BREXIT A CONTRARELOJ

Compartir

Dos años y medio después del referendo en el que Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea (UE) y a pocas semanas de la fecha clave del 29 de marzo, todavía no está claro qué pasará con el Brexit.

El gobierno británico pasó buena parte de ese tiempo negociando un acuerdo de salida que el Parlamento británico rechazó este martes, por segunda vez, por amplia mayoría. La propuesta recibió 391 votos en contra y 242 a favor en la Cámara de los Comunes, lo que obliga a realizar una nueva votación el miércoles en la cual los legisladores deberán decidir entonces si desean un Brexit “duro”, es decir, una salida de la UE sin que medie ningún tipo de negociación entre Londres y Bruselas.

Si la votación de nuevo es negativa, entonces deberán posicionarse sobre si posponer de forma indeterminada la salida, prevista para el 29 de marzo.

Y es que con el reloj avanzando rápido hacia la fecha estipulada y todas las opciones parecen volver a estar sobre la mesa. 

Brexit es una abreviatura de las palabras inglesas Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), y es el término acuñado para referirse a la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Reino Unido se sumó al bloque continental, actualmente conformado por 28 países, el 1 de enero de 1973, pero en junio de 2016 los británicos decidieron abandonar la UE y poner fin a una relación de más de cuatro décadas. 

La celebración de un referendo para decidir si Reino Unido debía continuar o no en la UE fue una de las promesas de campaña con las que el entonces primer ministro David Cameron logró la reelección en 2015.

Y en la votación, que tuvo lugar el 23 de junio de 2016, un 48.1% de los británicos votó a favor de quedarse en el bloque, pero un 51.8% se pronunció a favor de abandonar la UE. Entre otras cosas, la pertenencia a la Unión Europea implica la aceptación de las llamadas “cuatro libertades fundamentales”: la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales.

Y el principal argumento de la campaña a favor de la salida fue que con el Brexit los británicos iban a “recuperar el control” sobre sus propios asuntos, en particular sobre sus fronteras, lo que permitiría un mejor control de la migración. En principio, Reino Unido abandonaría la Unión Europea el 29 de marzo de 2019.

El plazo, sin embargo, puede ser extendido si el gobierno británico así lo solicita y los otros 27 miembros de la UE están de acuerdo.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que Reino Unido puede cancelar definitivamente su salida en cualquier momento del proceso, por lo que, al menos en teoría, podría no producirse nunca. La decisión de salir de la Unión Europea causó un verdadero terremoto político en Reino Unido, forzando la renuncia de David Cameron.

El país ha pasado los últimos dos años y medio tratando de ponerse de acuerdo sobre el tipo de relación que quiere mantener con la Unión Europea, al tiempo que el gobierno de la primera ministra, Theresa May, negociaba los términos de la separación.

Un primer “acuerdo de divorcio” entre Londres y Bruselas fue anunciado el 25 de noviembre de 2018 y la intención original de May era someterlo a votación en el Parlamento británico el 11 de diciembre.

Pero la primera ministra británica se echó para atrás en el último minuto, cuando se hizo evidente que no contaba con la mayoría necesaria para la aprobación del acuerdo, prometiendo regresar con uno mejor.

Su decisión, sin embargo, enojó a suficientes miembros de su partido para forzar un voto de no confianza que se saldó con la victoria de May, pero no despejó las dudas sobre el futuro de su acuerdo. Finalmente el acuerdo fue rechazado por una abrumadora mayoría en el Parlamento en una votación celebrada este 15 de enero.

Y el 12 de marzo volvió a rechazar el Parlamento una nueva propuesta presentada por May tras semanas de idas y venidas a la Europa continental.

Entre otras cosas, el acuerdo establece un período de transición que tiene como objetivo darles a las partes tiempo para ajustarse y negociar los términos de su nueva relación.

Dicho período de transición se extendería hasta el 31 de diciembre de 2020, y durante el mismo no habría mayores cambios en la relación entre Reino Unido y la Unión Europea.

