De bajo perfil, el Gabinete de Alfaro…

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Sólo hay que dar una breve revisada a las fotos y las reseñas curriculares para sacar cuentas: será de bajo perfil el Gabinete de funcionarios estatales que acompañarán al Gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez.

En las reseñas curriculares de los ungidos, presentados este martes por el Gobernador electo, no se encuentran logros de gobierno ni experiencias importantes en la función pública: la única fuerza visible es la del panismo pintado de naranja en la persona de Diego Monraz en Vialidad o la del político-intelectual-existencialista, Macedonio Tamez Guajardo, en el Gabinete de Seguridad.

¿Dónde están los cuadros alfaristas? Teniendo que remendar espacios tan importantes como la Secretaría de Desarrollo Rural con el cuestionado ex Alcalde de Ciudad Guzmán, Alberto Esquer; dejando sin un buen funcionario a Zapopan para llevarse a David Zamora Bueno a la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública o convirtiendo a ex activistas en funcionarias públicas como Margarita Sierra, no se pueden presumir ni juntar logros ni experiencia a menos que se sumen de seis en seis.

La experiencia en todo caso la representará el Secretario General de Gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, pero quedará neutralizada por la inexperiencia y falta de pericia gubernamental del jefe de Gabinete, el temperamental Hugo Luna…

A este Gabinete de bajo perfil hay que sumar otros escenarios nada fáciles para el Gobernador electo. Por ejemplo, de cara al pasado proceso se daba por hecho que Enrique Alfaro ganaría las elecciones. El tema era cómo ganaría, con qué presencia contaría y cuál sería su visión y su injerencia en el ámbito nacional.

En los objetivos de Alfaro estaba ganar la mayoría de municipios posible, ganar mayoría en el Congreso local y tener una gran representación federal que le permitiera, junto con sus aliados, ser un referente.

Alfaro ganó Jalisco, pero en el proceso, que fue accidentado, su bancada local se ve reducida a catorce diputados, lo que no está ni cerca de lo que esperaba.

Para el “gran cambio” que prometió en campaña, requiere mayoría calificada en el Congreso, y no está ni cerca de tenerla.

En el escenario nacional apostó por Ricardo Anaya; aunque se veía difícil, apostó a que la representación que se lograra fuera importante, pero la representación de Anaya es marginal. Morena está representada suficientemente tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados para lograr cualquier proceso sin ninguna alianza. La apuesta de Alfaro a nivel nacional no le dio resultados y sí un enfrentamiento con Andrés Manuel López Obrador.

En lo que se refiere al ámbito local, esta descomposición del proyecto original deja al Gobernador electo ante un escenario muy diferente porque lo obliga a mantener las alianzas incómodas (léase Raúl Padilla et al) e ir a buscar otras más que en su momento no contemplaba.

A Enrique Alfaro se le ha encarecido el precio de sus aliados y la circunstancia en la que se veía gobernando es muy diferente. A esta necesidad de buscar alianzas que nunca pensó se suma a la aparición del coordinador, vice Gobernador, o virrey, como le quieran llamar, Carlos Lomelí, que de inicio ya es una sombra para el Gobernador electo…

A todo lo anterior hay que sumarle ahora un Gabinete sin logros de gobierno ni experiencias importantes en la función pública…

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