¿Desabasto estratégico?

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El 27 de diciembre del año pasado, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció el arranque de su plan contra el robo de hidrocarburos. Y el viernes pasado, una semana después de que inició esta estrategia —que contempla cierre de ductos, remoción de personal, cuidado de pipas, cambios en el método de distribución y vigilancia de las Fuerzas Armadas en las refinerías—, comenzó la escasez de gasolina.

Ciudadanos comenzaron a reportar la escasez en Hidalgo, Puebla, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Querétaro. Esa mañana, el presidente afirmó en su conferencia de prensa matutina que los problemas de abasto estaban solo “en algunas partes muy localizadas”.

La escasez se agudizó y comenzaron las críticas de los partidos opositores, que calificaron de “fallida” la estrategia federal contra el robo de hidrocarburos.

Pemex incluso aseguró que no había “escasez de producto”, sino retraso en la distribución por cambios de logística, pues se había privilegiado el uso de medios de transporte más seguros.

Con los días, más gasolinerías cerraron en siete entidades por falta de combustible, y en las que permanecían abiertas se veían largas filas de vehículos que esperaron durante horas para abastecerse.

Las críticas de la oposición aumentaron y vino el primer reclamo de uno de los estados afectados, Jalisco, donde el gobernador Enrique Alfaro acusó al Ejecutivo federal de manejar con hermetismo la información sobre la escasez.

A la exigencia de Jalisco por normalizar el abasto de combustible se sumaron los gobiernos de Michoacán y Guanajuato.

Cuando millones de estudiantes regresaron a clases, López Obrador reiteró que “hay gasolina suficiente en todo el país” y que “no hay problema de desabasto”. Ese mismo día, por órdenes del primer mandatario, el Ejército tomó la vigilancia de la refinería en Salamanca, Guanajuato, misma que comenzó a operar a 20% de su capacidad por falta de materia prima para procesar.

Los gobernadores Silvano Aureoles (Michoacán) y Francisco Domínguez (Querétaro) exigieron a Pemex y al Gobierno federal dar a conocer la fecha en la que normalizaría la distribución.

Para entonces, corrió la noticia de que la capital del país y municipios conurbados del Estado de México también padecían la situación.

La empresa estatal señaló que no había falta de hidrocarburos y pidió a los ciudadanos no hacer “compras de pánico”, pues, dijo, eso es lo que puede generar escasez en la zona metropolitana. Esa misma noche, López Obrador, insistió en que urgía tomar acciones y medidas necesarias para dejar de manifiesto que no se puede tolerar el robo de combustible.

Sin embargo, las “compras de pánico” en la capital, Estado de México y Michoacán, principalmente, no cesaron pese al llamado del gobierno federal.

Ya con la crisis encima, Carlos Romero Deschamps , eterno secretario general del sindicato petrolero, reconoció en un comunicado las acciones del nuevo gobierno federal contra la corrupción en Pemex y defendió : “Sí hay gasolina y diésel en México. Se está limpiando el modelo de suministro. Esto afecta temporalmente al consumidor, es un costo pequeño para transformar Pemex. El gobierno está haciendo lo correcto. El sindicato apoya el cambio”.

Dentro del Congreso, además, la Comisión Permanente decidió citar a comparecer a los titulares de Hacienda, Energía, Pemex y Profeco para explicar la situación.

Tras seguir agudizándose el tema, los hashtags #DesabastoDeGasolinas, #NoHayGasolina y #NoAlHuachicoleo se mantuvieron como tendencia en Twitter.

En tanto, en conferencia matutina, López Obrador acusó “sabotaje” en el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, lo que aseguró causó la escasez de combustible en la capital del país.

El robo de combustible es una actividad con ganancias multimillonarias para la delincuencia organizada y que tan solo el año pasado significó una pérdida para Petróleos Mexicanos (Pemex) de 66,000 millones de pesos (equivalentes a más de 3,350 millones de dólares). Tras el desabasto de gasolina en al menos 10 entidades del país, algunos gobernadores han mostrado preocupación ante el enojo de la gente y posibles conatos de violencia.

En el caso de Michoacán, más de la mitad de los 113 municipios que conforman el estado presentan desabasto de gasolina. El gobernador Silvano Aureoles informó que la entidad cuenta con solo el 40% de abasto y alertó de conatos de violencia.