El acuerdo también define cuánto dinero le debe pagar Reino Unido a la Unión Europea para honrar los compromisos adquiridos como miembro del bloque: unos 39,000 millones de libras (casi 50,000 millones de dólares).

Y, en el mismo, las partes también se comprometen a mantener los derechos para los ciudadanos británicos que actualmente viven y trabajan en otros países de la UE, y para los ciudadanos europeos que viven y trabajan en Reino Unido.

El punto de la polémica, sin embargo, es una “salvaguarda” para evitar la instalación de una frontera física entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

Este es el principal punto que necesita renegociar May. La ausencia de barreras físicas entre Irlanda e Irlanda del Norte -una de las cuatro naciones que conforma Reino Unido- es una de las bases del acuerdo de paz que puso fin a años de violencia independentista.

Pero si Reino Unido deja de pertenecer a la unión aduanera de la Unión Europea, como quiere May, esas barreras podrían tener que volver a levantarse, aunque tanto Londres como Bruselas se han comprometido a que eso no ocurra.

Con ese compromiso en mente, el acuerdo de salida incluye una “salvaguarda” que establece que, mientras no se encuentren soluciones alternativas, Reino Unido se mantendría en una unión aduanera con la Unión Europea, con Irlanda del Norte obligada a alinearse con ciertas reglas del mercado común europeo.

Pero esta disposición es inaceptable para los diputados del Partido Unionista Democrático, clave para el gobierno de May, así como para muchos parlamentarios conservadores. Todas las opciones vuelven a estar sobre la mesa.

Reino Unido podría terminar saliendo de la Unión Europea el 29 de marzo próximo sin un acuerdo, lo que según las previsiones del Banco de Inglaterra tendría serias consecuencias para su economía.

Pero esta posibilidad también podría hacer que el gobierno o el Parlamento decidan suspender o cancelar el Brexit.

Y, mientras tanto, no se puede descartar la posibilidad de una renegociación sustantiva del acuerdo, especialmente en caso de cambio de gobierno. 

Una de las principales contribuciones de Inglaterra al mundo ha sido el parlamentarismo, la representación del pueblo en el Gobierno. Sin embargo, la Cámara de los Comunes británica, ejemplo entre las grandes democracias del mundo, atraviesa sus horas más ríspidas con el bloqueo del ‘brexit’. El Parlamento británico no ha sido capaz de llevar adelante el resultado del referéndum votado el 23 de junio del 2016 en el que el 51.9% de los electores eligieron salir de la Unión Europea, contra un 48.1% que votaron quedarse.

El Parlamento ha votado que no quiere salir con el acuerdo negociado con la UE, tampoco quiere salir por la libre y sin acuerdo previo, y tampoco tiene claro para qué precisan una prórroga si ya han votado dos veces ‘no’ a las opciones posibles.

El fracaso de los Comunes tiene su origen en el pecado original del referéndum. Este se organizó para dar voz al pueblo sin tener un plan realista de salida de la UE. La campaña electoral se basó en que ser un Estado miembro minaba la soberanía británica, por lo que el brexit permitiría un mayor control de la inmigración, una mejor posición británica para negociar acuerdos comerciales y una liberación de la regulación y burocracia comunitaria. Todas estas premisas se vio posteriormente que eran falsas. Como también se supo que la injerencia rusa en la campaña y el uso de las ‘fake news’ fueron claves para inducir un clima de opinión favorable al ‘brexit’ en la ciudadanía.

En este callejón sin salida, el Parlamento británico sigue sin querer ni oír hablar de un segundo referéndum. Pero este sábado cientos de miles de personas lo han reclamado en Londres en una masiva manifestación bajo el lema ‘En manos de la gente’. En paralelo, una iniciativa que pide que se detenga el ‘brexit’ suma ya más de 4 millones de firmas en internet.

El brexit se retrasó y, eventualmente, podría cancelarse. Pero ya le ha hecho un gran daño a la economía del Reino Unido.

