Alfaro: las cifras y la percepción

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En las últimas semanas, el gobernador Enrique Alfaro ha tenido tres reacciones bruscas hacia los medios de comunicación. Una de ellas, la última, tiene que ver con las cifras de inseguridad. El mandatario se molestó cuando ante su anuncio de que estamos mejor, lo cuestionaron sobre otros datos y, especialmente, sobre la percepción de los ciudadanos de vivir en un estado inseguro.

La actitud del gobierno del estado hacia lo que sucede en materia de seguridad no es una novedad para los jaliscienses. Venimos de dos sexenios en los que, ante los datos sobre delitos, encontramos respuestas con las que las autoridades locales se deslindan de la responsabilidad, especialmente volteando hacia el gobierno federal; que aseguran es un problema exclusivamente entre los malos, con el consabido “se están matando entre ellos” o, simplemente, afirman que la percepción de los ciudadanos no es proporcional a las cifras.

Pero los números están ahí. Son una realidad. Es más, en todo caso podrían ser peores, pues los ciudadanos cada vez se convencen de la inutilidad de denunciar, de la pérdida de tiempo y el desgaste que representa acudir a la Fiscalía, sobre todo si se trata de delitos patrimoniales, lo que lleva a la inevitable cifra negra.

La administración estatal que encabeza Enrique Alfaro tiene menos de tres meses y, por lo tanto, no se le puede atribuir la situación que enfrenta Jalisco en materia de inseguridad, la cual mantiene a los ciudadanos en una situación de vulnerabilidad frente a los delincuentes. Por eso sorprende la rapidez con la que han acudido al catálogo de pretextos que usaron sus antecesores.

Lo que sí se exige, y las autoridades tendrían que saberlo, es claridad sobre lo que planean hacer con el estado que recibieron. Porque, entonces sí, los ciudadanos podemos y tenemos derecho a cuestionar la falta de una estrategia o al menos de señales de trabajo que nos hagan pensar que el cambio de partido político en el gobierno tuvo sentido.

Por lo ponto, Jalisco comienza la administración ubicado en el nada honroso cuarto lugar nacional en homicidios dolosos.

Según la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el mes de diciembre de 2018 y el de enero de 2019, Jalisco cumula 472 homicidios dolosos, solo superado por Guanajuato, Baja California y el Estado de México. Esto, sin contar que en el mes de febrero ya se habían superado los 200 asesinatos violentos.

La justificación de las autoridades es la misma de los dos gobiernos previos: ajustes entre grupos del crimen organizado. Todo esto, sin contar que continúan las desapariciones y el descubrimiento de fosas clandestinas.

La violencia trae además un aumento en los delitos del fuero común. Los robos, en los que cada vez se usan más armas de fuego, son de los delitos que más abonan a la percepción de inseguridad, porque se han vuelto cotidianos.

Así es que sabemos que no hay una solución mágica, pero al menos nos gustaría que, lejos de molestarse por lo que dicen las cifras, nuestros gobiernos empezaran a decirnos cómo lo van a resolver y comiencen a dar resultados. Si no, nuestra percepción no puede cambiar, aunque eso enoje al gobernador.

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