Que algo cambie, ¿para no cambiar?

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En la fotografía aparecieron 30 futuros funcionarios públicos alrededor del gobernador electo Enrique Alfaro. Encontrar una palabra que los describa a todos es imposible. Se trata de un equipo heterogéneo, formado por la gente de confianza del próximo mandatario y los amarres políticos que tejió para alcanzar el poder.

Esa diversidad obliga a ser escéptico en las expectativas sobre lo que Alfaro Ramírez ha llamado la refundación. Hay de todo: nombres que podrían aplaudirse, ex funcionarios de Guadalajara que no dieron resultados y se niegan a reconocerlo, ex panistas que colaboraron en sepultar al Partido Acción Nacional, académicos y ciudadanos respetables, entre otros.

Para este equipo habrá, además, funciones nuevas que en algunos casos no quedan tan claras. Platicando con algunos de esos funcionarios señalan que el proceso de distribución de atribuciones apenas está en diseño e incluso a ellos no les queda tan claro cómo funcionará en conjunto el gobierno. Algunos incluso fijan plazos de hasta un año para que la maquinaria funcione plenamente.

El problema es que recibirán un estado con problemas serios, especialmente en áreas como seguridad y salud, complejo en otras como el campo y educación. Fijar plazos tan largos para crear el andamiaje y después para empezar a trabajar y dar resultados puede acentuar la crisis que enfrenta la entidad en algunos rubros.

LOS FUTUROS FUNCIONARIOS TRABAJAN EN PLANEACIÓN Y DIAGNÓSTICOS, SE INTERESAN EN PRESUPUESTO Y PERSONAL A SU DISPOSICIÓN, PERO POCOS ESTÁN LISTOS PARA EMPEZAR CON EL TRABAJO DESDE EL PRIMER DÍA.

Algunos nombramientos han sido bien recibidos, como el de Sergio Graf, en Medio Ambiente, y la contralora María Teresa Brito, que repetiría. Sin embargo, en la redistribución de tareas y con la implementación de coordinaciones generales, las obligaciones son imprecisas. Por ejemplo, lo que actualmente es la Semadet tendrá incluso algunas atribuciones en materia de movilidad y transporte fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Siempre en un cambio de gobierno hay un plazo para el aprendizaje y los cambios. Cuando comenzó la administración de Jorge Aristóteles Sandoval no fue la excepción, sobre todo por los cambios en la estructura de seguridad y los cambios en dependencias, como la creación de la supersecretaría que maneja él área administrativa y las finanzas. Y todo para que no hubiera mejores resultados.

Las transformaciones en las estructuras de gobierno casi siempre sirven solo para nuevos membretes y cambios en la papelería. Nada más. Y la foto de los futuros funcionarios que acompañan a Enrique Alfaro no permite abrigar mucha esperanzas de que será diferente.

 

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