¿Vestir como fifí es malo?

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“No soy fifí, tengo que vestir así, por la investidura presidencial”, fue la respuesta que el actual Presidente de México Andrés Manuel López Obrador dio a los medios de comunicación cuando se le cuestionó de vestir de traje y corbata.

Fifí es una palabra que la Real Academia Española define como una expresión coloquial para referirse a una persona presumida y que se ocupa de seguir las modas; esta es una de las palabras que en su reciente campaña electoral popularizó AMLO al repetirla constantemente en sus discursos y ante los medios, siendo “fifí” el término que más usaba para referirse a la clase social privilegiada o también para las personas que no compartían sus ideas.

El que AMLO repitiera “No soy fifí” constantemente durante su campaña, no era algo fortuito, sino que iba acorde con su estrategia para seguir manteniendo lo que él había venido promoviendo a través de los años: conectar con los pueblos indígenas, así como con los grupos menos favorecidos económicamente del país.

Por eso, al verse él mismo vestido de la forma que tanto había rechazado y criticado, sintió la necesidad de aclararlo y evitar incongruencia entre lo que dice y lo que hace, como si el vestirse de manera formal con traje y corbata fuera algo negativo.

Dentro del branding político y la construcción de la imagen que se asocia a candidatos, se pretende crear una buena reputación a través de los distintos recursos, como el vestir acorde a la función que se realiza.

LE DEBEMOS RECONOCER AL PRESIDENTE EN SU COMUNICACIÓN EL FACTOR EMOCIONAL, YA QUE CAUTIVABA AL ELECTORADO VISTIENDO DE UNA MANERA MÁS INFORMAL Y RELAJADA.

Pero los recientes estudios demuestran los efectos psicológicos de la vestimenta formal: “vestir ropa formal nos hace sentir poderosos y cambia la forma básica en que vemos el mundo”, dice Abraham Rutchick, autor de uno de estos  estudios y profesor de psicología en la Universidad Estatal de California, Northridge.

Los estudios que se han realizado nos muestran cómo la ropa que vestimos tiene una alta influencia en nuestro desarrollo en el día a día, influyendo hasta en el rendimiento, cambiando también la forma en que percibimos el mundo.

Los estudios mostraron que al estar vestido formalmente aumenta la capacidad para resolver problemas y fortalece la toma de desiciones, características escenciales para lograr el liderazgo.

Vestir “fifí”, lejos de ser negativo, envía un mensaje al receptor de ser una persona con una mayor capacidad para ejercer el poder, generando mayor confianza para la toma de decisiones.

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