COLOSIO EN EL OLVIDO PRIÍSTA

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A 25 años del cobarde asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, continúan vigentes sus ideales y sus palabras, sus frases y sus discursos como aquel pronunciado el 6 de marzo de 1994 en la explanada del Monumento a la Revolución. Colosio no murió el día que le arrebataron la vida porque su ideología es imperante. El malogrado candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien se perfilaba a la Presidencia de la República para el periodo 1994-2000, está tan presente que incluso en la serie estrenada este viernes en Netflix, se relata a través de ‘Historia de un crimen: Colosio’, su terrible asesinato. De ahí que sea sumamente denostable cómo los priistas han olvidado a Colosio y solo lo recuerden por algún tipo de moda o situación conveniente, permitiendo que la sociedad, organismos, agrupaciones, asociaciones o incluso partidos políticos hagan suyo el discurso e ideales del Colosismo que al parecer, los priistas han dejado en el olvido.

Hay que recordar que, por ejemplo en Jalisco desde hace muchos años estando Arturo Zamora en el poder, se acordó por el pleno del Ayuntamiento de Zapopan, ponerle al Periférico el nombre de Manuel Gómez Morín y, con una timoratez deleznable, se le agregó el nombre a la Avenida Acueducto en su tramo entre Patria y Periférico, para quedar como Avenida Acueducto Luis Donaldo Colosio, es decir que no fueron capaces de quitar el nombre de “Acueducto” que no significa nada y dejarle solamente el de Luis Donaldo Colosio; lo cierto es que al Periférico sí se le ubica como Manuel Gómez Morin y hasta las nomenclaturas se observan en su trayecto, pero en el otro caso ni siquiera en los regímenes priístas se atrevieron a ejecutar aquel acuerdo del pleno y lo más que llegaron fue a colocar una tímida placa nimia bastante ridícula por debajo de los puentes del cruce de patria y acueducto.

Ese es el nivel de la aceptación, del aprecio y de la vergüenza que tienen por Colosio.

Y aún más reprochable es lo ocurrido con la fundación Colosio, que ha sido un instrumento poco usado, un simple relleno, un acomodo terciario para algunos políticos que no hay dónde ponerlos; la prueba está en que actualmente el presidente de esa fundación es José Murat, que nada tiene de académico y no corresponde con el perfil de presidente de una fundación de investigación, de estudios y análisis políticos, sociales y económicos que un partido requiere como el PRI.

El tema es que no han pasado de eventos tristes, guardias de honor en diversos espacios y ofrendas florales en algunas pequeñas explanadas como la del PRI Jalisco; y en cambio ha sido la sociedad, un grupo de sonorenses han homenajeado a Colosio en algunos lugares más simbólicos para la ciudad de Guadalajara o Jalisco. En otros estados de la República se observa aprecio, y reconocimiento que persiste, pero en Jalisco no, y eso es terrible.

Como ya mencionaba, hoy vuelve a estar Colosio en la palestra porque se estrena una serie de la empresa Netflix que vuelve a tratar de sacar adelante información sobre la muerte del prócer, candidato masacrado, mientras que a quien se señala por el vox populli como culpable de alguna forma de urdir o propiciar el asesinato es al entonces presidente Salinas de Gortari.

El asunto es que ni los ideales ni la memoria ni los cuestionamientos que Colosio hacía al sistema que son vigentes, son algo que realmente el PRI esté adoptando.

Es más fácil que la figura de Colosio, sus ideales anticorrupción, anti impunidad, anti injusticia social que planteaba en el memorable discurso del 6 de marzo previo a su sacrificio puedan ser tomados por otros partidos de izquierda, inclusive hasta Morena en el gobierno, que el propio priismo que parece avergonzarse de quien fuese un gran líder y solamente usarlo o seguirlo usando.

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