La votación para abandonar la Unión Europea (UE) en junio de 2016 hizo que la libra se debilitara drásticamente y les abrió la puerta a años de incertidumbre que ha reducido la actividad económica y ha provocado una caída en la inversión.

La economía es ahora un 2% más pequeña de lo que habría sido si el Reino Unido hubiera elegido permanecer en el bloque, según el Banco de Inglaterra. La producción económica perdida desde el referéndum tiene un valor de alrededor de 800 millones de libras (mil millones de dólares) por semana, o 4.7 millones de libras (6 millones de dólares) por hora.

Las consecuencias económicas se han acumulado a pesar de que aún no se han producido cambios estructurales en la relación comercial de Gran Bretaña con las naciones de la UE o con el resto del mundo.

Gran Bretaña ha continuado vendiendo bienes y servicios en la Unión Europea, su mayor socio comercial, mientras que los políticos trabajaron para negociar el divorcio. Ha sido fácil para las empresas del Reino Unido contratar trabajadores de la UE y mantener cadenas de suministro que crucen las fronteras nacionales.

Sin embargo, no ha habido claridad sobre los términos del comercio futuro en el Reino Unido durante casi tres años, lo que dificulta que las empresas planifiquen para el futuro. Las inversiones se han retrasado o cancelado y muchas empresas han invertido millones en planificar para el peor de los casos: un brexit desordenado.

Con la política del Reino Unido en caos, todavía hay un riesgo de que el país deje a la Unión Europea sin un acuerdo de transición para proteger el comercio. El Banco de Inglaterra ha dicho que las consecuencias de ese escenario serían peores que la crisis financiera de 2008. La gran desaceleración del brexit

El Reino Unido era la economía del G7 de más rápido crecimiento cuando los votantes acudieron a las urnas en 2016. La acción de emergencia del Banco de Inglaterra le ayudó a la economía del Reino Unido a evitar la recesión que algunos habían pronosticado seguiría a un voto a favor del brexit, y el desempleo sigue siendo muy bajo.

Pero aún así el país cayó al final del ranking del G7. El crecimiento económico se ha desplomado de un ritmo de alrededor 2% anual a menos de 1% hoy en día.

La inversión de las empresas del Reino Unido se estancó después del referéndum y luego se hundió un 3.7% en 2018. Mientras tanto, el resto del G7 ha visto crecer la inversión empresarial alrededor del 6% anual desde la votación.

Y la confianza empresarial en Gran Bretaña se ha desplomado al nivel más bajo en casi una década.

El dolor también lo han sentido los hogares. La libra se desplomó 15% frente al dólar después de la votación de 2016, lo que elevó el precio de los bienes importados. Eso estimuló la inflación y contribuyó a una disminución en el valor de los salarios de la gente.

Los ejecutivos han reaccionado ante la incertidumbre al intentar que sus negocios sean a prueba del brexit.

Muchos bancos han instalado nuevas oficinas en Alemania, Francia, Irlanda y otros países de la UE para salvaguardar su negocio regional después del brexit. Las empresas de servicios financieros también tienen que mover activos sustanciales para satisfacer a los reguladores de la UE. Los activos con un valor de al menos 1 billón de libras (1.3 billones de dólares) están saliendo del país.

Las empresas manufactureras, que necesitan que sus cadenas de suministro funcionen sin contratiempos, también han hecho cambios.

El escenario más peligroso, un Brexit desordenado, todavía podría pasar.

Los líderes de la UE concedieron el jueves al Reino Unido un breve plazo para el brexit, pero el país aún podría quedar fuera del bloque a menos que los legisladores del Reino Unido acuerden un camino a seguir.

Los principales funcionarios de la Confederación de la Industria Británica y el Congreso de la Unión de Comerciantes dijeron el jueves que Gran Bretaña se enfrenta a una “emergencia nacional” si los políticos permiten que eso suceda.

EtiquetaCosío
Compartir

Dejar un comentario