David contra Goliat

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La batalla entre el Gobernador y el Gobierno Federal se da en el terreno mediático sobre todo, donde Enrique Alfaro deja claro que tiene el interés de constituirse como figura nacional, por sus pretensiones en torno a la Silla del Águila. Quiere ser presidente pues o es a lo que le tira. Así como Tlajomulco fue un escalón, como Guadalajara fue un escalón, Jalisco es lo mismo. ¿Por qué tendría que ser diferente?

Los tenistas, los jugadores de futbol, los actores, los escritores, los pintores (ya usted entiende a dónde voy) tienen su estilo, su sello. Usted puede ver un cuadro y decir “Claro es del gran pintor Og Mandino” si fuera usted un ignorante con pretensiones o decir algo sensato y atinado si tuviera conocimiento de la materia. El punto es que hasta en los vinos se reconoce la uva y no es diferente en la política, que dice el saber popular, es el Hollywood para los feos.

Las estrategias políticas también tienen su sello, incluso las que no llevan firma. “Se nota que esta maldad la hizo fulano de tal” se puede pensar viendo una campaña de desprestigio, por ejemplo.

En este sentido Enrique Alfaro y su equipo tienen ya algo que es más una fórmula que un sello, les falta cierta maduración para que sea algo más que eso. Pero el caso es que se nota el estilo y eso tiene fortalezas y debilidades.

Su narrativa es la de David contra Goliat, el pequeño enfrentando al grande, el Cid ante los moros en un caballo flaco y contra adversidades tremendas.

Hay una épica o un intento en ello. La del proyecto del hombre que decide, antes de aceptar los golpes y dardos de la injusta fortuna, tomar las armas ante un mar de calamidades y al hacerles frente terminar con ellas. Y cito a Shakespeare, al monólogo del príncipe de Dinamarca, para subrayar el hecho de que buscan todo el tiempo ser épicos, bíblicos, totales.

Si se inunda una calle con basura construyen una épica medieval donde el caballero de la ilustre calva enfrenta la cochina costumbre de tirar basura en la calle y convierte a los atlistas a la fe del hombre nuevo donde las calles están limpias y las inundaciones son cosa del pasado. En la realidad las inundaciones siguen, se hacen obras mediocres que no resuelven problemas y la narrativa es más un asunto de patear el bote, de pedir paciencia, de resolver con saliva y de mantener viva la flama de una esperanza que nunca acabará de cristalizarse en buen gobierno porque se construye una suerte de eterna promesa de campaña, se vive de prestado.

Tras bambalinas el asunto es más sencillo: Cuando en Tlajomulco todo era culpa de Raúl Padilla, al llegar a Guadalajara las disfunciones eran culpa del mal Gobernador y ahora que es Gobernador, todo será culpa del Presidente y suponiendo sin conceder que llegase a ser Presidente, todo será culpa del nuevo orden mundial o algo así. 

La fórmula es pues pégale al escalón de arriba, patea el peldaño siguiente, conseguir un enemigo rentable. No hay héroe sin villano.

Por eso ahora parece que fue Alfaro mismo quien abrió el ducto de Salamanca, y que es él quien está abogando por Jalisco donde ha aprovechado bien la crisis, aquí no hay inseguridad, aquí no hay feminicidios, aquí lo que falta es gasolina y lo que sobra son pantalones.

Sólo que las cosas no son tan sencillas y las fórmulas requieren adaptarse. “El que crea que encontró el camino es porque lo ha perdido” señala un saber oriental y se refiere justo al peligro de las fórmulas que acaban adaptando la realidad a lo que ellos saben hacer y no lo que se necesita hacer de acorde a la realidad. 

No se confunda esto con incompetencia, saben medir y enmendar, vieron que la tomadura de pelo de luchar contra la corrupción y no perdonar a los culpables en la Rotonda de los Hombres Ilustres no les dio rentabilidad y cambiaron el discurso. Vieron que el ataque tan frontal a AMLO en el tema de la gasolina no era conveniente porque en los sondeos la gente apoyaba masivamente al presidente e hicieron sus ajustes. Medir las tonalidades del discurso lo saben hacer. Sólo no han visto la necesidad de salirse de su narrativa de los buenos contra los malos, de David contra Goliat y cuando la inseguridad sea el tema, cuando la burocracia en Jalisco sea el tema, van a enfrentarse al hecho de que si bien en el país son oposición, en el Estado son gobierno, son Goliat.

EtiquetaZul
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