía estatal o Fiscal;  como no es constructor de carreteras nada tiene que ver con el desastre de vías estatales que padecemos; como no es hotelero nada tiene que ver con que no lleguen los spring breakers a Vallarta…

Después de darle muchas vueltas al asunto me he puesto a escribir este comentario no porque soy ambientalista ni porque soy analista político ni siquiera porque quiero llamar la atención: me he puesto a escribir este comentario molesto, muy molesto por una escena que acabo de presenciar hace unos días. Una escena que seguro muchos ya sufrieron, porque muchos, muchísimas de las personas que conozco, amigos, parientes, conocidos, vecinos, han sido víctimas de la delincuencia, en todos los niveles, que tiene secuestrada a este Estado sin que ningún bombero se aparezca por ninguna parte…

Así los carteles preventivos en el cruce de Guadalupe y Teresa de Jesús …

Estaba parado en un semáforo por Avenida Guadalupe, a una calle de Niño Obrero, cuando pasó frente a mi una niña de unos 16 años con otro chavito de su edad. Cruzaron la calle y se acercaron a un botón de pánico para decirle a la policía que los habían asaltado unos sujetos. Que les habían quitado sus cosas y que los habían amenazado con un arma. Escuché a una mujer policía hacerle una serie de preguntas de lo más tontas, como ya seguro las han de conocer muchos que han sido víctimas de la delincuencia…

Y digo que fue una escena que hizo que me doliera el estómago porque ahí estaba la chavita con su amigo, mancillada, impotente, con toda su inocencia tratando de dar todas las características de un par de sujetos que hacen de las suyas por todos lados, sin que nadie saque la cabeza para poner un alto…

El Alcalde de Guadalajara, Ismael del Toro, ¿es policía? ¿Cuántas chavitas así, cuántos vecinos y familiares y amigos deben sufrir la delincuencia para que el Alcalde esté metido en su oficina todo el día y parte de la noche buscando cómo remediarlo que pasarse todas las tardes echando trago y fumando puro en algún restaurante argentino?

Este ejercicio personal no intenta ser una clase de moral y de buenas costumbres, ni un sesudo análisis de teoría política, ni una consultoría en políticas públicas, ni siquiera es un llamado para que el existencialista, estoicista, y hombre que cabalga en las superestructuras, Macedonio Tamez, deje de leer el libro o deje de estarse retocando las canas y baje al mundo real, al infierno real que vive este Estado.

Y no, no es “un ajuste entre ellos”. Eso es lo menos…

No. Este ejercicio tampoco es para criticar las pseudo consultas del diputado Héctor Pizano para hablar de la Refundación, o para criticar las explosiones de amor propio de Margarita Sierra, ni siquiera es para quejarme de las porras del diputado Salvador Caro para el señor Gobernador: este comentario es porque no hay persona que conozca que no haya sido víctima de la violencia, él o algún familiar suyo. Y nadie, nadie, da la cara…

¿Alfaro es bombero? ¿Cuántas hectáreas siniestradas son necesarias para que el Gobernador esté en su despacho atendiendo el tema en vez de estar chacoteando en un partido de futbol? ¿25 hectáreas de Bosque no son suficientes?

¡Hago un llamado a la clase política gobernante para que alguien salga a prender el boiler, a barrer la banqueta, a destapar el resumidero!

EtiquetaBruno
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