“Hay largas filas, la gente está durmiendo formada en las filas para esperar cargar gasolina y abastecerse, pero también está habiendo ya conatos de violencia y desesperación porque empiezan las compras de pánico”. Apenas este viernes 11 de enero, policías municipales soltaron disparos al aire para disuadir una riña entre dos hombres en una gasolinera en la Colonia Villada, en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México.

Alrededor de 100 automovilistas que hicieron fila para cargar combustible comenzaron a pelear tras un comentario por el desabasto y el gobierno, y ante esta situación, un policía realizó alrededor de 15 disparos al aire, como mecanismo para dispersar a la multitud. 

El gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, también advirtió que ya hay registros de conatos de violencia, molestia y de desesperación entre la gente.

“Yo sí veo en Querétaro una ciudadanía enojada porque están haciendo filas, largas horas, pérdida de tiempo, la gente quedándose a dormir, esperando a que llegue la pipa. Entonces es gente muy molesta, empresarios molestos, industriales molestos; estamos tratando de tener la comunicación para restablecer esto”, señaló el gobernador.

El viernes 11 de enero, un grupo de vecinos y automovilistas bloquearon el Circuito Exterior Mexiquense, a la altura de la comunidad de San Francisco, para exigir abasto de gasolina.

El bloqueo duró más de cuatro horas, situación que generó una confrontación entre los manifestantes y los automovilistas que se vieron varados por el cierre de la vialidad. 

En tanto, Enrique Alfaro Ramírez, gobernador de Jalisco, exigió al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y a Pemex que normalicen el abasto de combustible.

“Basta de que el gobierno federal y Pemex no den la cara ni hablen con la verdad, ya basta de decisiones unilaterales y de que actúen como si los estados, los municipios y las instituciones no existiera. Jalisco no merece este trato”, expresó en su cuenta de Facebook.

Acusó que el gobierno de la República decidió cerrar los oleoductos y cambiar el sistema de distribución para combatir el robo de combustibles sin medidas preventivas “y sin socializar con las autoridades que pudimos haber ayudado a mitigar las graves consecuencias”. 

La estrategia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para combatir el robo de hidrocarburos no es sostenible a largo plazo debido a que usar pipas para distribuir la gasolina es 14 veces más caro, e ineficiente si se compara con utilizar la red de ductos, coincidieron expertos en energía.

Este ajuste logístico en la distribución es difícil, riesgoso, más caro, lento, e incluso más vulnerable a asaltos. 

El 80% de la distribución se hace a través de ductos, lo que produce un bombeo y flujo continuo, mientras que la pipa se desplaza en el tráfico y tarda mucho más tiempo en llegar, de ahí el desabasto que se presenta en varios estados del país.

El transporte en pipas es más costoso también porque hay que comprar combustible para la pipa, hay que pagar más salarios para cubrir los turnos de los empleados que transportan la gasolina, e invertir en el mantenimiento de los vehículos.

Movilizar vía terrestre los combustibles también podría aumentar los precios de la gasolina y el diésel ante la oferta y la demanda. El cierre de ductos y el cambio en la forma en que se distribuye ahora la gasolina son parte de la estrategia que anunció el presidente Andrés López Obrador el 27 de diciembre de 2018.

El desabasto de gasolina afecta a por lo menos diez estados del país. Mientras empresarios calculan pérdidas por mil 250 millones de pesos y el gobierno federal insiste en que los ciudadanos deben ser pacientes en lo que se regulariza el servicio, crecen los rumores de que la escasez se debe a que se han cancelado totalmente las importaciones del combustible y no a la estrategia contra el robo o huachicoleo.

Es cierto que buques cargados de gasolina se mantienen a la espera de poder descargar el combustible frente a las costas de Veracruz. La revista especializada en temas energéticos, S&P Global, publicó que 14 buques procedentes de Texas están estacionados desde el 12 de diciembre en el puerto de Pajaritos, en Coatzacoalcos Veracruz, sin posibilidad de descargar.

Aunque es la falta de capacidad de almacenamiento que caracteriza al puerto de Pajaritos lo que ha impedido a los buques descargar la gasolina, y esperar casi un mes para la descarga es algo recurrente. Las importaciones totales de gasolina —que provienen de más de cinco países como Estados Unidos, Holanda, España, Singapur, China o Italia— durante diciembre pasado fueron 14% más altas que en el mismo mes del año previo, según los datos que muestran las Estadísticas de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía.

