¿Es Ramiro lo que el PRI necesita?

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Ramiro Hernández García, ex senador, ex presidente municipal, ex diputado local y federal y ex dirigente estatal del PRI, será quien encabece la reconstrucción de ese partido en Jalisco, acompañado de la regidora tapatía Verónica Flores como secretaria general…

La permanencia de Ramiro Hernández García en la dirigencia estatal del PRI para un nuevo periodo se da en un contexto por demás adverso. Sólo hay que voltear para los lados para hacer un breve análisis situacional: el PRI vive su mayor debacle electoral; muchos cuadros que eran importantes en ese partido ya están haciendo política con otra camiseta puesta y  nadie que tenga algún tipo de aspiración ve en las siglas del tricolor la ruta para llegar a puestos de elección popular.

De la debacle del PRI ya se ha escrito todo lo que se tenía que escribir…

Ahora, ¿con qué cuenta Ramiro Hernández para negociar con otras fuerzas políticas? Nada. ¿Qué tiene para ofrecer a quienes lo acompañen en esta aventura? Nada.

Apenas tres diputados locales y un puñado de Alcaldías que no representan un contrapeso al poder acumulado por Movimiento Ciudadano en todo el Estado…

Por eso antes de apoyar o criticar la llegada de Ramiro Hernández a la dirigencia estatal del PRI, los priistas deben considerar que en estos momentos de crisis institucional y electoral es más importante pensar y establecer el qué hacer que el quién encabezará estos esfuerzos de reconstrucción…

En su momento lo entendió muy bien el ex presidente estatal del PRI, Javier Guízar Macías: cuando dirigió a ese partido en el Estado echó mano de cuadros que destacaban por su juventud, empuje y preparación. Así, Jorge Aristóteles Sandoval llegó a la Presidencia Municipal de Guadalajara; Héctor Vielma Ordóñez llegó a la Alcaldía de Zapopan y Miguel Castro logró la Alcaldía de Tlaquepaque, sólo por citar algunos ejemplos.

Guízar inició ese camino que consolidó después el ex dirigente del PRI Guadalajara y posteriormente líder estatal del PRI, Eduardo Almaguer Ramírez, quien acompañó al hoy Gobernador saliente de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval, al triunfo electoral…

Hoy, sin embargo, han quedado muy lejos esos aires de triunfo electoral. Por el contrario, prevalece una sensación de derrota en el interior de muchos priistas. El partido está deshecho, la militancia se siente herida, no hay ladrillos ni mezcla para empezar algo nuevo…

Por eso Ramiro Hernández no gana nada llegando en este momento a la dirigencia de su partido. Más bien, es sólo el primer paso para trabajar en una reconstrucción interna. Ramiro es un buen perfil en esta etapa tan difícil: asentado, sin pretensiones ni egos por dominar.

Ramiro Hernández es un político experimentado, que sabe escuchar. Al registrar su candidatura dijo estar consciente de que ya no se pueden enfrentar los retos del futuro con fórmulas ni con actores del pasado. Invitó a sus jóvenes adversarios a sumarse a los trabajos de su dirigencia. Falta llevarlo a la práctica, pero mientras tanto, Ramiro y todos los priistas deben ponerse a trabajar en el qué antes de pelear por el quién. Qué van a hacer para sacar a su partido de la peor crisis electoral e institucional que han tenido en los últimos años…

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