Sexenio de malestar

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El sexenio del priista Aristóteles Sandoval Díaz está agonizando. Agonizando es una metáfora que refleja fielmente la realidad de guerra que tenemos en Jalisco. Una larga guerra por el control de territorios para la valorización de capital, ya sean legales o ilegales, y cuya actividad es solapada o protegida por el propio Estado.

El gobierno de Aristóteles Sandoval, a medida que se extingue, promueve la propaganda que trata de hacernos creer que, pese a las dificultades, el gobernante saliente dejará un estado mejor que como lo encontró. Propaganda.

Probablemente nunca un eslogan de un gobierno quedó tan alejado de la realidad. Aristóteles Sandoval arrancó la primera mitad de su gobierno con la leyenda de “Bienestar: mereces estar bien”. Bienestar fue el mensaje central de su propaganda. Fue tan desafortunada esta idea de centrar el mensaje publicitario del gobierno en el bienestar, que en la segunda mitad del sexenio el lema se cambió por el de “Jalisco, capital de la innovación”. Ambos lemas fueron engañosos y fracasaron.

Al final de sus poco menos de seis años de gobierno, se puede afirmar que el gobernante priista dejará a la sociedad jalisciense un estado mucho peor de lo que lo recibió.

Ya sabemos que los discursos y propaganda que coronarán su despedida estarán cargados de mensajes donde se intentará resaltar los “logros” de esta administración.  

Como muestra de los “logros” de su sexenio, Aristóteles Sandoval suele afirmar que Jalisco es hoy mejor por avances económicos y sociales. Entre los primeros presume que el empleo ha crecido en su sexenio a tasas más altas que la media nacional y también en comparación con otros sexenios. Se presume también tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mayores a la media nacional.

Dos aspectos suele destacar el gobernador priista en materia económica: considerar a Jalisco como una potencia agroexportadora y potencia de productos manufacturados en la industria electrónica. Pero a diferencia del sexenio del panista Alberto Cárdenas Jiménez, Jalisco ahora no es sólo potencia manufacturera, sino que ahora es sede de industrias creativas y de innovación tecnológica.

En temas sociales, Aristóteles Sandoval suele presumir que la pobreza en Jalisco se redujo durante su administración. Todo es falso.

Es falso porque los “logros” económicos que el gobernador presenta como de los jaliscienses, en realidad son, en su mayoría “logros” de corporaciones privadas extranjeras asentadas en Jalisco. No son logros de una economía basada en relaciones solidarias y cooperativas entre jaliscienses. Se trata de la economía entre corporaciones privadas.

Una buena parte de la producción y exportación de productos agrícolas, como los berries tan de moda, son de empresas extranjeras. Lo mismo ocurre en la industria electrónica. La mayoría de las empresas asentadas en el pomposamente llamado Silicon Valley mexicano, son empresas extranjera que pagan mano de obra barata para producir barato y exportar caro.

Estas dos ramas que jalan la economía jalisciense, agroindustria e industria electrónica, dejan a su paso daños sociales y externalidades ambientales que Aristóteles Sandoval no suele reconocer en sus discursos.

La agroindustria suele desarrollarse en contextos de despojo, concentración y privatización de tierras, explotación de trabajo semiesclavista, depredación de agua y enormes daños ambientales. Por su parte, la industria electrónica asentada en Jalisco ha sido denunciada desde hace 20 años por sus condiciones de explotación laboral, con prohibición de sindicalismo libre, bajos salarios, subcontratación y acosos laborales y sexuales.

En los “logros” sociales Aristóteles Sandoval suele mencionar la creación de empleos y la “reducción” de la pobreza en el estado en el periodo de su gobierno. La tasa de empleos ha crecido pero, al igual que en el resto del país, con salarios que han perdido 80 por ciento de su poder adquisitivo desde 1987.

La reducción de la pobreza e Jalisco es un engaño. Los datos que utiliza Aristóteles Sandoval se basan en los datos de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentados el año pasado. Pero dichos datos han sido  cuestionados por expertos como Julio Boltvinik, del Colegio de México, debido al cambio en la metodología de recolección de datos que hizo el INEGI.

Pero el mayor contraste entre el sexenio de “bienestar” que ofreció Aristóteles Sandoval y la realidad de malestar, es la guerra que padece la sociedad jalisciense. La mayor evidencia del fracaso de este gobierno es el aumento sostenido y alarmante en inseguridad, homicidios dolosos, masacres, desaparecidos, fosas clandestinas y centros de exterminio.

Nada ilustra mejor la realidad de este gobierno que los tráileres con cajas refrigeradas transportando cuerpos de personas no identificadas, pero sí buscadas por sus familias, errantes por varios puntos de la zona metropolitana de Guadalajara.

Una clara muestra del malestar con el que termina el gobierno de Aristóteles Sandoval es que en este sexenio es que en Jalisco se intensificó la guerra. Ahora hay más asesinatos violentos y desaparecidos que hace seis años.

Un buen epitafio de lo que ocurre en este sexenio se puede encontrar en la siguiente paradoja: el gobernador presume a Jalisco como estado innovador y donde la tecnología ya se utiliza en muchos campos como la agricultura, la educación y la ciencia. Pero al mismo tiempo es un estado donde la búsqueda e identificación de personas en la morgue estatal se hace de manera manual, folder por folder. Aristóteles Sandoval ofreció un estado de bienestar y está entregando una sociedad donde se ha incrementado el malestar.

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