ÉXODO CENTROAMERICANO

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Realmente ha sido triste ver y saber sobre la caravana de migrantes centroamericanos que durante esta semana intentaron sin éxito adentrarse a nuestro país, presuntamente, de manera ilegal y violenta; arrastrados por el hambre, la violencia y la falta de oportunidades, es el instinto de supervivencia el motor de quienes con niños de brazos, menores de edad y adultos mayores, han caminado bajo todo tipo de inclemencias con tal de huir de la miseria y carestía. 

Miles de migrantes hondureños dejaron su país e iniciaron una caravana para cruzar Centroamérica y México, con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Como era de esperarse, Donald Trump en un típico arranque de ira, respondió con amenazas a esta travesía que empezó el fin de semana pasado, mientras que el gobierno mexicano anunció medidas para frenar el flujo de migrantes.

Esta caravana está integrada por más de 3,000 personas –menores, mujeres y adultos mayores entre ellas– que huyen de la violencia, la pobreza y de las violaciones a derechos humanos en Honduras, según información de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México (ONU-DH).

Como sabemos, Donald Trump no es el más ferviente defensor de los migrantes que buscan ingresar a Estados Unidos de manera irregular. El xenófobo ha expresado su rechazo hacia la caravana del migrante que desde el 13 de octubre partió de Honduras hacia EU, una situación que lo ha llevado a confrontarse con México de nuevo. Cerca de 500 personas que iniciaron la caminata desde San Pedro Sula, Honduras, pasaron la noche en refugios y el parque central a la espera del resto del contingente.

La primer amenaza de Donald Trump fue lanzada en contra de Honduras, Guatemala y El Salvador, naciones a las que pidió no permitir el tránsito de inmigrantes o de lo contrario congelaría la ayuda económica- estimada en más de 2.6 mil millones de dólares desde 2015- que EU les da.

La amenaza se amplió hacia México, a donde los migrantes buscarán ingresar, como ya lo hicieron sin éxito este fin de semana. Trump insistió en su exigencia de detener la caravana y advirtió que de no hacerlo desplegaría al ejército estadounidense para cerrar la frontera sur de Estados Unidos. Esta como las otras caravanas que han pasado por el territorio mexicano son organizadas por defensores de los migrantes que buscan visibilizar las condiciones de violencia y empobrecimiento que existen en Centroamérica

Esta caravana, que lleva por lema “Todos Somos Americanos de Nacimiento”, partió el pasado 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras, y de otros puntos de este país. El lunes ingresaron a Guatemala con la intención de llegar a la frontera norte de México.

Familias completas, mujeres con bebés en brazos, niños, jóvenes y adultos de Honduras, y también de Guatemala y El Salvador, forman parte de los migrantes que viajan con el fin de pedir asilo.

Se estima que la caravana esta conformada por al menos 2,000 migrantes, cifras de la ONU dan cuenta de hasta 3,000 personas, aunque se prevé que podrían aumentar a 5,000 los ciudadanos centroamericanos que caminan y piden ‘aventón’ para llegar a EU, huyendo de la violencia y la pobreza de sus países.

México anunció que pedirá apoyo a la ONU para gestionar las peticiones de asilo que puedan presentar los miles de miembros de la caravana de migrantes hondureños que llegaron a la frontera del país.

“Vamos a solicitarle a las Naciones Unidas su colaboración, su apoyo, para el procesamiento de solicitudes de refugio que puedan presentar los integrantes de la caravana de migrantes hondureños”, dijo a los periodistas el canciller mexicano, Luis Videgaray, antes de reunirse con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Videgaray, mientras, restó importancia a las amenazas de Trump.”En menos de tres semanas hay elecciones y creo que tenemos que ponderar ese tipo de declaraciones que, por supuesto, a nadie agradan”, dijo a los periodistas.

Sin embargo, las amenazas de Trump no fueron en vano, a la par de este anuncio y ante la llegada de la caravana, la Secretaria de Relaciones Exteriores anunció las siguientes medidas frente al ingreso de migrantes al país:

Toda persona que ingrese al país de manera irregular, será rescatada y sujeta a procedimiento administrativo y, en su caso, será retornada a su país de origen, de manera segura y ordenada.

Toda persona que desee ingresar a territorio nacional y cuente con los documentos de viaje y una visa concedida por el Gobierno de México, por medio de la red consular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, podrá ingresar al país y moverse con plena libertad en el mismo por el tiempo de vigencia de la visa.

Toda persona que ingrese a territorio nacional y desee solicitar el reconocimiento de la condición de refugiado o ser beneficiario de medidas de protección complementaria, deberá hacerlo individualmente, de conformidad con la legislación vigente.

El gobierno mexicano también ha reforzado con más de 300 policías federales los dos puentes internacionales que posee en su frontera con Guatemala por donde intentaron arribar los hondureños.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que a partir de que él tome posesión de la administración federal implementará un programa para dotar de visas de trabajo a los migrantes centroamericanos que deseen permanecer en el país.

La caravana del migrante ha sido señalada por el gobierno de Honduras y de Guatamala de estar organizada para movilizar bajo engaño a cientos de persona y con la falsa promesa de obtener un visado en la frontera mexicana para seguir su ruta hacia Estados Unidos.

El hondureño, Bartolo Fuentes, uno de los organizadores de la marcha, quien fue detenido a su paso por Guatemala aseguraba que no se ofrecía nada a las personas, y que básicamente se adhieren por su pobreza y la violencia de que son víctimas.

