¿Alfaro no cree en los feminicidios?

Compartir

La desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres no fue, como lo pretendía el Gobernador del Estado, Enrique Alfaro, un movimiento burocrático, parte de una “reingeniería” en el organigrama gubernamental, sino una muestra del músculo de un estilo personal de gobernar autoritario, antidemocrático y nostálgico del pasado.

La democracia, es un sistema incipiente y débil en la política jalisciense. Protegerla y consolidarla deberían ser las tareas fundamentales de un gobernante. Por el contrario, los ataques a las instituciones que podrían hacerla avanzar, la ponen en serio riesgo de desaparecer o minimizarse, frente al seguro avance del autoritarismo. Las decisiones autoritarias de un gobernante, independientemente de cuáles sean sus razones, dañan gravemente a la democracia.

Si bien ya se hicieron unos cambios a la medida, la forma empleada por el ejecutivo estatal para desmantelar en su momento el IJM y de paso mostrar su fobia hacia las mujeres organizadas, incluyó elementos de viejas formas de hacer política que se pensaban desterradas para siempre del estado.

Veamos algunos de ellos:

Como si no existieran, el Gobernador hizo caso omiso a las recomendaciones internacionales que hablan sobre la protección y el avance en la igualdad de los derechos de las mujeres. Su actitud hace pensar que el derecho internacional y sus recomendaciones sobre derechos humanos, igualdad de género y obligatoriedad del estado en su defensa, no tienen cabida en un estado como Jalisco, al parecer gobernado solo por sus propias leyes.

Ella se deriva de una convicción del gobernador muy grave: una creencia absoluta en que las mujeres no representan un grupo vulnerable. Y como en un estado autoritario las creencia del jefe se convierten en ley, pues no habría mas que creerle, aceptar y obedecerle. So pena de desatar su furia.

ESTA FÉRREA CREENCIA, LE PERMITE IGNORAR LOS GRAVES PROBLEMAS A QUE SE ENFRENTAN LAS MUJERES COMO GRUPO VULNERABLE EN JALISCO. EL GOBERNADOR DECIDIÓ NO CREER EN LOS FEMINICIDIOS.

Tampoco acepta que es responsabilidad del estado garantizar la seguridad de las mujeres trabajadoras y estudiantes que todos los días son acosadas en sus trayectos y en sus centros laborales y escolares. Al no considerar a las mujeres como grupo vulnerable, cree que las agresiones a éstas en sus casas se limitan a meros problemas familiares y que la desigualdad laboral que padecen se debe a las capacidades de cada uno, sea hombre o mujer.

Para eliminar al IJM y en su lugar crear su Secretaría de Igualdad Sustantiva, en su momento el gobernador recurrió a varias marrullerías, tal vez pensando en que eran grandes estrategias políticas: envió  a un grupo de mujeres diputadas con la consigna de hostigar, insultar y atemorizar a los grupos de mujeres activistas opuestas al cierre del IJM. Exigió a los diputados aliados del PV, PRD y PT “cerrar filas” con su proyecto, a la vieja usanza del antiguo PRI. Ordenó al Congreso del Estado, en una flagrante violación al principio de separación de poderes, cambiar la fecha y hora en la que se llevaría la sesión para desaparecer al Instituto Jalisciense de las Mujeres, en un movimiento conocido en los tiempos de la política del partido único, como “madruguete”.

Pero dentro de las acciones mas graves realizadas por el gobernador del estado para mantener su obstinación de no considerar a las mujeres como un grupo vulnerable en Jalisco, infiltró a las organizaciones feministas que se preparan para manifestarse públicamente el 8 de marzo, día internacional de la mujer.

La infiltración a los grupos opositores al gobierno, es una práctica propia de las dictaduras, completamente ajena a la democracia. Su práctica debería estar prohibida y ser castigada. La infiltración no solo tiene como fin el recoger información. Su principal objetivo es sembrar la desconfianza en las organizaciones, convertir a cada mujer militante o simpatizante, en este caso, en una probable espía, rompiendo con ello la armonía interna de las organizaciones.

Ojalá las organizaciones feministas de Jalisco se sobrepongan a los ataques del gobernador y su congreso.

Compartir

Dejar un comentario