¿QUIÉN DEFIENDE A LOS PERIODISTAS?

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México no es un buen lugar para desempeñar la profesión de periodista. Así lo revelan diversos informes internacionales que ubican a nuestro país entre las tres naciones con mayor número de periodistas asesinados en todo el mundo. El año pasado sumaron nueve y en lo que va de los primeros dos meses de  2019 ya son al menos tres los colaboradores de medios de comunicación que han perdido la vida a manos de la delincuencia organizada.

“El odio lanzado contra los reporteros por líderes políticos o empresarios se ha traducido en un incremento inquietante de los ataques, un fenómeno que se ha amplificado en las redes sociales”, señala en su informe anual Reporteros Sin Fronteras (RSF), tras mencionar que 63 profesionales del periodismo fueron asesinados en el mundo durante 2018, un 8% más que el año anterior. “Si se añade a los reporteros ciudadanos y a los colaboradores externos, el número de asesinatos se eleva a 80”.

El Secretario general de RSF, Christopher Deloire, reconoce que la violencia contra periodistas alcanzó un nivel inédito en 2018.

De acuerdo con el mismo informe, 348 periodistas están encarcelados por actividades ligadas a su oficio y otros 60 están secuestrados.

RSF indicó que los países con mayor número de asesinatos fueron: Afganistán (15 muertos), Siria (13), México (9) y Yemen (8). Haciendo hincapié que 45% de los periodistas asesinados, ha sido en países que oficialmente no están en conflicto.

“Los depredadores de la libertad de prensa son numerosos en México, sobre todo contra periodistas que cubren asuntos relacionados con la corrupción política y el crimen organizado, blanco de intimidaciones y agresiones, cuando no asesinatos”, señala el informe de la organización.

El informe añade que “la impunidad vinculada a la corrupción generalizada que reina en el país alcanza un nivel récord y alimenta el círculo de la violencia. Las medidas de protección que se otorgan a los periodistas amenazados a menudo son insuficientes e ineficaces.”.

El sábado 9 de febrero del presente, un periodista más fue asesinado en México. El locutor Jesús Ramos Rodríguez fue atacado con ocho balazos en el restaurante de un hotel en el municipio de Emiliano Zapata, en Tabasco, el Estado natal del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. El periodista de 59 años, conocido popularmente como Chuchín, era el titular del programa matutino Nuestra región hoy en la estación Oye 99.9 FM, desde hace 20 años.

Ramos Rodríguez se había reunido a desayunar con el exalcalde Armín Marín Sauri en el restaurante del Hotel Ramos. La prensa local ha informado de que el agresor descendió rápidamente de un automóvil y se dirigió directamente hacia el periodista para dispararle. La Fiscalía de Tabasco ha pedido a la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Libertad de Expresión integrarse a la investigación. Este es el segundo asesinato de un periodista en México durante 2019.

En enero, el cuerpo del periodista Rafael Murúa Manríquez, de 34 años, fue hallado con marcas de tortura en el Estado de Baja California Sur. Murúa había recibido desde 2017 diversas amenazas de muerte relacionadas con su trabajo periodístico.

EL PASADO FIN DE SEMANA, EL PERIODISTA REYNALDO LÓPEZ MURIÓ TRAS SER ATACADO POR HOMBRES ARMADOS MIENTRAS CIRCULABA EN SU AUTOMÓVIL EN HERMOSILLO, SONORA.

De acuerdo con medios locales, los hechos ocurrieron alrededor de las 17:50 horas, cuando el vehículo en el que viajaba López junto con el exreportero de Televisa Sonora, Carlos Cota, fue interceptado por los agresores en el bulevar Francisco Serna.

López murió en el lugar, mientras que Cota fue trasladado a un hospital tras recibir al menos 14 disparos. Según los primeros reportes, en el sitio se encontraron 35 casquillos percutidos.

Hasta ahora se desconoce si en el caso de Ramos Rodríguez existió algún tipo de presión relacionada con su profesión. En Tabasco, la presencia de los cárteles de drogas y el robo de combustible han convertido a la región en una de las más peligrosas para los comunicadores, donde además las autoridades están asociadas con los grupos criminales, subraya El País.

Las amenazas y asesinatos de periodistas han aumentado en México en las últimas dos décadas. En 2017, 11 comunicadores fueron asesinados; en 2018 al menos nueve murieron en homicidios relacionados con su trabajo.

Desde que comenzó el Gobierno de López Obrador, en diciembre pasado, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se ha comprometido a fortalecer la protección para los periodistas.

Entre las decenas de casos que las autoridades continúan están los asesinatos de Javier Valdez, en Sinaloa en mayo de 2017; y el de Miroslava Breach, en Chihuahua en marzo del mismo año. La Fiscalía de Chihuahua ha informado también este sábado la detención de Édgar Salazar, quien presumiblemente participó en la planeación del homicidio de Breach. El detenido es hijo de Crispín Salazar, uno de los operadores del cartel de Sinaloa en Sonora y Chihuahua. La periodista había trabajado en una investigación sobre los nexos del narcotráfico con el poder político en la región, antes de ser asesinada.

Es inconcebible que los periodistas no cuenten con las mínimas garantías para su seguridad; contrario a brindarles mejores condiciones para su desempeño profesional, son satanizados, agraviados, vilipendiados, denigrados, insultados y menospreciados en muchas ocasiones por los propios gobiernos quienes debieran garantizarles su seguridad e integridad física. Son ellos solos y sus plumas, ellos y en ocasiones su gremio; salen armados únicamente con su valor para continuar con esa labor por demás injusta, que solo en contadas excepciones es bien remunerada y por el contrario exige bastantes sacrificios no solo personales y familiares, pues ahora también va de por medio su vida; levantones, secuestros, amenazas, balas. Y vale entonces preguntarse ¿Quién defiende a los periodistas?

Opinión.salcosga@hotmail.com
@salvadorcosio1

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