El rector y el jeque

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Cansado de 42 años de trabajo y los rigurosos esquemas de las ciencias sociales, Roberto Castelán Rueda -doctor en historia por la Universidad de París- decidió jubilarse en la Universidad de Guadalajara hace un par de años y se puso a escribir su primer novela, El Rector (editorial Paraíso Perdido, 2018), historia de ficción basada en hechos reales sobre el suicidio de Carlos Briseño Torres, rector de la UdeG entre el 1 de abril de 2007 y el 28 de agosto de 2008, quien fue destituido del cargo por el Consejo General Universitario.

La destitución de Briseño se dio por insistir en denunciar durante su efímero rectorado la existencia de un grupo caciquil en la institución, encabezado desde 1989 por el ex rector Raúl Padilla López, quien fuera coordinador de enlace con la comunidad cultural en la fracasada campaña presidencial del panista Ricardo Anaya.

“Me imagino a un alemán o danés leyendo la novela, van a pensar que es una universidad inventada porque en ninguna universidad (de su país) van a encontrar un esquema de poder como el que se encuentra en la UdeG. Es como completamente increíble, les parecería absurdo la forma en que se maneja la UdeG en su aspecto político, incluso entre las universidades mexicanas. Dirían qué tiene que ver todo este ambiente político de un rector y un líder, la gente que sigue al líder, un gobernador, un cardenal… qué tiene que ver todo eso con una universidad, creo que hasta les parecería un poco surrealista”, dice Castelán, amigo cercano de Padilla López desde la juventud, “cuando queríamos cambiar el mundo”.

-¿Qué le dijo Raúl Padilla de su novela?

-No he hablado con él, le mandé la novela pero no hemos platicado.

-Usted ha sido miembro del grupo Universidad ¿qué tan limitante fue eso para tocar un tema espinoso de por sí en una universidad bajo esos esquemas de control?

-En realidad nada porque hay muchas cosas que yo siempre dije, en lo personal no encuentro tal dificultad. Sí me han dicho que si no temo o no sé qué, pero no. Soy un convencido que tenemos que hacer algo para que haya democracia en el país y la democracia es eso, tener voces discordantes, diferentes, y no por eso te tengas que pelear con nadie (…) Raúl y yo de alguna manera hicimos muchas cosas juntos de jóvenes, fue un proyecto  de jóvenes, yo siento que él se fue más por el aspecto del poder, de lo político, de guiar gentes y yo a eso soy refractario, no me siento capaz de decir a alguien qué debe hacer, pero eso no tiene por qué hacer que nos peleemos, pensamos diferente.

Aunque siempre cercano al primer círculo dentro de la UdeG, Castelán prefirió echar mano de documentación periodística a sus propias vivencias y archivos, para evitar contar una historia en la cual las revelaciones superaran a la narrativa y al perfil psicológico de los dos personajes casi únicos: el Líder y el Rector, su ruptura, la seducción del poder y sus consecuencias.

“FUE UNA DEUDA QUE PAGO A UN JOVEN DE 17 AÑOS QUE QUERÍA SER ESCRITOR Y FUE UN POCO EL INTERÉS DE LA NOVELA DE RESCATAR LA MEMORIA COMO PARTE DE IDENTIDAD, PARA NOSOTROS EN LA UNIVERSIDAD ES MUY FÁCIL QUE SE BORRE LO QUE PASÓ”.

Castelán lamenta que se hubiera perdido la posibilidad de que los universitarios reflexionaran sobre la institución, porque un suceso que ha sido la crisis más intensa en los casi 30 años de poder de Raúl Padilla en la UdeG “lo dejamos pasar como si no hubiera pasado nada”.

“Por eso lo puse sobre la mesa, nos debemos una reflexión a fondo de lo que hicimos, dejamos de hacer, de lo que no reflexionamos, para que no vuelva a suceder y modificar lo que se tenga que modificar. ¿Diez años después somos mejores o peores, cambiaron las viejas prácticas o no? Si como institución vives una crisis interna muy fuerte y no te sirve para reflexionar y ser una mejor institución, entonces andamos muy mal”.

El novelista debutante de 61 años, quien durante seis años fue rector del campus regional de la UdeG en Lagos de Moreno, en la región Altos de Jalisco, dice que evitó ceder -por ahora- a la tentación de hacer un recuento cronológico e histórico de los hechos recientes en la UdeG, como historiador y sociólogo que es, porque una vez retirado sintió más libertad para tratar el tema combinado con ficción.

“Un abordaje sociológico o histórico debe demostrar hipótesis, seguir reglas de las cuales yo ya estaba harto después de 42 años en la universidad”, dice.

La novela, que leí con fruición y deleite, fue presentada en Guadalajara en junio y Castelán se nota entusiasmado con las buenas críticas y ventas, con los aires de la libertad de seguir pagando la deuda a su muchacho de 17 años que quiso ser escritor y terminó de científico social, promotor cultural y miembro de un grupo político dominante lleno, en la mayoría de los casos, de notables privilegios.

Tan renovado con su faceta de escritor que durante la charla que tuvimos, en una bolsa negra de plástico, Castelán llevaba el tercer manuscrito de su nueva novela para posterior revisión a la editorial, una historia también basada en hechos reales sobre un cura pederasta que sigue encarcelado por abusar al menos de cinco niñas de 15 años o menos.

 

PARTIDIARIO

Nuevos alcaldes: Muy mala noticia el nombramiento de Isaías Domínguez Ortíz como nuevo comisario de la policía de Guadalajara, en cuya nómina también cobra otro policía de muy mal recuerdo por casos de tortura: Filiberto Ortíz Amador, El Pinto para más señas. Y es que Domínguez en 2013 cuando trabajaba para la Procuraduría de Justicia estatal como policía investigador antisecuestros recibió una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) por torturar a tres personas y en 2015 otra por allanamiento de morada, lesiones y detención arbitraria. Pura joyita, chingao…

Y ya con esta: La fiesta de MC este domingo fue de esas para toda la vida, con un gobernador electo embriagado de los superpoderes conferidos por la elección paseándose por todo su reino acompañado del emperador naranja Dante Delgado, quien sólo en Jalisco logra ser digno de atención mediática virtud al alfarismo. Ya tienen experiencia los nuevos alcaldes, algunos ya fueron presidentes municipales y otros hasta reelectos son. No hay pretextos para fallar, menos ahora que desde Casa Jalisco tendrán bendiciones y dinero para sus proyectos municipales. A ver si como se enfiestan, gobiernan…

 

@jcgpartida

 

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