Honduras es uno de los países más peligrosos del mundo, a pesar de que cifras oficiales afirman una caída sin precedentes en las tasas de homicidios. Por otro lado, dos tercios de la población de Honduras vive en la pobreza.

México representa un reto importante en la ruta de 2 mil kilómetros de los migrantes. Del 2014 al 2017, 10 mil 319 migrantes registrados ante la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem) dijeron haber sufrido un delito en su paso por el país.

Aunque viajan en caravana y puedan sentirse blindados, México representa riesgos para personas migrantes y solicitantes de asilo como secuestros, extorsiones, masacres y agresiones sexuales. 

México reforzó la seguridad en la frontera sur tras el inicio de una caravana de migrantes hondureños que huyen de la pobreza y la violencia. Buscan cruzar el país para llegar a la frontera con Estados Unidos. Miles de migrantes hondureños dejaron su país e iniciaron una caravana para cruzar Centroamérica y México, con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Los migrantes llegaron este fin de semana a México. Para entrar al país necesitan visa, o pueden solicitar el reconocimiento como refugiados ante las autoridades migratorias –un proceso que tarda hasta 45 días–. En caso de que ingresen de forma ilegal y decidan continuar su camino a Estados Unidos, pueden realizar un trámite similar ante autoridades fronterizas.

Cientos de migrantes pasaron por el río Suchiate, la frontera natural que divide a Guatemala y México.

Aunque no es tan profundo, es bastante ancho y estos días lleva una fuerte corriente por las lluvias de la temporada. Algunos cruzaron caminando, con la ayuda de una cuerda que pusieron a través del río, justo abajo del puente donde está el control migratorio. Otros pasaron nadando y el resto, los menos, en balsa. Solo unos pocos balseros se atrevieron a romper las órdenes de los policías que les advirtieron que no llevaran a inmigrantes. Para aquellos que decidieron cruzar a través de las autoridades mexicanas la situación es extremadamente difícil. Este es el punto más crítico de la caravana que salió hace más de una semana de Honduras.

Los que todavía están en el puente, esperando que las autoridades mexicanas los reciban, llevan muchas horas sufriendo el terrible calor. Durmieron sobre el asfalto, a la intemperie. No tienen acceso a agua corriente, ni a sanitarios y hay un constante olor a orines.

Comen y beben lo que la gente les regala. Solo algunos tienen dinero para comprarse algo. A pesar de que los adultos abanican a los bebés y niños y les echan agua en la cabeza para intentar evitar una insolación o golpe de calor, varios de ellos se han desmayado.

También algunas mujeres se han desvanecieron.

Cada vez que alguien se desmayaba, la gente de alrededor le echaba agua, le abanicaban con lo que tuvieran a la mano. En cuanto podían lo cargaban y lo llevaban al frente, a la puerta, donde los dejaban pasar del lado mexicano para recibir ayuda. Las autoridades mexicanas comenzaron a dejar entrar a los migrantes, aunque a un ritmo que a ellos les parece demasiado lento. A medida que el puente, de un kilómetro de longitud, se iba liberando un poco por la gente que decidió a cruzar por el río, se volvía a ocupar otra vez por nuevos migrantes que iban llegando.

Algunos medios hablan de más gente que acaba de emprender la marcha y que podría llegar en los próximos días. 

Pero en Estados Unidos los migrantes no serán bienvenidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le ha pedido a México que frene la caravana. En declaraciones recientes aseguró que los migrantes centroamericanos no eran precisamente “angelitos”, sino “curtidos criminales”. 

En una conversación telefónica, los presidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández, de Guatemala, Jimmy Morales y de México, Enrique Peña Nieto, aseguraron que respetarán el Pacto Global por la Migración, que promueve la migración segura, regular y ordenada, según un comunicación de la presidencia de México.

Los presidentes de Guatemala y Honduras dijeron que han dispuesto medidas para el retorno seguro y ordenado a los migrantes que decidan volver. Aseguran que 2,000 personas ya han regresado. Pero para la mayoría de los migrantes en la caravana volver a Honduras no parece una opción. Los caminantes que tomaron esa opción se han reunido en un parque en el centro de Ciudad Hidalgo, la localidad fronteriza del lado mexicano.

Dicen que descansarán un poco y que después volverán a emprender el viaje.

Cientos de ellos se acercaron al río por el lado mexicano del puente y desde ahí, les gritaron a los migrantes que esperan refugio en México con altavoz “Vengan, crucen, no tengan miedo”. 

El siguiente punto al que quieren llegar en su intento de ingresar a Estados Unidos es la ciudad de Tapachula, en Chiapas.

Las autoridades han insistido a los migrantes en trasladarlos en autobuses a un albergue, habilitado para unas 5 mil personas, en el recinto ferial Expo Mesoamericana de Tapachula; sin embargo los integrantes de la caravana han persistido en su camino independiente, porque si acceden a acudir al albergue, temen que ya no los dejen salir de ahí, que sea una especie de centro de detención, y luego se proceda a deportarlos.

Ya en Tapachula, prefirieron apostarse en un parque, a la espera de definir cuáles serán sus siguientes pasos. Parte de la caravana migrante que salió de Honduras, hace más de una semana, logró cruzar el río fronterizo Suchiate, y evadir la vigilancia de cientos policías mexicanos sobre el puente internacional, por donde solo se permitió el paso a mujeres y niños.

Otro grupo decidió esperar en la frontera para ingresar legalmente a México, y otros ya han desertado, debido al temor o al cansancio.

En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación advirtieron que aquellos que cruzaron por el río serán sujetos a “procesos administrativos”, e incluso podrían ser repatriados. 

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