En la semana 52 de 2018 —del 24 al 31 de diciembre— se importaron 731 mil barriles diarios, contra los 642 mil barriles importados en el mismo periodo del año anterior.

López Obrador mencionó que diariamente se compran del extranjero 600 mil barriles de combustibles. Esa cifra se acerca a los datos de importaciones de las últimas semanas: en la primera de diciembre se importaron 806 mil barriles diarios, en la segunda 547 mil y en la tercera 534 mil.

En los últimos días, mientras crece el desabasto de gasolina, en redes sociales y cadenas de WhatsApp se difundió el rumor de que se cancelaron las importaciones de gasolina. A ello contribuyó, primero, que la Secretaría de Energía actualizara los datos de las importaciones de diciembre hasta este jueves 10 de enero.

Pero también a la confusión que generó información de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), pues se difundió el cuadro con datos de exportaciones a México, que tiene solo cifras hasta octubre de 2018.

Sin embargo, que no haya datos sobre noviembre y diciembre no implica que Estados Unidos haya dejado de exportar gasolina a México; la EIA no ha actualizado datos de ese bimestre para ningún país, solo ha actualizado datos del total de sus exportaciones hasta octubre. 

Ante las compras de pánico la situación sí se puede agravar y la normalización del abasto podría tardar más, lo que ocasionaría actividades económicas paralizadas, aumento en los precios de productos, y con ello falta de crecimiento económico.

Si el abasto de combustibles no se resuelve en los próximos días, México corre el riesgo de comenzar a sufrir un gran problema de distribución y mayores precios de hortalizas, frutas, granos y otros perecederos, advirtieron el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). 

La Cámara de Comercio Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope-Servitur) de la Ciudad de México informó que hasta ahora el sector comercial, micro, pequeña y medianas empresas, no presenta casos de paro o cierre de actividades por falta de combustible, por lo que operan con la normalidad propia de la temporada de inicio de año.

Sin embargo, el organismo señaló que se debe poner atención, pues de continuar el desabasto de gasolina la próxima semana, podría reducirse la frecuencia en la que los pequeños empresarios surten sus negocios, de asistir a la Central de Abastos u otros centros de distribución y pasar de tres veces por semana a dos, o incluso una vez por semana.

Frente a todo esto, el huachicoleo ya no se realiza como antes en la que una persona o un grupo llegaban a los ductos con galones de plástico. Ahora se trata de un negocio sofisticado en el que algunas organizaciones criminales tienen plantas montadas con la infraestructura necesaria para almacenar, vender y transportar el combustible. De ahí que puede haber un “efecto natural en la disminución del robo de combustible si se cierran los ductos”, no obstante, la estrategia de López Obrador se ve complicada a largo plazo y puede tener un gran riesgo pues las redes criminales se adaptan a las nuevas circunstancias.

En este escenario, empresarios mexicanos expresaron su apoyo y reconocimiento a la estrategia del gobierno para combatir el robo de combustibles, pero señalaron que es necesario que exista un plan que regularice la distribución de gasolina en el país.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) respaldó los esfuerzos del gobierno federal para terminar con el robo y distribución ilegal de combustible, sin embargo, su presidente, Gustavo Hoyos, criticó que la estrategia emprendida “ha adolecido de graves errores y una implementación que ha resultado extremadamente dañina en primer lugar para la población en general, y en segundo término para las empresas”. Hasta el momento, el desabasto de gasolina ha provocado pérdidas por 1,250 millones de pesos. El presidente de la Confederación exigió que “nunca más una medida así sea implementada de buena fe, debe ejecutarse sin planeación ni estrategia”.

Presidentes de la organización en estados como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Querétaro, que han sido afectados por el desabasto, se sumaron a la exigencia de que se restablezca en el corto plazo la distribución de combustible, debido a que han comenzado a sufrir afectaciones en el transporte de materias primas.

Asimismo, hicieron un llamado al gobierno federal para que no se oculte información, que no se trate de tapar la realidad con un dedo, porque esto ha generado una falta de confianza en la información tardía e imprecisa que se ha generado desde el gobierno federal y Pemex.

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